Archivo de mayo 2012
De: Daniel Quintero : El paisaje está en unos ojos Que no quieren mirarlo mas mi Mirada va gastando estos parques De los que apenas se acuerda la Tinta , las botellas tiradas, el Asfalto con hierba creciéndole En las grietas, el parque tiene La forma de estas palabras que lo Escriben. Aquí he respirado la sangre de otras Venas, el eco de otros besos, la Gasolina de otros motores. Allá abajo hay un oficial tránsito Que me ve ver el parque y luego Escribir, y me parece que piensa Que lo estoy espiando, que soy un Agente infiltrado de la AFI, unido En una conspiración contra él ¿lo soy? Estoy esperando en mis ojos el nombre Del parque, pero de este parque solo Queda este poema. Miro al cielo. Del cielo solo queda este parque. Me voy. Caminé frente a las aceras, frente A los restaurantes donde la música Es la forma de la soledad y las moscas De las mesas van trazando en su vuelo El nombre del olvido. Deambulo por otro pasillo de la universidad desconocida. : : Daniel Quintero
De: Daniel Quintero: : Yo soy el tronco del cual los poemas son las ramas Yo soy la novela de la cual los poemas son el final Yo soy el revólver del cual los poemas son la sangre Yo soy la boca de la cual los poemas son el grito Yo soy el incendio del cual los poemas son las quemaduras Yo soy el puente del cual los poemas son quien lo cruza La poeta María Paulet López Flores Escribió alguna vez: La vida que se entiende Es la vida que se vive Y morir es olvidar que se vive. Yo pienso en todo eso y me río de miedo. : : Daniel Quintero De: Daniel Quintero : El silencio somos nosotros Colgando del mismo hilo que El vacío. La única frontera La lleva el horizonte en Nuestras miradas, las primeras Distancias se arrastraban en Las vías de los trenes y en Las nubes, pero el cielo Está más vacío que las hojas en Las que no se me ocurría nada Incluso, solo se abre cuando abro La ventana. Con las pupilas iba midiendo El final de las carreteras Al viento llevar en su olor El del tabaco. La mar lleva más murmullos de Olas que olas, para llenarnos Los oídos con su profundidad Y con su lejanía. : : Daniel Quintero De: Daniel Quintero : :
Los días vienen cayendo del Fondo de un callejón sin salida Que tiene el vacío del cielo y diario llevo las soledades que caminan por las lápidas en blanco Apagando los rugidos que siembran Los relámpagos, con los días Acabándose por primera vez en los Charcos que no pisamos, y viendo El color del agua en la mirada de De los muertos. Si escribo es Porque me sobra voz. Nadie me Vio caminar con los pasos de los Desesperados, ni buscar la angustia Que colgaba de la sangre en las Cenizas del tabaco. El aire le Entregaba sus últimos kilómetros A la ciudad, a las calles y a los Alientos cansados, pero los días Siguen cayendo del fondo de un Callejón sin salida, con sus Voces de sax desafinado y con Su piel vacía de viento. La hierba despertaba al ver el Amanecer a través de unas gotas De rocío. Solo dejé desiertos en Las calles por las que ya no camino Y todos los adjetivos los dejé caer En mi nombre. Mis pasos son eco De los que vienen, vienen de Donde el sol comenzó a cerrarse en Nuestros párpados. Qué absurda la Nada, que aprieta todas las ausencias En dos sílabas. Y así, voy perpetrando Este poema, con los pedazos que me Quedan de las palabras. Las palabra Las palabr Las palab Las pala Las pal Las pa Las P Las La L . , Daniel Quintero
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Podría decirte que eres la noche
pero sería una mentira. Yo no te conozco desnuda,
mucho menos de noche.
ROJO Y BLANCO[1]
quae poterunt umquam satis expurgare cicutae, ni melius dormire putem quam scribere versus? Horacio. Epistolas, 2,53-54
EL MAS obstinado de los amantes se enfrenta siempre al sujeto perdido. El blanco de las nubes de espaldas al rojo y sin embargo unidos a los cuerpos. ¿Qué veneno vegetal habría de purgarme de tal manera que pensara mejor en dormir que en escribir? No consuela, no, ni las letras ni la imajen desnuda ni la rosa de Rilke reflejada en la luna del lienzo. Acaso certas palavras fazem espelho com o sol. Ni siquiera persiste el vano amorodio de quien sobre ruinas se atreve, poco a poco, a la espansión, a reescribir versos de Juan Ramón.
17-XII-2006 17-XI-2009
Escrito por Santiago Aguaded Landero (Lepe, Huelva, 1962). Tiene publicados una quincena de poemarios, entre los que destacamos “Voz Vencida” (Valdepeñas, 2009, Premio Juan alcaide), Agencia del Miedo (Punta Umbría, 2009, Premio Palabra Ibérica) y la antologia “Alquimia del Agua” (Alajarque, 2012, ediciones Consulcom).
[1] Este poema, que no estaba incluido en la primera edición del libro de Sortilegio de Silencio debe su origen al óleo “Rojo y blanco” (1894) de Edvard Munich, expuesto en Palma de Mallorca durante la transición del año 2006 al 2007. En este poema se ha seguido la peculiar ortografía del insigne poeta.
Voy amarte como a una planta con labios de tierra, con palabras de sol con ojos de luna.
Voy a sembrarte el cuerpo con manos de agua para que bebas de mí cuando quieras, para que sientas mis dedos y te alimentes.
Te cuidare del fuego del verano, de la lengua de las vacas de las palabras venenosas. Voy a comerme tus hojas muertas para que sepas quién soy. Y abrirás tu boca llena de flores, tus ojos llenos de agua.
Planta, déjame chuparte la raíz quiero regarte con leche para comer tu cuerpo. . Julio César Suárez Cervantes |




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