De: María Antonia Huerta Mendoza
Para Matías Herr
Te busco en la calle empedrada,
en las banquetas transitables
en las calles empinadas.
Busqué tu morada
imaginándola de madera hermosa.
Empezó mi calvario
subí y baje escalones,
pisé caca, me gruñeron algunos perros.
No muerden, dice una señora
les pareces extraña
¿A quién buscas?
A un joven raro, desaliñado,
Poeta
es un intelectual, le dije.
¡Ah! No lo conozco
mira y sigue buscando.
Me abordaron emociones encontradas
ya no quería seguir
me sentí cansada.
¿Acaso no pudiste asomarte al balcón,
o por una ventana,
o estar sentado en la banqueta de tu casa,
y ver a esta dama enamorada?.
Me tomó la noche por sorpresa
de tanta búsqueda.
Tú ya no te diste cuenta
de mis manos ocupadas
con un cuaderno y un lápiz.
Pregunté por tu nombre
fui detective en tu buscar
tu nombre secreto a voces
queriendo descubrirte
entre la gente.
Muchas caras vi,
ninguna se parece a tí
mejor me retiré,
celosa de tus palabras
para mí.
Adiós, adiós a tus ojos
dos luceros
muso extranjero.
María Antonia Huerta Mendoza