No duerme la secuencia del perdón
no duermen los párpados ni la conciencia
se siente el desvelo
haciendo nudo el sueño,
amar y odiar vislumbra la queja humeante de los ojos
padecen y rezan los lagrimales por congelar el tiempo.
Los secretos cuerpos tendidos de mejillas blancas
sepulcros de pecados, caminos y pies de espuma
se esfuman con el viento agrio
y la duda de sonrisas retorcidas.
El negro color a muerto
profanan la ironía
al exorcizar los recuerdos
al pedir permiso al conteo del día
te veo y me avergüenza el placer que destruye el alma
doliente duelo de las manos
al olor que contribuye a la soledad
solo una noche
cambia, llora, muere y perdona.
Lorena Bonilla

Entradas (RSS)