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De: abeloski

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Las palomas se bautizaron piedras,
alzan vuelo sin mapas ni permiso.
Va trepándose al ritmo de las hiedras,
la angustia del reloj del insumiso.

Se presienten abyectas balaceras,
nacen con un fusil torpe, indeciso.
Se atesora la rabia en las trincheras,
la muralla se vuelve paraíso.

Qué ficticia la paz sin libertad,
como la sombra negra en las calderas,
o una sonrisa envuelta de ansiedad.

El calvario se tapa las ojeras,
mientras unos corrompen la yihad,
se venden por docenas escaleras.

Autor: abeloski

http://abeloski.blogspot.com/2011/05/palestina-libre.html

José Ángel Cruz Hernández

08-abril-2011 15:46 pm

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Comparto mi adicción por un poema

que me corre entre venas

dejando salir mis penas

y disfrutando con pasión

dias y noches ajenas.


Envuelto en mi convulsión

para escribir un poema…

y saber que cual luciernagas

iluminemos nuestros mundos

siempre llenos de ilusión

exaltando nuestros sentidos,

con esa luz que irradia la musa

de la inspiración.

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José Ángel Cruz Hernández

De: Miguel Angel Flores Rodríguez

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Nunca creí en tu amor sincero y puro

tampoco en las palabras que decías;

eran tan solo huecas fantasía

de un corazón falaz sucio y oscuro.

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Abrí mi corazón aspero y duro

pues creí en tu verdad cuando mentías;

eras falsa hasta cuando sonreías

y atacas por la espalda y en lo oscuro.

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Con premeditación y alevosía

recibí con dolor tu ataque artero

en el oscurecer del primer día.

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Era aguijón de sierpe tus “te quiero”

era veneno lo que competías

y lo apure de golpe y sin espero.

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Miguel Angel Flores Rodríguez

Eliud Samael Cruz*

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Esperando, quieto me quedo…

Con asombro, o sin él,

en la feria de espejos

aquí, donde te espero.

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Viejas caras de plástico,

nuevas mentes repetidas,

sus pasos mudos y doblados

retiemblan y se estampan en el piso.

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Viejas horas y nuevos segundos,

en los que me siento

a escuchar pasar el tiempo

que veloz grita y vuela con sus lágrimas.

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Espero, tu figura de hielo.

Espero, la voz de la boca tuya

correr y abrazar tu aura.

Espero, tu vaga sonrisa que me acompaña a caminar.

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Esperando, gris me quedo…

Mirando los trenes ir y llegar,

tocando círculos de viento despierto,

sintiendo las sombras rosarme

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*Eliud Samael Cruz, estudiante de primer cuatrimestre de Bachillerato.

Distrito federal.

Eliud Samael Cruz*

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Y cayó en la piedra,

sentada, se quedó muda…

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Se invirtió su mágico hablar

y su aliento se secó.

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Caminando, su andar se hizo piedra.

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Desmoronándose, su boca desmayo

y poco a poco sus manos se escaparon

llevando su alma con ellas.

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Y cayó en la piedra,

recostada se quedó dormida…

desnuda como el tiempo,

sobre la hierba de mis deseos, mórbida.

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*Eliud Samael Cruz, estudiante de primer cuatrimestre de Bachillerato.

Distrito federal.

Eliud Samael Cruz*

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El suave canto del desheredado se escucha

caminando por las calles….

abandonado… quejumbroso…

incrédulo de sí mismo y doloroso sin vaivén.

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El grito de desesperanza se pronuncia

menos quedo y más ensordecedor.

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Se cita para hablar de su auge muerto

y de su envenenado porvenir,

solas y perdidas sus palabras no se entablan.

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Agravando más su triste insignificancia,

inventa poderíos, pero su cartón se moja

y se derrite más aprisa.

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Es el sueño que hace que lo real no importe

es el muñeco de trapo con ilusiones despellejadas

y corazón de papel inservible remendado

que mira entre sus manos y no encuentra nada.

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*Eliud Samael Cruz, estudiante de primer cuatrimestre de Bachillerato.

Distrito federal.

Yulia Castellanos

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¡Oh! Amor

si yo fuera el cigarrillo

que se consume en tu mano

o si fuera el humo

que traspasa, esos labios

en cada bocanada

dibujaría un te amo…

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Yulia Castellanos

Miguel A. Flores Rodríguez

Amor que me ilumina

Que alborota mi cuerpo;

Que saca de  mi entraña

Lo mejor de mis sueños.

Amor que me enloquece

Y enloquece mi cuerpo;

Amor de muchos días

Amor de todo el tiempo.

Amor de lo infinito

Y de lo eterno;

Cuando ya nada exista

Seguiremos viviendo.

Y estarás en mi sangre

Y estarás en mi pelo;

Y estaremos unidos

Formando un solo cuerpo.

Amor que hurga en tu pecho

Los “te amo” y los “te quiero”;

Y transforma en suspiros

Los que no fueron besos.

Fugaz como una estrella

Que cruza el firmamento;

Pero que  su trayecto

Se convierte en eterno.

Así el amor que tengo

Es un amor del cielo;

Es un amor de estrellas                                                                                      Prendidas a tu pelo.

Es un amor que existe

Cuando nació el Eterno;

Y existe en cada estrella

De nuestro firmamento.

Es un amor de orgullo

Y es un amor de besos;

Es un amor que cambia

Por “te amo” los te quiero.

Es un amor que espera

Cristalizar los sueños;

En cuatro duendecillos

Del color de tu pelo.

Es un amor de espera

Y es un amor de miedo;

Es un amor de fuerza

Es un amor de anhelos

Es un amor que lucha

Con tanto desespero;

Que cuida y te defiende

Contra del mundo entero.

Cuando más nos atacan

Y nos cierran el cerco;

Más fuerte es la esperanza

Y más fuerte el anhelo.

Porque estaremos juntos

En la tierra y el cielo;

Y no han de separarme

Ni estando vivo o muerto.

Contra las tempestades

Nos cobijan del cielo;

Los ángeles del Padre

Y el amor del Eterno

Este amor es callado

Es amor de silencio;

Pero su voz se aclama

En todo el Universo.

Empezó en el Principio

Antes que hubiera tiempo;

Y existirá por siempre

Pues es amor eterno.

Y mi mano en tu  mano

Y en tus dedos mis dedos;

En tus brazos mis brazos

Y en tu pecho mi pecho.

En tus ojos mis ojos

Y en tu cuerpo mis besos;

En tu fe mi esperanza

Y en tu cielo, mi cielo.

Porque este amor que tengo                                                                                 Sublime, grande, bello;

Es amor de infinito y de lo eterno.

Miguel A. Flores Rodríguez

De: Esther Mandujano G.

 

A Raúl Hernández Viveros por su libro

“La generosidad divina”.


Me sumerjo en las olas del recuerdo.

Resbalan por mi piel las burbujas del agua

donde se atrapan los ojos invisibles

de aquellos que me amaron.

De aquellos que empuñaron

la copa entre los dedos para decir

mi nombre mezclado con letras de sus nombres.

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Nadie sabe que existen.

Solo mi piel los guarda.

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En las colinas verdes del encuentro.

En las mismísimas rayas de mis manos.

En los antros ocultos del silencio.

Solo mi piel los guarda.

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Existen , porque habitan mi mente.

Quién mas tuvo sus voces

musitando al oído

esas viejas canciones.

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Quién mas tuvo las manos

empapadas de besos

y entretejió sus sueños al corpiño desnudo

y amamantó el anhelo

de ser por un instante,

ave calor espuma.

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Más aún,

todos juntos, los que me amaron y amé

son uno solo,

por eso,        irrepetibles,

tienen un mismo rostro,

una boca sedienta de jadeante recuerdo,

un andar por las noches descalzos en la arena,

un nombre solo

que mis labios repiten como una letanía.

Un nombre solo

que se convierte en brisa cuando llega la noche

Un nombre solo.

Un nombre solo.

Un hombre solo.

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Por eso, irrepetible,

cuando llega la aurora

me duermo en el recuerdo.

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Hasta que nuevamente

regresen las burbujas

que nacen en las olas,

a entregarme su rostro

envuelto en la espuma.

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Esther Mandujano G.

De: Sol Galloso Gamboa

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Trabajo en un almacén

 

Tengo un almacén lleno de besos y caricias,

Bodega repleta de te quieros,

Millar y medio de palabras a tu oído

…Y alcancía llena de ganas para hacernos el amor.

Necesito un recipiente para guardar

Cúmulo de esperanza,

Un abismo de ilusión

Un bálsamo para el dolor,

Una luz siempre encendida que

Nos dé la bienvenida cuando hagamos el amor.

 

Necesito que el mar con su grandeza

Me permita en un momento de ilusión

Guardar en lo profundo en lo más hondo

La esperanza de mi pobre corazón

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Sol Galloso Gamboa