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                                                    Abimael León Carrera,  año XIII.

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Alma tu destino es ser libre,

caminar en paz, encontrar la felicidad, respirar el mismo aire

junto a todos los seres que pueblan este universo.

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Estoy triste, sonrío, pero estoy triste,

conozco el camino para olvidar pero no deseo olvidar,

porque ocultar tu existencia en el vacío

sería dejar que el destino prolongue tu agonía, tus lágrimas sobre la tierra.

 

Estoy triste, sonrío, pero estoy triste,

puedo ser libre pero no sin antes alcanzar tu libertad

sin caminar a tu lado bajo el mismo cielo.

 

Y en la locura de cambiar el curso del huracán

aparece tu rostro, siempre tu rostro, triste, herido, sin esperanza,

perdido entre guerras, campos de muerte y abandono,

en la crueldad de un mundo destruido por nuestros actos inconscientes,

por el oro de las falsas religiones, por el hambre y los gobiernos.

 

Y en mi tristeza contemplo la blanca esencia de tu pureza

iluminando el sendero que tantas veces hemos buscado

y profundo me recuesto en la orilla de un gran sueño

entre cantos y oraciones ante el dador de la vida

y toda la luz que reflejan los soles

la vierto sobre la tierra, sobre todas las almas inocentes

que se arrastran en el fuego, en la enfermedad, en el olvido.

 

Y aunque estoy muy lejos, sin poder levantarte

yo sé que mi canto atraviesa horizontes

y que mis manos absorben parte del dolor de tus manos

parte de tus deseos, para construir el mundo que has soñado,

para convertir todas las armas en flores,

porque algún día frente al sol nos encontraremos

para regresar al origen, libres al fin, para comenzar un nuevo viaje

para remar en un solo movimiento, sin prisa, sin tiempo, sin dolor.

De Moises Gómez

 

 

 

girasol en tus ojos,

en cada uno,

que invaden,

que me invadieron,

en un momento te desvaneces

y en cada uno; cientos,

¿será tu alma este jardín de astros que muestran tus ojos?

o es solo mi corazón latiendo al lustro de tus labios, de tu rostro, de tu cuerpo.

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De: Moises Gómez

 

 

 

Volátil poesía a mis manos infame

tú, siempre en celo rozas mi mejilla y no dejas tocar,

al paso paseo mi perro oportuno deseo

que se lame, impotencia rígida,

deseo rutilante insatisfecho,

lo único parecido seria llorar.

 

 

Volátil poesía a mis manos infame

yo, no debería  intentarte,

amansas mi torso que frota tu lámpara de sangre

en donde yaces dormida, envainada con mis nervios y mis costillas,

yo, no debería intentarte,

nunca llegas a ser en mí,

mas despierta ya estas.

 

 

Volátil poesía a mis manos infame,

tú tacto hábil transparenta mis parpados

y te veo dejarte diseñar en lo incauto,

mi corazón sufre el retraso

de tú adelanto y se levanta torpe colosal

sacudiendo orate sus brazos, atomizando palabras

que se amotinan en mi boca,

que no se nombrar; las quiero ver crucificadas en los oídos,

dentro o fuera de igual manera morirán.

 

 

Volátil poesía a mis manos,

te levantas la falda y baila sobre el agua

tu pernil compas abierto, percherona,

cola de zorra, invita poseerte.

 

Volátil poesía a mis manos,

tú, solo me admites tu infame periné.


Desde la casa

¿qué ha pasado?

Veo todos los días por la ventana, veo sombras flotando por los ríos de carros y que siempre ignoran.

¿Por qué ignoran?

Mis vecinos no saben que  existo.  Estoy solo…

Mis gritos están ahogados entre las paredes y a pesar de todo mis ventanas son espejos…pero no míos.

No entiendo porque estoy tan aislado

Ayer…

Ayer habré gritado dos horas… quizás menos. No sé

Sé que no hubo respuesta.

Grité y grité pero estaba preso, no llego auxilio.

 

Entraron a mi casa. Era tarde y estaba horrorizado

Sus caras cubiertas eran más ominosas que la misma muerte

Lo sé, he muerto  y no importa.

Aun escucho los gritos, mis gritos  retumbando entre las paredes y el horror de las puertas golpeando y los azotes por todos lados. Ventanas rotas, dos disparos y el gotear del lavabo roto .

Grité una última vez… Nadie vino…

Creí que mi casa era segura, creí que  era una buena persona.

 

Me gustaba mirar por la ventana, pero nadie me veía.

¿Me  verán más en el obituario? ¿desde la seguridad  de sus casas?

Y en la mañana la gente pasó de nuevo por mi casa … sin notar mi ausencia en la ventana.

 

Bitari

¿No puede usted imaginar leones enamorados

que deambulan por la selva contando sus pena

a los cazadores?

-Javier Tomeo-

 

 

 

Parece el mundo entero estar de caza.

 

Escúchales ahí fuera:

La gente deambulando por la calle

con el corazón lleno de armas cargadas

y el sudor de la bilis que les hierve

en la cabeza y la garganta.

 

Van siguiendo la hilera

que ha trazado la metralla

El olor de las cosas heridas

El rastro luminoso de las risas

y la gente que se besa.

 

Todos quieren por lo visto

colgar en las paredes de sus celdas

las cabezas de los pájaros,

el trofeo disecado de algún cuerpo enamorado.

 

Llevan jaulas para encerrar la lluvia

y redes donde atrapan mariposas

y tanques y dinero

y palabras como arañas afiladas

y máquinas enormes que congelan los sueños

Vienen locos bufando como trenes hambrientos,

hinchados por la ira y por el miedo.

 

Llevan nombres escritos en sus listas

y husmean las aceras

y acechan las esquinas

y atisban a través de las ventanas

para ver lo que hay dentro de tu casa.

 

Nos rondan, nos acechan

Y más tarde o más temprano

lograrán acorralarnos

 

Te quiero

pero apenas tengo tiempo de decirlo.

 

Ya se ha abierto la veda.

 

Han puesto un alto precio a nuestra dicha

y el cronómetro torvo de la muerte

nos viene, dueña mía,

pisando los talones.

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Miguel Ángel García Argüez (La Línea de la Concepción, Cádiz, España, 1969).

http://cambiodeagujas.blogspot.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Luis Ernesto González

Eres el mar y somos
sedientos buscadores
en la arena blanquísima
del linde de ti mismo.

Mas no hay espera.
Se ha derramado el cielo
en un estanque
y ella bebe el azul.

Canción eterna,
verdecida esperanza.
Su vestido es caricia;
mis manos, su silueta.

Y nos dará su vino
el crepúsculo rojo
colgado de una copa
de cristal y campana.

Beber la transparencia
de un encuentro sagrado.
Y todo muere.
Quien nos bebe eres tú.

Será luego la noche
en una lágrima.
Ella y yo frente a ti,
negra bahía del cosmos.


http://hormega.wordpress.com/2012/01/18/incierta-certeza-43/

 

by CARLOS REYES ÁVILA

Que la luz del milagro se manifieste

en la limpia escritura de la sangre

Que la naturaleza del oficio

quede impresa en las palabras

Que los fenómenos se desprendan

de la sucia cáscara de las apariencias

Hoy abro la mirada

desde la temprana hora

y permito que la realidad desvele

el mundo de las ilusiones

Cuánto tiempo he malgastado

en el mundo de las formas

Cuántas sombras perseguidas

sin salir de mí

Hoy cierro las puertas

y decido no salir al mundo

Prefiero quedarme con la mirada ciega

y permitirme iniciar

una aventura diferente

Cierro los ojos

y escucho el correr del río

Siento mi cuerpo

y descifro la canción de un árbol

Respiro y experimento

la calma del desierto

El sol se anuncia en medio de mi pecho

Mis piernas son jaguares

Mis brazos árboles centenarios

Bebo un poco de agua

y comprendo mi verdadero nombre

La sed aumenta el hambre cala

Estoy vivo lo presiento

El milagro es la luz que acecha

más allá de mi oscuridad

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http://poesiadecarlosreyes.blogspot.com/

De: NEÓFITO (poesía de Abeloski)

visiten el sitio:

 http://abeloski.blogspot.com/2011/12/neofito.html?spref=fb

 

PIES DESCALZOS

Niño del dolor, sin nada a que agarrarse,

perdido en la ciudad, ya es parte del paisaje.

Pedro Guerra

Deambulan con pies descalzos,

noctívagos, polvorientos,

escoltados por el viento,

con la mirada exhausta
de andar por la vía infausta

camuflada de cemento.

 

Lúgubres, mimetizados

con el sombrío paisaje

de coches y maquillaje,

por limosnas subyugados,

que anhelan con un puñado

atravesar el peaje

 

de la vida perdurable.

Desengañados del cielo

se inventan otro consuelo,

áureo, embotellado,

para huir por los tejados

del hambre con su flagelo
Son los niños de la calle,

disfrazados de payasos

colectando con sus pasos

alguna moneda escasa

para llevarla a su casa

mientras gritan los parnasos.

 

  http://abeloski.blogspot.com/2011/12/neofito.html?spref=fb

 

 

Abimael León Carrera 

Libro II       

México

 

 


Nunca más volverá tu mano blanca

a desenredar la red en instantes perdidos.

De noche, cuando el murmullo de la ciudad se apaga,

brilla lejana el aura de una fría constelación.

Veo el espíritu de los árboles en el parque,

la sombra de los perros cruzar las calles

y en mi memoria, tras una  muralla de piedra

crecer lentamente la flor de tu ausencia.

Ni lágrimas amargas, ni eternas maldiciones.

El tiempo pasó y jamás subiste a mi barca.

Extrañas visiones me hacen recordarte,

bella, blanca e iluminada entre la hierba seca

caminando y girando entre los velos de la tarde.

Vierto mi tristeza en las aguas que jamás regresan.

Desde mi interior reflexiono en lo distante,

me parece escuchar  tu corazón tras la eterna sinfonía de la vida.

Daría mi alma por escuchar de nuevo tu sonrisa,

Viajaría hasta el fin de la tierra por una sola de tus rosas.

En invierno cuando el acero rompe las olas

y el faro encendido resplandece en la orilla de la playa,

es difícil olvidar que en algún sitio existes,

que tu mirada quizás por momentos busca el mismo cielo.

Entonces pienso en dios y le lanzo una plegaria;

Encontrarte recostada en el filo de la esperanza,

ahí donde termina la ruta de este largo viaje.

 

Abimael León Carrera 

De: Juan Leandro Alzugaray

Mi corazón para ti tiene una queja,

Pues quien ama nunca deja…

Será por ello que mi alma no perdona,

pues quien ama nunca abandona…

Juan Leandro Alzugaray