Archivo del Autor

(Hijo bastardo del poema EL AEROPLANO de Bernardo Ortiz de Montellano)

 

Para que las aguas no le desconozcan, consintiendo nadar entre ellas, fue cubierto de algas. Para que pudiera nadar, con giros elegantes y atrevidos, le dieron forma de caballito de mar. Para comprender su sensibilidad, le pusieron en el lado izquierdo una máquina y en todo el dorso y la cabeza un sin fin de finos hilos que cuando no pasa peinilla por ellos, lucen enmarañados.

Manchado del color de la tierra va con la rubia luz del día, sujeto de la mano del mar y a la voluntad  de las cálidas olas, delineando el paisaje —pulpos, corales, cangrejos—  en su cuaderno marino. 

(Hijo pródigo del poema Guijarros del poeta Enrique González rojo)

 

¿Qué  escribir con tantas palabras ?

 tan duras y lisas, redondas y claras.

¿Qué escribir con tantas palabras ?

 

Con ellas podría destruir palacios

o tender un puente entre hermanos.

con ellas podría —justo rasero—

igualar uno a uno los astros.

Contando el tesoro, pasara mil años.

¿Valdría la pena contarlos?

Y luego, ¿qué escribir con tantas palabras?

 

Las horas transcurren con el día,

los pájaros saltan de un lado a otro en el árbol,

los gatos maúllan de paso.

Y mientras, ¿qué hago con estas palabras?

 

Volteando a cielo abierto

pasaré mi vida lanzando al viento

palabras, palabras…

 

Miraré los seres que se van formando

creciendo, muriendo y después borrando

oiré como suena su canto

y todo será tan limpio, tan claro

el firmamento infinito, azul día de verano,

la luz en la boca, la fuerza en el cuello

y siempre sonando palabras, palabras, palabras…

(desnaturalización del poema ELEGÍA del poeta tabasqueño José Gorostiza 1901-1973)

 

A veces tengo deseos de volar,

pero las suple el viento.

 

 

 

(desnaturalización del poema Pausas I del poeta tabasqueño José Gorostiza 1901-1973)

 

¡El amor, el amor!

Esta en nosotros, lo siento.

y sólo de pensar en él

tan tuyo y mío,

tiene sabor a miel

mi atrevimiento.

 

Porque

Esta

Tarde

Bella,

Barro

Fé de

Cardos.

 

Voy al

Punto

Muerto.


 

 

Y seré

Ese

Olor

Que va

A pie

Aire

O mar

Que se

Goza

Tarde

Pero

Tarde

Seré yo

Por ti

Aire

Por ti

Mar

Por ti

Río

Por ti

Viento

Por ti

Rayo

Por ti

Luna

Por ti

Puta

Por ti

Amor

Seré yo.

 

De niña

pinté mi calavera

tan perfecta que al verme se fue veloz

en un carro de muerta alegoría.

 

La induje a estrellarse con música y jolgorio

como se expresa sencillamente la poesía

animada

arrogante

   alegre

se fue corriendo

asaltando mortalmente por la galaxia

a todo ser que pasea con triunfal algarabía. 

 

 

Tres abejas

Dos manzanas

Cinco flores

Y un soufflé

Un marrano

Una rana

Trece besos

Fricassée

Una cama

Mil campanas

un reproche

Forniqué

cinco canas

de las ganas

quién te ama

un je t´aime

y un traguito

de aguamiel.

 

Mirna V. Viveros

.

No tengo culpa alguna
tener tan negra suerte
y que el crudo insomnio
en noche obscura
o transparente,
me muestre como nunca
el lado inexplorado
de la muerte.

Así…
cuando el sueño
se me esfuma
y solo quedan los recuerdos
danzando en la memoria
vuelco mi álgido y desnudo cuerpo
para enredarme a tu cálido latido.

En la alta noche
cuando ya nada sorprende
se agrieta el pensamiento
y el duro sentimiento
me arrastra,
suplicante
y te pregunta:
¿Qué hago con mis sueños?

Mirna Valdés Viveros

Por Mirna Valdés

En una sociedad como la nuestra que ha perdido gran parte -por no decir que casi todos- de los valores que pudieran conducirnos a relizarnos como verdaderos seres humanos, la droga y las adicciones -alcoholismo, tabaquismo, juegos de azar, comidas, sectas, sexo- son el pan nuestro de todos los días.
Entendemos por adicción, el apego o costumbre a personas, elementos, medicamentos, doctrinas, objetos o conductas que llevan a la persona a la destrucción física como individuo y como ente social.
Creemos que si revertimos el contenido de este concepto podríamos encontrar que hay adicciones que pudieran salvarnos de caer en la autodestrucción; si en lugar de drogas usáramos el intelecto para calmar el ansia de la vida, el resultado sería diferente. Es por esto que hemos llamado  a esta columna, que hoy inicia, Adict@s a la poesía.
Pensamos que los problemas sociales tienen solución y todos podemos contribuir a resolverlos; una manera muy sencilla es haciendo lo que verdaderamente nos gusta hacer  y al grupo adict@s a la poesía lo que nos agrada es hacer, precisamente, poesía.
Por eso, con el fin de promover la lectura de este género literario, así como compartir con los lectores la vida y obra de poetas de nuestro Estado, el país y del mundo entero, este grupo de personas que aman la poesía, escribirán cada semana para ustedes a partir del día de hoy.
Comenzamos refiriéndonos al movimiento estridentista, que fue muy importante en su momento e influyó en la literatura nacional y, más específicamente, en el quehacer poético en Xalapa, pues esta ciudad fue el epicentro del movimiento.

MAPLES ARCE, EL PRECURSOR
Podríamos decir que Manuel Maples Arce, poeta y crítico nacido en Papantla, Veracruz, el 1º. de mayo  1900,  fué uno de los precursores del movimiento estridentista allá por la decada de los años veinte del siglo pasado. Al igual que otros poetas y artístas plásticos contagiados por el espíritu de la revolución mexicana, los estridentistas irrumpieron escandalosamente en la vida cultural de México a finales de diciembre de 1921. Su  primer manifiesto, Actual número 1, conteniendo catorce puntos desarrollados por Manuel Maples Arce, ataca las formas anquilosadas de la vida cultural mexicana que impedian su renovación, y afirma su postura sobre la teoría, los elementos y los  resultados que deben costituir una estética de vanguardia, convocando a la comunidad artística para que asumiera el papel transformador que le correspondía. Las ideas de Maples Arce parten de los manifietsos del futurismo italiano de Marinetti y algunos principios del  ltraísmo español promovidos por Guillermo de Torre y R. Lasso de la Vega.
El objetivo del segundo manifiesto estridentista, que aparece en enero de 1923 en la ciudad de Puebla -donde Germán List Arzubide otro de los promotores del estridentismo, dirigía la revista Ser-, es sacudir el espíritu dormido de la provincia y atraer a los jóvenes hacia  un arte totalmente nuevo y revolucionario, invitándolos  ¨… a vivir emocionalmente, palpitar con la hélice del tiempo. Ponerse en marcha  hacia el futuro.¨

Al respecto, dice Luis Mario Schneider: ¨El estridentismo tuvo sus propios órganos de difusión, además de los tres números que salieron de la revista Actual, publicaron Irradiador, de la que aparecieron también tres números.  Cuando el movimiento se traslada a la ciudad de Jalapa, Estado de Veracruz, que pasó a llamarse estridentópolis, en 1925 nace Horizontes, la más fundamental de las publicaciones periódicas, que alcanzó diez números¨.
Otros de los estridentistas fueron Arqueles Vela, quien escribió La Señorita Etcétera (1922) y el Café de Nadie (1926); Luis Quintanilla, de quien conocemos Avión (1923) y Radio (poema inalámbrico en trece mensajes); y Salvador Gallardo quien publicó El pentagrama Eléctrico (1925).
Cinco años duró el estridentismo, de 1922 a 1927. Su desintegración está íntimamente ligada a la historia del gobierno del General Heriberto Jara en el Estado de Veracruz, donde Manuel Maples Arce se desempeñó como Secretario de Gobierno, llevando consigo a los principales animadores del movimiento.
A continuación ofrecemos un fragmento de la poesía estridentista de Manuel Maples Arce.

A VECES, CON LA TARDE…

A veces, con la tarde luida de los bordes,
un fracaso de alas se barre en el jardín.
y mientras que la vida esquina a los relojes,
se pierden por la acera los pasos de la noche
                        Amarillismo
                        gris.

Mis ojos deletrean la ciudad algebraica
entre las subversiones de los escaparates;
detrás de los tranvías se explican las fachadas
y las alas del viento se rompen en los cables.

Siento íntegra toda la instalación estética
lateral a las calles alambradas de ruido,
que quiebran sobre el piano sus manos antisépticas,
y luego se recogen en un libro mullido.

A través del insomnio centrado en las ventanas
trepidan los andamios de una virginidad,
y al final de un acceso paroxista de lágrimas,
llamas de podredumbre suben del bulevard.

Bibliografía consultada: El Estridentismo, Antología, Cuadernos de Humanidades, UNAM, 1983; Estridentismo vuelto a visitar, de K.H. Monahan, L. Leal, M. Bustos Crecedo, E. Hernández Palacios, A.J. Fernández, Cuadernos de Cultura Popular, IVEC, 1997.