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Turbulenta avenida
que marca la derrota
de quien se dice amada
de quien se siente muerta.

Carrusel que da vuelta al pasado
empapado a raíz de un llanto,
por un día de vida desolado
de quien te quiere y recuerda tanto.

Inclinado entre las calles
de reojo se ve la puerta
de quien se enreda en redes
débil corazón de poeta

Lenguaje de crujidos disparejos
eres tu quien se enfunda caminando
sombra frágil a lo lejos
de noche a sol esperanzado.

Luz de media luna inalcanzada
altar de un rostro de fragancias
de quien te llora amado
de quien termina noches solitarias.

Anglicano Daniel
Crucificó la espuma
De su saliva infante,
Inocencia oliente a magnolia.
Noche aventurita
y la pesadumbre añadida
a la fatiga de tu boca,
voz y palabra
bendijo volada,
que no era niño
con alas rotas,
con alas blancas.
Vida fresca
probaste de mis manos
lo que un hombre en años
marchitaría los labios
años contaba el cielo
aliento cortaba el viento,
descansa voz de niño
con quien bebió el dulce
de tus ojos suaves
un verde descalzo
abruma la cama adulta.
El jurar no tiene peso
pesa tu inocencia
frágil y volátil,
tanto que retumbo el tiempo.
Tiempo tanto incierto.