Por Mirna Valdés
En una sociedad como la nuestra que ha perdido gran parte -por no decir que casi todos- de los valores que pudieran conducirnos a relizarnos como verdaderos seres humanos, la droga y las adicciones -alcoholismo, tabaquismo, juegos de azar, comidas, sectas, sexo- son el pan nuestro de todos los días.
Entendemos por adicción, el apego o costumbre a personas, elementos, medicamentos, doctrinas, objetos o conductas que llevan a la persona a la destrucción física como individuo y como ente social.
Creemos que si revertimos el contenido de este concepto podríamos encontrar que hay adicciones que pudieran salvarnos de caer en la autodestrucción; si en lugar de drogas usáramos el intelecto para calmar el ansia de la vida, el resultado sería diferente. Es por esto que hemos llamado a esta columna, que hoy inicia, Adict@s a la poesía.
Pensamos que los problemas sociales tienen solución y todos podemos contribuir a resolverlos; una manera muy sencilla es haciendo lo que verdaderamente nos gusta hacer y al grupo adict@s a la poesía lo que nos agrada es hacer, precisamente, poesía.
Por eso, con el fin de promover la lectura de este género literario, así como compartir con los lectores la vida y obra de poetas de nuestro Estado, el país y del mundo entero, este grupo de personas que aman la poesía, escribirán cada semana para ustedes a partir del día de hoy.
Comenzamos refiriéndonos al movimiento estridentista, que fue muy importante en su momento e influyó en la literatura nacional y, más específicamente, en el quehacer poético en Xalapa, pues esta ciudad fue el epicentro del movimiento.
MAPLES ARCE, EL PRECURSOR
Podríamos decir que Manuel Maples Arce, poeta y crítico nacido en Papantla, Veracruz, el 1º. de mayo 1900, fué uno de los precursores del movimiento estridentista allá por la decada de los años veinte del siglo pasado. Al igual que otros poetas y artístas plásticos contagiados por el espíritu de la revolución mexicana, los estridentistas irrumpieron escandalosamente en la vida cultural de México a finales de diciembre de 1921. Su primer manifiesto, Actual número 1, conteniendo catorce puntos desarrollados por Manuel Maples Arce, ataca las formas anquilosadas de la vida cultural mexicana que impedian su renovación, y afirma su postura sobre la teoría, los elementos y los resultados que deben costituir una estética de vanguardia, convocando a la comunidad artística para que asumiera el papel transformador que le correspondía. Las ideas de Maples Arce parten de los manifietsos del futurismo italiano de Marinetti y algunos principios del ltraísmo español promovidos por Guillermo de Torre y R. Lasso de la Vega.
El objetivo del segundo manifiesto estridentista, que aparece en enero de 1923 en la ciudad de Puebla -donde Germán List Arzubide otro de los promotores del estridentismo, dirigía la revista Ser-, es sacudir el espíritu dormido de la provincia y atraer a los jóvenes hacia un arte totalmente nuevo y revolucionario, invitándolos ¨… a vivir emocionalmente, palpitar con la hélice del tiempo. Ponerse en marcha hacia el futuro.¨
Al respecto, dice Luis Mario Schneider: ¨El estridentismo tuvo sus propios órganos de difusión, además de los tres números que salieron de la revista Actual, publicaron Irradiador, de la que aparecieron también tres números. Cuando el movimiento se traslada a la ciudad de Jalapa, Estado de Veracruz, que pasó a llamarse estridentópolis, en 1925 nace Horizontes, la más fundamental de las publicaciones periódicas, que alcanzó diez números¨.
Otros de los estridentistas fueron Arqueles Vela, quien escribió La Señorita Etcétera (1922) y el Café de Nadie (1926); Luis Quintanilla, de quien conocemos Avión (1923) y Radio (poema inalámbrico en trece mensajes); y Salvador Gallardo quien publicó El pentagrama Eléctrico (1925).
Cinco años duró el estridentismo, de 1922 a 1927. Su desintegración está íntimamente ligada a la historia del gobierno del General Heriberto Jara en el Estado de Veracruz, donde Manuel Maples Arce se desempeñó como Secretario de Gobierno, llevando consigo a los principales animadores del movimiento.
A continuación ofrecemos un fragmento de la poesía estridentista de Manuel Maples Arce.
A VECES, CON LA TARDE…
A veces, con la tarde luida de los bordes,
un fracaso de alas se barre en el jardín.
y mientras que la vida esquina a los relojes,
se pierden por la acera los pasos de la noche
Amarillismo
gris.
Mis ojos deletrean la ciudad algebraica
entre las subversiones de los escaparates;
detrás de los tranvías se explican las fachadas
y las alas del viento se rompen en los cables.
Siento íntegra toda la instalación estética
lateral a las calles alambradas de ruido,
que quiebran sobre el piano sus manos antisépticas,
y luego se recogen en un libro mullido.
A través del insomnio centrado en las ventanas
trepidan los andamios de una virginidad,
y al final de un acceso paroxista de lágrimas,
llamas de podredumbre suben del bulevard.
Bibliografía consultada: El Estridentismo, Antología, Cuadernos de Humanidades, UNAM, 1983; Estridentismo vuelto a visitar, de K.H. Monahan, L. Leal, M. Bustos Crecedo, E. Hernández Palacios, A.J. Fernández, Cuadernos de Cultura Popular, IVEC, 1997.