Archivo del Autor

Le invito una copa a luna

Y  viene hasta mi mesa,

Yo: como todo un caballero,

la trato como dama distinguida,

Ya entrada en tragos

Me dice cosas del sol

Que me resultan impensables;

Que al pobre ciego 

Le da por deslumbrarla,

Le manda rayos indecentes

Cargados de pasión

Innecesaria, torna su voz

En brillos luminosos

Invitándola a sutras temerarios,

Se siente asediada y el ciclo

De sus fases se importuna,

Me pide consejo y

No encuentro que decirle;

Y  siendo rival del sol,

Como usted sabe:

No atino palabras

Que la alienten…

Los peses de su llanto

Se duermen en mis ojos,

Su luz de pronto se torna

En incoherencias, como si fuera

Un gran láser que me mira

o como si por momentos

hablara de pesos y centavos,

Sus senos asedian mis pupilas

Mientras juguetea con mis rodillas

Bajo la mesa…

Le pongo música de mariachi,

le sirvo mas tequila,

Y le digo amiga: tu ya sabes

“todos los soles son iguales”

se prende a mi cuello voluptuosa

y mueve sus caderas mientras

las estrellas alcahuetas

alumbran la pista en que bailamos.

 

En una boardilla

Apenas iluminada de la galaxia,

Yace junto a mi: el cuerpo

Desnudo de una mujer,

Que al influjo unos tragos,

Me ilusionó con  ser  la luna.

 

 

Bernardo Benitez Perez

Yo soy tuyo amor

Tu eres en mi sangre

La tinta de mis dedos,

En ti corriendo vengo

Eres mi tierra buena

Y mi mejor sendero,

Mi codo, mi costilla

Mi frente y mi cadera,

Las piruetas de mi aire,

Mi golondrina en vuelo

Mar de mi esperanza:

Mi camisa y mi pellejo

El mundo amanece en ti

Y en ti se duerme;

Para ti florecen

Los campos del recuerdo,

Por ti regresan mis difuntos

A decirme sus secretos,

Y el verso cristalino y bello

Viene de ti: de tus ojos y tu voz,

De tus manos  y tu cuerpo,

De tu sonrisa y de tu pelo;

El universo florece con tu beso

Y tu beso lo llena de pan y de sal,

De miel y  de luz…

De ti soy…tu eres mi pueblo.

 

 

 

Bernardo Benitez Perez.

Mi castigo:

Es un incendio en el cielo

Es un lucero en la roca

Y es un alcor que desboca

A un valle lleno de sueños:

Es ave del paraíso

Que de la nada resurge,

Es dulce lleno de nieve

Y es nieve llena de fuego,

Es un cenzontle en la rama

Que canta al viento ligero

Es niño que presuriza

Queriendo juguete nuevo,

Es un romance de reyes

Y es cuento viejo y eterno,

Es nunca morirse nunca

Y es renacer y renacer

Con aires de cantos nuevos.

Es un tesoro de niños

Y es un secreto de viejos,

Es una gacela arisca

Que va midiendo el potrero,

Es llanto desesperado

Y es un consuelo en desvelo,

Es una pizca de gracia

Que en gracias se rompe al vuelo.

Es un cuadro de Van Gogh

Y es música de Vivaldi,

Es un trago de buen licor

Que el cuerpo incendia entero,

Es una esperanza viva

Y es una promesa eterna,

Es una herida en la carne

Y toda la carne en el fuego.

Es una tierra bendita

Donde he de enterrar mi cuerpo.

Es un rasgueo de guitarras

Que va bordando el recuerdo,

Es un suspiro de Dios

Que se ha quedado en mi pecho.

.

Bernardo Bénitez Pérez

 


 

 

 

La palabra se fue al monte

 

Entre los árboles y los cerros:

 

Se lleno de una sabia sed de sol,

 

Se hizo un traje verde primoroso,

 

Se vistió de cantos y silencios

 

La palabra se hizo cedro, pino,

 

Arce, anacardo, Jacaranda y alcanfor

 

Como disfrutaba de ser mango,

 

De ser tipa, tipana y til, saúco

 

Zapote, roble, omo, ombo

 

Y palo de humo, Y palo de fuego,

 

Y también palo de sasafrás,

 

Y muchos mas que yo no se decir.

 

 

 

Mas… bajó la palabra a estar

 

Con los hombres, vestida de abedul

 

Y entre ellos se hizo cuna, puerta,

 

Casa, alacena, mesa y flor,

 

Que feliz estaba entre los hombres

 

Le gustaba darles sombra y bañarlos

 

En su gran cisterna de sol,

 

Quiso la palabra: ¡Oh Señor!

 

Entrar en el corazón del hombre:

 

Y entre los pobres conoció el hambre,

 

La tristeza, la ternura, el frío

 

La sed de agua y de rebeldía,

 

La paz , el amor y el silencio de su Dios.

 

 

 

Y sucedió que la palabra se metió

 

Entre los políticos: paralíticos de la verdad

 

Y la razón, y entre ellos conoció la mentira

 

Y la falsedad, el menosprecio, la indiferencia,

 

El falso discurso, el interés y el rostro

 

De la muerte entre ellos vio…rápido

 

Se escapó de estas aves de rapiña

 

Harta de ellos, y harta de la voz del dinero;

 

Unos pobres y viejos fierros que llamaban Dios

 

 

 

La palabra entro en el corazón de los poetas

 

Ahí toda ella se lleno de luz, y aprendió

 

A vestir con trajes nuevos la tristeza,

 

La paz, la alegría, la nostalgia y la verdad,

 

Aprendió el sabor salado de un mar de lágrimas,

 

Supo que esa luz era la luz más encendida

 

Que había brillado en su corazón y se sintió

 

Dentro del dulce corazón de un verdadero Dios,

 

Mas… a pesar de esa belleza, se vio ignorada

 

Y aunque las sombras no la apagaban,

 

se vio manipulada, impotente y ave de plumas

 

embrujadas se hizo: voló… y solos los dejó.

 

(“clamando en el desierto”)

 

 

 

La palabra anduvo un rato entre los niños,

 

Los borrachos y los locos, y conoció lo atroz

 

De la voz “de una gota de tinta en el mundo

 

De los iracundos” , aprendió a jugar con perros

 

Y con gatos y hacer hilachos de fantásticos

 

Sueños, llenos de hadas, fantasmas y gigantes

 

Y héroes portentosos que nada resolvían.

 

La palabra se guardo entre sus bolsillos:

 

Un chicle masticado, un soldado de plomo,

 

Una ave Maria arrugado, un beso de soslayo,

 

Una pachita de licor, una piedra pulida y un

 

un rizo de mujer, un lucero azul sobre un charco,

 

y se sintió mas rica que los ricos a quienes ya había olvidado.

 

 

 

La palabra fue a los libros y entre ellos vio,

 

Que existieron hombres de verdad , hombres

 

Que sabían la esencia de su voz, aquellos

 

Que eran como sus viejos amigos los árboles:

 

Llenos de sabia sed de sol, conoció a Gandhi,

 

A Neruda, a Li Po, a Cervantes, a Tagore, Omero

 

Y a muchos mas…Y las amorosas palabras de Jesús,

 

De Buda, de Crisna y cuando con Arjuna cabalgó,

 

Y cuando beso los Labios de Romeo y de Julieta,

 

Y se vio reflejada en la belleza de un cuanto de hadas

 

Supo que existieron hombre que dieron su vida

 

Por defender a sus hermanas, la palabras de verdad.

 

Mas…vio que los libros se empolvaban y eran viejos

 

Ciegos que nadaban en un mar de soledad,

 

 

 

Entonces regresó al monte, a decir entre los árboles,

 

Con la voz del aire y el canto de las aves:

 

La única y verdadera voz de Dios,

 

La misma que viene de tan lejos, allende

 

Los universos pletóricos de luz, la que no se apaga

 

Nunca, aquella que ella nunca, ni ninguna voz

 

Podrá decir.

 

 

 

                                                             Sìgueme: adict@salapoesia y

 

                                                          en bernardobenitez.blogspot.com

 

Bernardo Benítez Pérez

 

 


 

No soy mi piel

Ni mis pies,

Ni mi mente

Ni tampoco mi cabeza,

Ni mi cuerpo

Ni el aura sutil

De mi tristeza,

O el fuego voraz

Que mide besos,

Ni la sed

De mis labios

Hambrientos,

No soy amor

Ni lluvia

Ni mar,

O tierras

O fronteras,

Ni siquiera mi poesía

Soy…un pequeño grano

No mas grande

Que el mas pequeño,

Por no decir que nada

Soy…y nada se

Y estoy seguro de eso:

Acaso Dios es ese gran silencio

Que llevamos dentro, ese gran vacío

Que parece no llenarse con “nada”.

 

Si de la nada todo un día vino,

Porque a la nada repudiamos tanto.

 

En la nada, nado para nada ser.

 

 

 

Bernardo Benítez Pérez

 

 

 

 

Nada existe

lo que imaginamos

vive,

lo que desde el corazón

queremos

permanece despierto,

lo que queremos vemos:

hacemos el mundo

que tocamos y olemos,

pintamos la realidad:

dulce, suave y tersa

delicada … bella,

llena de flores y de estrellas,

somos pintores y arquitectos

hago tu beso y tu haces mi beso,

inventamos un mundo feliz

y felizmente lo vemos…

al fantasma de lo oscuro

hemos dejado muerto,

nos desapegamos de todo;

reinventamos nuestro huerto,

con flores del deseo,

con ilusiones de nuevos tiempos,

lo intemporal es nuestro,

lo insustancial revienta,

lo fantástico cobra fuerza,

el universo es un ser vivo

que se alimenta de nuestra mente…

recamado de magias vaga el día

por los linderos del suspenso

tachonada de luceros va la negra noche

hacia nuestra muerte,

 

déjame soñar que viviremos

 para siempre.


¡Déjame preferir esta locura

que me entusiasma

y no aquella verdad

que a diario nos deja muertos!.

De Bernardo Benitez Perez, el Domingo, 04 de septiembre de 2011, 20:14

Me baña

Con su llanto

La luna,

Mientras corro

Esta mañana,

Finas agujas

Plateadas

Son sus

húmedas

Caricias

Sobre

Mi cara,

Levanta

El camino

un suspiro

de olor

tierra

mojada,

bajo el

rompevientos,

la hoguera

del corazón

el agua

evaporaba,

y rompe

los vientos

y las tristura

del alborada,

orvallò

todo el trotar,

jugamos

las gotas

a chapotear

los charcos

llenos de ranas

¡he cantado

y bailado

bajo el chaparral!

¡la fiesta

del estar vivo

y con el alma

mojada!

¡que dicha la

de vivir,

la de correr

a tu beso,

a tu abrazo

y a tu

regañada!.

Bernardo Benítez Pérez

 


 

Amanece el día entre los árboles

Acurrucado como un pájaro

Herido y quieto,

Tú…desnuda entre mis brazos;

Parece que sueñas y te quejas,

Llovieron sobre ti, caricias y besos

Como en la arena sedienta

Del desierto; llueven estrellas y luceros,

Hueles a tierra mojada y yerbas

A tierra con excesos hueles,

Y me gusta el olor que tu tierra

Y que tus yerbas tienen,

Entra el día; sigiloso y de puntitas,

Como si temiera despertarnos,

Nacen luceros brillantes en el techo

De un diamantino sol entre agujeros,

Los ángeles gorjean en los árboles,

Acompasados entre el canto de los gallos,

El ruido de la vida y su trajín complejo

Abre la ventana y entra con el aire,

Cada segundo esta pariendo

Otro segundo igual de hermoso,

Y los que llegan vienen preñados

De aquellos, que se han ido.

 

Caen…rebotan en tu piel y vuelan…

Como besos que evapora el tiempo,

Una dulce fascinación llueve en la penumbra

Y embruja por entero el alma de las cosas,

¿Qué podemos pedir ahora que lo tenemos todo?

¿A dónde podemos ir ahora, sin salir del paraíso?

¿Quién me diera amor, tu perdón total

A mis locuras y arrebatos?

De pronto; ronroneas, dices que si o dices que no,

No se…como que despiertas y protestas.

 

¿Acaso has podido leer mi pensamiento?

Murmuro una canción de cuna entre mis labios;

Calla amor…calla…calla

Que el tierno sol, se desnuda también

Y se duerme entre nuestros cuerpos.

Bernardo Benítez Pérez

UN HOMBRE BUENO

Es tarde ya…

No se ni que hora es

Y estoy despierto,

“la noche está estrellada

Y tiritan azules”… los versos,

Los versos de mi viejo;

Un aire de zacàte quemado

Se me embarra por el cuerpo,

Que loca terquedad;

La de los versos que no llegan,

Pero siguen palpitando

En el espejo,

Que loca sobriedad la del te

De zacate, que me bebo a

Pequeños sorbos de recuerdos;

A escorzo; en los prèsbites

Ojos se dibuja aquel escote,

Aquel de la dama de verde

Y con salterio o ¿era amarillo

El traje? Ya no lo recuerdo,

Era tanta la neblina del encuentro,

Mas…!su palpitante humedad!,

¡Oh señor! Yo no la pierdo.

Será por eso y solo por ello

Que el ropaje de seda de la noche

Se rompe por instantes quedos,

Como súbitas palpitaciones

En los ojos de los muertos,

Es la hora de la bruma y el misterio;

Un ángel malo se mece

Entre los árboles de los dedos,

Los viejos bancos de los cuartos

Se mueven a pasos tenues,

Ojos de girasoles amarillos

Vigilan, discretos, en los cuadros.

Y sin amargo nada es cierto,

Todo el escenario es inventado,

Por un fantasma cruel de la memoria

Pues San Bernardo ha perjurado

Ser por siempre…

Un

Hombre

Bueno.


 

Te has ido a las mesas

Del fandango y el pecado,

Y ahora vienes a tocarme

Con tus manos sucias

Y en saciadas, pécora

….No me sigas: desencantada,

No requiero de ti, no me faltas

Para hacer el hueco tuyo

Entre mis sabanas,

Sigues pegada en mi muro,

Como una vieja estampa,

Como un indeleble tatuaje

Azul te lleva el alma,

Te puedo formar del aire

Con solo un giro de mi mano,

No requieren de tu piel

Los ciegos ojos que te saben

No me sigas, desaforada

Ya no estoy , soy nube fugas

Evaporada, me fui de ti

Soy un loco…ya lo sabes

Soy un perro con celo

Soy un alma en rabia

No sabes nada del amor tuyo

¡Espada en mi clavada!

Que puedes saber tu,

Tu amor esta en pañales

Pequeña brizna en el aire

Te llevo dentro de mi

No me haces falta,

Te bebo en el agua que derramas

De ti me hablan los charcos,

Los lirios, los ríos y las fraguas,

Tatuaje azul tatuado sobre el alma,

Agua cantarina de mi cara

Cantarina sed de ti saciada.

No me toque, no me digas

Ves… no me haces falta.

 

 

Bernardo Benítez Pérez