[Un día rescaté
una orquídea de un infierno,
crecí un poco
y olvidé cuidar de ella,
le crecieron anhelos...
y orquídeas nuevas,
y en mi mente,
demonios color rojo,
como sus matizados pétalos...]

Tanta gente,
tantos ayeres,
tanta inspiración
por los ocasos,
y siguen vivas
las orquídeas.

La noche marinada
con suspiros,
las luciérnagas
vueltas estrellas,
mi mano buscando abrigo,
mi corazón tocarte.

Y siguen vivas
las orquídeas,
persistente negación
del abandono.

El viento recorriendo
mi rostro,
insinuando primaveras
esculpiendo la sonrisa resignada
del que espera nada,
y nada encuentra.

Y siguen vivas
las orquídeas,
señales discretas:
aún hay perfume en las palabras.

Si consiguiera
pronunciarlas
y sembrar orquídeas nuevas…

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Una Respuesta a “S/T”

  1. mirna romero dice:

    como siempre, Arturo, sorprendente sensibilidad impregna tus escritos, tan bellas palabras rozando la orilla de la vida… está hermoso tu escrito… un gran gran abrazo, y no desistas de sembrar orqideas nuevas… qe aunqe no esperes nada, la vida tiene reservado para tí un aroma especial.

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