¿No puede usted imaginar leones enamorados

que deambulan por la selva contando sus pena

a los cazadores?

-Javier Tomeo-

 

 

 

Parece el mundo entero estar de caza.

 

Escúchales ahí fuera:

La gente deambulando por la calle

con el corazón lleno de armas cargadas

y el sudor de la bilis que les hierve

en la cabeza y la garganta.

 

Van siguiendo la hilera

que ha trazado la metralla

El olor de las cosas heridas

El rastro luminoso de las risas

y la gente que se besa.

 

Todos quieren por lo visto

colgar en las paredes de sus celdas

las cabezas de los pájaros,

el trofeo disecado de algún cuerpo enamorado.

 

Llevan jaulas para encerrar la lluvia

y redes donde atrapan mariposas

y tanques y dinero

y palabras como arañas afiladas

y máquinas enormes que congelan los sueños

Vienen locos bufando como trenes hambrientos,

hinchados por la ira y por el miedo.

 

Llevan nombres escritos en sus listas

y husmean las aceras

y acechan las esquinas

y atisban a través de las ventanas

para ver lo que hay dentro de tu casa.

 

Nos rondan, nos acechan

Y más tarde o más temprano

lograrán acorralarnos

 

Te quiero

pero apenas tengo tiempo de decirlo.

 

Ya se ha abierto la veda.

 

Han puesto un alto precio a nuestra dicha

y el cronómetro torvo de la muerte

nos viene, dueña mía,

pisando los talones.

.

.

.

Miguel Ángel García Argüez (La Línea de la Concepción, Cádiz, España, 1969).

http://cambiodeagujas.blogspot.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

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