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La caída de unos labios torcidos se congeló al descender de mis párpados, la marea arrastra el suspiro de las olas, la piel del oceáno se desprende de un vuelo de gaviota, en la cima de un relámpago abre los brazos la lluvia en la que se incendia la madrugada y el gatillo en el que germina el  homicidio. Y una sarta de segundos sentían que entraban a un túnel al pasar frente a mi mirada de estatua empolvada, de un horizonte, una piedra y un cristal extraía su éxtasis la punta de un lápiz y un renglón de una galaxia en negativo. Así como la montaña es nombre del paisaje la patria no acaba donde empieza la frontera. Qué angustia ver al día oscurecer en el péndulo de un reloj meciendo el ocaso. La mirada se sostiene atravesando la sustancia del tiempo: La nada. Una multitud llora por perder lo que atesora, sin la posesión amada no les queda nada, ser un río vacío, y yo el último que despierte y contemplar la muerte y el desvelo que inmortaliza un cielo que ya no oscurece, la claridad lo ha dejado cubierto, la nube dejó mi único ojo abierto contemplando el todo muerto, vida olvida el pensamiento que es apenas un sentimiento queriendo ser monumento. Las golondrinas de pie en los cables capturan la voz de las alturas entre sus plumas. Un espejo oscurece bajo su reflejo de un aullido. El lápiz es el único que tiene una voz que se afila.

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Daniel Jiménez


Yo temblé dentro de tu voz cuando callaste. Me enterré en los cables de alta tensión y mi epitafio lo escribieron los que iban parados en el camión. Anoche el mar me soñó. Anoche me rompí contra las piedras. Anoche un marinero se ahogó en mí. Esta mañana, antes de despertar me llevé los corazones que los niños dibujaron en la arena. Y esta noche tal vez me mezca bajo los párpados del cielo. La lluvia se le queda mirando al lago pensando que es lluvia estancada. Yo y todos mis nombres nos dejamos caer en las bolsas de basura de tu cocina. Mi cabello despeinó al viento. El agua busca su voz en el murmullo del río, se quedó muda en mi vaso de agua. El abismo se llenó con mi mirada. Para responderse una pregunta sigue sus propios pasos. Alba alaba y lava y bala clava. La raíz del horizonte es la mirada que lo observa. Su voz sonaba como un color solo conocido por las luciérnagas. Mi voz se recarga en tus tímpanos y espera a que mi piel se rompa y forme archipiélagos de carne en un charco, islas arrastrándose en hebras de sangre. El polvo es la sangre del olvido. La tarde se ahogó en los pies del sol, la noche está de luto por ella. En la página en blanco instantes vacíos esperando llenarse.

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Daniel Jiménez

¿No puede usted imaginar leones enamorados

que deambulan por la selva contando sus pena

a los cazadores?

-Javier Tomeo-

 

 

 

Parece el mundo entero estar de caza.

 

Escúchales ahí fuera:

La gente deambulando por la calle

con el corazón lleno de armas cargadas

y el sudor de la bilis que les hierve

en la cabeza y la garganta.

 

Van siguiendo la hilera

que ha trazado la metralla

El olor de las cosas heridas

El rastro luminoso de las risas

y la gente que se besa.

 

Todos quieren por lo visto

colgar en las paredes de sus celdas

las cabezas de los pájaros,

el trofeo disecado de algún cuerpo enamorado.

 

Llevan jaulas para encerrar la lluvia

y redes donde atrapan mariposas

y tanques y dinero

y palabras como arañas afiladas

y máquinas enormes que congelan los sueños

Vienen locos bufando como trenes hambrientos,

hinchados por la ira y por el miedo.

 

Llevan nombres escritos en sus listas

y husmean las aceras

y acechan las esquinas

y atisban a través de las ventanas

para ver lo que hay dentro de tu casa.

 

Nos rondan, nos acechan

Y más tarde o más temprano

lograrán acorralarnos

 

Te quiero

pero apenas tengo tiempo de decirlo.

 

Ya se ha abierto la veda.

 

Han puesto un alto precio a nuestra dicha

y el cronómetro torvo de la muerte

nos viene, dueña mía,

pisando los talones.

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Miguel Ángel García Argüez (La Línea de la Concepción, Cádiz, España, 1969).

http://cambiodeagujas.blogspot.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Luis Ernesto González

Eres el mar y somos
sedientos buscadores
en la arena blanquísima
del linde de ti mismo.

Mas no hay espera.
Se ha derramado el cielo
en un estanque
y ella bebe el azul.

Canción eterna,
verdecida esperanza.
Su vestido es caricia;
mis manos, su silueta.

Y nos dará su vino
el crepúsculo rojo
colgado de una copa
de cristal y campana.

Beber la transparencia
de un encuentro sagrado.
Y todo muere.
Quien nos bebe eres tú.

Será luego la noche
en una lágrima.
Ella y yo frente a ti,
negra bahía del cosmos.


http://hormega.wordpress.com/2012/01/18/incierta-certeza-43/

 

by CARLOS REYES ÁVILA

Que la luz del milagro se manifieste

en la limpia escritura de la sangre

Que la naturaleza del oficio

quede impresa en las palabras

Que los fenómenos se desprendan

de la sucia cáscara de las apariencias

Hoy abro la mirada

desde la temprana hora

y permito que la realidad desvele

el mundo de las ilusiones

Cuánto tiempo he malgastado

en el mundo de las formas

Cuántas sombras perseguidas

sin salir de mí

Hoy cierro las puertas

y decido no salir al mundo

Prefiero quedarme con la mirada ciega

y permitirme iniciar

una aventura diferente

Cierro los ojos

y escucho el correr del río

Siento mi cuerpo

y descifro la canción de un árbol

Respiro y experimento

la calma del desierto

El sol se anuncia en medio de mi pecho

Mis piernas son jaguares

Mis brazos árboles centenarios

Bebo un poco de agua

y comprendo mi verdadero nombre

La sed aumenta el hambre cala

Estoy vivo lo presiento

El milagro es la luz que acecha

más allá de mi oscuridad

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http://poesiadecarlosreyes.blogspot.com/

De: NEÓFITO (poesía de Abeloski)

visiten el sitio:

 http://abeloski.blogspot.com/2011/12/neofito.html?spref=fb

 

PIES DESCALZOS

Niño del dolor, sin nada a que agarrarse,

perdido en la ciudad, ya es parte del paisaje.

Pedro Guerra

Deambulan con pies descalzos,

noctívagos, polvorientos,

escoltados por el viento,

con la mirada exhausta
de andar por la vía infausta

camuflada de cemento.

 

Lúgubres, mimetizados

con el sombrío paisaje

de coches y maquillaje,

por limosnas subyugados,

que anhelan con un puñado

atravesar el peaje

 

de la vida perdurable.

Desengañados del cielo

se inventan otro consuelo,

áureo, embotellado,

para huir por los tejados

del hambre con su flagelo
Son los niños de la calle,

disfrazados de payasos

colectando con sus pasos

alguna moneda escasa

para llevarla a su casa

mientras gritan los parnasos.

 

  http://abeloski.blogspot.com/2011/12/neofito.html?spref=fb

 

 

Abimael León Carrera 

Libro II       

México

 

 


 

Nunca más volverá tu mano blanca

a desenredar la red en instantes perdidos.

De noche, cuando el murmullo de la ciudad se apaga,

brilla lejana el aura de una fría constelación.

Veo el espíritu de los árboles en el parque,

la sombra de los perros cruzar las calles

y en mi memoria, tras una  muralla de piedra

crecer lentamente la flor de tu ausencia.

Ni lágrimas amargas, ni eternas maldiciones.

El tiempo pasó y jamás subiste a mi barca.

Extrañas visiones me hacen recordarte,

bella, blanca e iluminada entre la hierba seca

caminando y girando entre los velos de la tarde.

Vierto mi tristeza en las aguas que jamás regresan.

Desde mi interior reflexiono en lo distante,

me parece escuchar  tu corazón tras la eterna sinfonía de la vida.

Daría mi alma por escuchar de nuevo tu sonrisa,

Viajaría hasta el fin de la tierra por una sola de tus rosas.

En invierno cuando el acero rompe las olas

y el faro encendido resplandece en la orilla de la playa,

es difícil olvidar que en algún sitio existes,

que tu mirada quizás por momentos busca el mismo cielo.

Entonces pienso en dios y le lanzo una plegaria;

Encontrarte recostada en el filo de la esperanza,

ahí donde termina la ruta de este largo viaje.

 

Abimael León Carrera 

De: Juan Leandro Alzugaray

Mi corazón para ti tiene una queja,

Pues quien ama nunca deja…

Será por ello que mi alma no perdona,

pues quien ama nunca abandona…

Juan Leandro Alzugaray

 

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El tiempo se derrama en medio de mis dedos,
mi mano y mi reloj son simples eslabones,
es una lagartija la osada manecilla
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que cuando se camufla se transforman los credos.
Sombras inexorables, ocasos en balcones,
atrás de las montañas naufraga en la capilla
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la sangre de profetas, permutan los viñedos.
Penetras con ojeras cerrando los telones
de mozas utopías y arrojas la semilla,
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desmoronas las piedras, envejeces los miedos,
te rezan entre velas, exilio en las prisiones.
El jubilado resta sus horas en la silla.
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Abeloski

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.El camino gris

de un hombre en negro.

No hay sombras

Sólo hay ruido.

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El camino negro

de un hombre en gris

Todo en sombras

No hay más.

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El camino

De un hombre negro y gris

El camino de una sombra…

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Soy una sombra

y no soy nada.

Un cadáver en la acera

y un gris amanecer.

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El camino muerto…

De todos los hombres

y el camino desierto

de todas las sombras.

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El camino de velas

de regreso a casa.

El camino de balas

anunciando mi llegada

 .

El camino gris

de todo muerto…

mi camino… 

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G. Bitari Martínez Romero