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Hombre  de arcilla y maíz

tostado, ambarino, quemado

ocre oquedad y simiente

barro con barro pegado

Hombre de arcilla y maíz

rastro de barro y rastrojo

apagado volcán sin gemir

de arena de piedras y abrojos

Hombre de arcilla y maíz

rostro de grano encarnado

mixtura de agua y caolín

o liso y obscuro guijarro

Hombre de arcilla y maíz

restos de camino abigarrado

quieren cortar tu raíz

y tenerte doblegado

Hombre  de arcilla y maíz

tostado, ambarino, quemado

ocre oquedad y simiente

barro con barro pegado


Mirna V. Viveros

junio 29, 2010

Cuando un hombre se desnuda

ante el amor de una mujer

—desnuda—

hay que dejar los atavismos

en el subterráneo del entendimiento.

Habría que escudriñar sin sonrojo
los restos y rastros de su rostro

—desnudo—

y abrir de par en par el corazón

—desnudo—

Cuando un hombre se desnuda

hay que hurgar en la oscuridad de su deseo

cuya muriente indecisión no alumbra

la llameante pasión que aviva

la inesperada desnudez del hombre.

Cuando un hombre se desnuda

ante una mujer que obsequia

más que su —desnudo— oído

el amor ha ganado… y crece

disponiendo las noches con el día.

Habría que reconstruir

los atributos del cuerpo masculino

—desnudo—

impreso en el aguamiel de la pupila

—enigma accidental del universo—

Cuando un hombre se desnuda

elogios de mujer lo arropan

cercando —con su anuencia—

la dura resistencia inmutable

del hombre nómada poeta

que desnudo se presenta.


Mirna V. Viveros


En la hoja desprendendida del cuaderno

un arrugado corazón se manifiesta

en poética grafía

vertida la sangre en el papel

—dibujo—

floreadas metáforas de besos

con mariposas de multiples colores

posando para un muriente sol que no calienta.


No hay nada que anime a este corazón revuelto

que se ha extraviado entre tu pelo,

tus ojos, tus cejas, tu boca…

elección ardiente e insólita de mis deseos.


En vano rayoneo en mi cuaderno

bucólicos paisajes

de noches que se esfuman

idílicas, soñadoras… por ti

narradas con tintas  de colores.


Pinto en la libreta un corazón

en el corazón una flecha atravesada

como atravesado traigo tu nombre

desde que te conocí.


Se de tí desde que

una flecha partió el corazón en dos mitades

donde la Y griega, es punto equidistante entre los dos

arriba tu  abajo yo

donde el amor es un pájaro que vuela.


Mirna V. Viveros

29 de Junio  de 2010

A los dorados


Acá

rompiendo estereotipos

dejándose llevar sobre la nube

con la noche a cuestas

subiendo cachonda  bajo tu falda.


Acá

entre ladridos de perros sabios

donde el sonido del sax

construye un espacio de pez

entre tus piernas.


Acá

en la cosmopolita ciudad

la turbulencia del nogal

azota el cuero tenso

del corazón.


Acá

a ojos cerrados,

oyendo

pasajes de música solariega

jazzeada a tragos

de cerveza

de tequila

o güisqui


Acá

lengüetea la mano el bajo

electrónicos sonidos fucionados

profundos y gordos

que caldean  la soledad


Acá

desgañitada  guitarra

se monta en la negrura

y a tientas palpa las sombras

por las rendijas

por las ventanas

por las puertas

Acá tu boca

acá tus ojos

acá tus hombros

acá tu espalda

acá tu rítmo bateristico de jazz

jazz acá, acá, acá.


Mirna V. Viveros.

IsidroManzano Flicker1Foto: Isidro Manzano


UN  PUÑO ALZADO

señalando al cielo

es el puño contenido

de los hombres de maíz

de un Batsil winik, Tojolwinik,

Náhuatl, Binizaa, Tlapasnek.

El  grito rebelde

en plazas públicas,

en mercados, en camiones,

en escuelas y en las calles.


El reclamo

la movilización

de los ciudadanos de a pie

de este país llamado México.


El trepidar

de plumas tornasoladas

golpeando mi corazón.


La deslumbrante luz de tu segada flor

y la lluvia pertinaz cayendo

cayendo

cayendo.


Eres libertad

una sonrisa  desplegada

como bandera

por todo lo ancho del territorio

regodeándose por las grandes avenidas

de los pueblos y ciudades.


Un saber no sé qué

de cómo

cuándo

dónde

repiqueteando como cascabel

en nuestro corazón envejecido

de sueños floridos

en nuestros corazones aguerridos

parchados

zurcidos

compartidos.


Un águila

una serpiente

enredadas en el corazón de la selva

librando una batalla de las mil batallas

esperando

esperando

esperando.


Eres libertad

un llamado

a la cordura

a  la razón

una bofetada a la conciencia

para que despierte

y se levante digna

justa y transparente.


Una mueca de encabronamiento

una mentada de madre

un querer aventar el alma por una rendija

del mapa del mundo

que se abre como única posibilidad.


Un abrazo de sol

y dar y darnos con los de abajo

con los más pobres

con los pobres de los pobres

con los pobres de los pobres de los pobres  más pobres

de estas tierras

que no tienen ya nada que perder

porque les han robado todo

todo

todo.


Eres Libertad

un beso

amorosamente roto

como un eslabón abierto

por el impacto de tu amor al prójimo

los seres más queridos

que entregaron su vida

luchando por cambiar el mundo

donde un día quepamos todos

donde florecerá

el aliento de la vida

para  ellos todo

para los que no te conocen

pero te defienden con pasión

con el corazón bien puesto

en su lado izquierdo

donde tiene su raíz

que se hunde en la tierra

que nos sostiene

nos abriga

con cantos de esperanza

regada por los caminos

buscando

buscando

buscando.


Eres Libertad

el canto del cenzontle

cuando a la tarde ya no le queda luz

sino sonrisas para cobijar tus penas

que se han podrido de pesar

en mi espalda que se agota

de este andar sin paz

sin luz

sin brillo.


Ese camino sembrado

regado y cosechado con la sangre de los caídos

en la fiera lucha contra el poder

ese camino que se viene construyendo

y se abre ancho ante nosotros

ante nuestros ojos

nuestros oídos

que no dejan de escuchar

la melodía de la primavera

que vendrá.


Eres libertad

Un  puño alzado

señalando el cielo

una sonrisa  desplegada como bandera

una ave con las alas extendidas

Un saber no sé qué

de cómo

cuándo

dónde

un llamado a la conciencia

un beso roto sin grilletes

un nudo desatado a golpes de verso

el nudo que ató mi corazón

y que sólo tu aliento desata.


Eres Libertad

el cenzontle obstinado

cantando

cantando

cantando.


Y

la lluvia pertinaz cayendo

cayendo

cayendo.


Mirna Valdés Viveros



Mentí al decir que te necesitaba

porque quería sentirte entre mis manos

llevarte conmigo a la escuela

cuando entonces no sabía de abecedario

ni de consonantes y todos sus enredos.


En mi cuaderno de nube

estan mis años rotos

los más pequeños

sin experiencia

los secretos

los más pobres

que se escriben

con lápices de luz y color

y con el íntimo grafito

grisáceo del corazón

que lo hace latir a pausas

obligado

en su tarea cotidiana.

En mi cuaderno de nube

hay enmarañados bosquejos

de lunáticos utopistas

que sueñan con la esperanza de un mundo

donde quepamos todos.

Mirna V. Viveros/ 2010


Bicolores de punta doble

que encienden las blancas hojas del cuaderno

con tercos y escandalosos rayones,

nacidos en libertad.

Cuántos tuve,

cuántos eran,

no lo sé,

nunca los conté.

Lápices de colores

empuñados

cuando la inquieta mano

hace del punto el universo.

Trazar con su afilada punta el horizonte

o el contorno de los sentimientos,

responder a la colorida emoción

que se aviva gustosa ante la inocencia.

Nunca más he vuelto a  garabatear

la inquietud del arcoiris

ahora mi vida está cuadriculada

con lenguajes de libertad condicionada

a la generación de los kilo y mega bytes

que aislan el romanticismo

del recuerdo de los lápices de colores.

Mirna V. Viveros / 2010

 

 Tráeme tu palabra Federico,

del mundo que  ahora habitas

donde el recuerdo te cobija

y por más que quieres

la luna no resucita.

 

que dolor, que dolor, que pena.

 

Préstame tu palabra  Federico,

deja que te robe algunos versos

porque cuando tu voz se pronuncia

titilan las estrellas.

 

de dolor, de dolor, de pena.

 

¿dónde han quedado tus restos?

Bajo laureles.

¿dónde las sepultadas lunas?

En tu garganta.

¡Federico! ¡Federico!

por todas partes yo también 

veo el puñal en el corazón  de la gente.

 

Que dolor, que dolor, que pena.

 

Mirna V. Viveros. Nov 24 de 2009