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Apareció una noche como un fantasma negro

Me gustó su aspecto gracioso

su timidez

sus ojos sinceros

 

Los árboles son amigos de los perros

 

Disfruté su compañía liviana

el alboroto que hacía al llegar

y ese modo que tenía de partir sin decir nada

 

Me gustaba ese perro

que echándose de espaldas, ignoraba todo

y que un día

-como un dios sin nombre-

Fue a morirse lejos.

 

Rafael Ramírez

 

                                                                        Para Anita

 

Con tu cuerpo entre los brazos acabó el invierno.

Árboles tan nítidos sobre la niebla. Silenciosos como un rastro de la infancia.

Con tu cuerpo entre los brazos supe claramente que no existen los atajos, que la huida conduce hacia el lugar definitivo.

No hay prisa en poseernos;

había hojas aquí, en otra estación.

Y el deseo viene como aviso de desalojo, de claridad, de aire puro al fin, para estos huesos hartos.

 

-Quiero morir- me dijiste.

Surcos; emociones muertas, delatan nuestro modo de pasar sobre la tierra. Ya vez, impostergable. Pasar…

Y te hablo para que veas que he logrado hacerme el daño que merezco, que creo

Merecer… es igual, igual… mi ángel se ha dormido.

            Estoy tan sucio, tan ávido de reparar lo que me debo. Moroso.

            Tu mano junto a mi piel, tan cerca de mí, no del que finjo ser.

Hoy soy un demonio que pospone la batalla para sonreírte.

 Caminemos de la mano. Ni tú ni yo. Nadie nos conduce.

Ten… prueba de este fruto y desciende conmigo al reino de las sombras sin mirada. Te daré poder sobre los perros, el silencio, las distancias.

Cubriremos de desnudez nuestras palabras.

Ten… cae conmigo. Nadie notará a dos infelices que sucumben junto a aquella cruz.

Pertenecemos a un país sin tierra.

Hoy me dijiste que estás sola

Ven, cae conmigo.

Abandónate en los brazos de este árbol mientras haya niebla.

 

Rafael Ramírez

 


 

No puedo echarte en falta

Con estos libros, un block de notas,

       y un corazón  -que duerme-

              hace la función de un pisapapeles.

 

Tan fracturada la memoria.

       No pretendo invertir

       en escenarios de moda.

 

Temo al telón final,

       al asesino improvisado

-vos en off de la añoranza-

 

Tu recuerdo embota mis nervios

       alterando los dientes del deseo

y pronto vuelves a mis brazos:

       sin cuerpo

       sin utilerías

       sin libretos

con mucho más fuerza me arropa en lágrimas

       castigándome con el azul de su ausencia.

 

En actitud constricta el reloj desgaja mis esperanzas

-conjugación de la torpeza; cangrejos de río-

Extrañarte en días propicios,

danzar en la pared de las sombras;

permíteme inclinarme,

echar por la borda los vestidos del amor,

los ensueños de etiqueta,

formar parte de cada uno de tus errores,

y como acto final

       -encojo los hombros

              cierro los ojos-

cae el TELÓN.

 

                                                          Rafael Ramírez


 

De las leyes innatas

De los vientos

Del otoño

Del presente de tantas cosas que ya no somos

De aquello que olvidamos

Del placer de gastarnos sin arriesgar nada.

No quiera la virgen morir virgen en mi cama

No quieran los jueces gastarme un mal proverbio ni los falsos profetas un mal presagio en horas tan tempranas

 

Que mi poema de barro no alcanzó a ser piedra

Vendo libros que durante tanto me han alimentado (qué ingrato es el reloj)

En instantes, las canciones que lloré a noches vivas, se borran de mis sueños.

Y sigo tan intacto como otros demonios de quien nadie se acuerda

(Perdónenles, a veces se disfrazan)

 

A puño cerrado doy golpes en los versos, en esta cabeza hueca

Ahora no queda tinta sobre piedra ni amor de temporada.

 

Quién osa a derribar mi jardín?

Qué hace a Leviatán mejor que yo?

 

Existen manzanas que caen de los árboles

Abejas que revolotean las entrañas

Barcos que mueren sin alguna causa

Excusas que no sirven a dios de nada

 

Y yo… aferrado a mi tinta, empeñado en sacarme la ponzoña, en rascar a dos manos la espalda, en dormir bajo la sombra (mi bruja se consume en otra hoguera)

 

Cuan lamentable el diluvio que envuelve

En un sinfín de cosas mientras rompe la cuerda del amor

 

A falta de paisana invento historias

No hay abismos que separan ni puentes indestructibles

Sencillas estrellas, después de tanto alumbrar… nada

 

Quién habita los infernos del olvido?

Quién es la mujer a la que hago falta?

Encuentro en tus manos un dulce martirio

 

Reivindicando mi falta de mi

Mi falta de sentido

-insisto-

No sé qué pretexto cabe en una declaración

Ni qué formula hace falta.

Me suelen pasar tantas cosas (…faltar otras tantas)

 …Liebesträume retumba en mi cabeza

 
 
Rafael Ramírez


 

Áspera y afilada mantis.

 

Cierro mis ojos en par a tus brazos.

Yo…

Quiero sentirme amado

Y tal corazón se desangra;

Puesto que…

Mi vida se fuga en tus mortales labios.

 

Extraído del libro “Todos soñamos con ser…” de Rafael Ramírez (editado por la SEC. 2005)

 

Confío tu silueta cual roble, bajo sus ramas…

En aquél porte imperial…

 

Con tales colores

matizas aquellos honores y,

enrojecen su juego con tal aroma, con tal drama,

tal piel de roble imperial,

de…

mariposas monarcas.

 

Extraído del libro “Todos soñamos con ser…” de Rafael Ramírez (editado por la SEC. 2005)


            Versión alterna de una canción española cuyo nombre de autor;

tristemente -para mí- desconozco

 

¿Quién o qué soy yo?

¿Quién o qué eres tú?

 

¿No lo sabes ya?

No. No lo sé…

 

Espera… pero ¿qué?

No se me ocurre que podría hacer.

Algunas veces lo intento

Más no logro comprender

qué hacemos en este mundo…

tan absurdo

tan inhumano.

 

Vamos… aún existen cosas indescifrables…

importantes

infranqueables

caros al Himalaya.

Tristemente,

el mundo se ha vuelto más que loco.

 

“otro a punto de estallar y una nueva guerra por empezar”

La historia, por muy negra que sea,

siempre tiende a repetirse,

            una y otra y otra maldita vez.

Lamentablemente, esto sigue dañando nuestras pueriles memorias.

“qué disparate y qué estupidez el haber perdido la sensatez

¡Nos hemos vuelto todos locos!”

 

Pero mira,

mírame,          

                        mírate.

 

Soy tu hermano con distinto color de piel.

No te asustes.

Aquí está mi mano.

 

Rafael Ramírez

Rafael Ramírez

 

Maldito abril, usurero.

Abril de cartón.

                        …tan lleno de frentes fríos

                        …tan vacío de muestras de calor

incendiario,

mentiras ingenuas,

vecinas de aparador

                        …y esposas de museo,

un abril sin tiempo, sin aliento,

un soplo sin precedentes,

tal presente sin voz,

pesos que no pesan lo que pesa el sudor.

 

¿Por qué mi sangre carece de color?

¿Por qué mi saliva no excitan tus ganas de olvidarme?

 

Maldito el abril que muerde mis entrañas.

Maldito el abril cual domingo sin fútbol.

 

Con un mundo encima nuestro,

pequeño

                        …más pequeño que dios.

                        …más pequeño que nosotros dos.

…cubriendo viseras en alquitrán.

 

Es imposible no morirse con tan buenos días:

Ahora que la virtud de vivir se ensaña con ahínco en otras bocas.

…que se inventan novedosas enfermedades para niños.

… que se filman numerosas recetas para el amor.

 

¿En qué puto mundo un abril deja de ser niño?

¿Dónde están los miedos que nos enseñaron a temblar cuando descubrimos que el mundo tal como lo conocemos es poema extinto?

¿A dónde fueron los ingenuos fantasmas que germinaron la semilla de la imaginación en aquellos días?

¿Dónde encuentro aquél bergantín de papel en que naufragaban mis palabras?

¿Y las locas sonatas quienes me acompañaban a pastar cabras?

 A estas horas, ¿qué estará haciendo la muchachita que quedó en cinta por culpa de mi ineptitud?

Maldito abril, todos saben que al crecer, todos los niños juegan a ser padres.

 

El abril con todas sus prisas

…arrancó el fruto antes de tiempo y nos dejó con el hambre:

“…al saber de mi desnudez sentí vergüenza y me escondí en los matorrales”

Pero tus ojos; en el juego del cielo, todo lo ven caro a pasto para gusanos y aves.

“…la mujer que me diste me dio del fruto y ambos trepamos al árbol.”

 

Mi casta está contaminada:

¡Qué romántico y bienaventurado era quién lograba morir de tristeza o tuberculosis!

Ahora, uno se muere cuando puede, no cuando quiere.

La cotidianidad, el fobaproa y otras pendejadas nos arruinaron la vida con su falta de estilo.

 

¿En qué hora estamos muertos?

¿En que instante las gaviotas de mi carne empezaron a podrirse?

¿Cuál es el sitio adecuado para dormir con amor?

¿Quién otorga el pan a las cigarras?

¿Quién instaló el trino en la garganta de los hombres?

¿Por qué no he logrado alzar el vuelo si yo también soy un ángel?

¿Por qué no mueres ahora que ya no te amo?

 

Bésame que pienso suicidarme.

…mira que las putas también se enamoran.

¿Sabes quiénes son aquellos que clavan en las nubes a sus amantes?

¿Por qué desperdician a sus brujas en la hoguera?

…bien sabes que una estrella deja idiotas a los sabios cuando en invierno hay un calor sofocante.

 

No mires nunca de soslayo… la muerte no sabe como retractarse.

No bajes los brazos… total, la estupidez es el error más elocuente, por antonomasia, entre los amantes.

 

-Recuerdas el abril de los dibujos animados

-¿de cuando la tortuga hacia quedar en ridículo al veloz Aquiles?

-Recuerdas el abril de los cuentos de hadas

-…sí, de cuando cómo fue que una hermosa princesa fue la que causó una guerra en Troya que duró; dicen por hay, cosa de diez años.

-También recuerdo unas murallas bien bonitas, con oídos privilegiados, tan acostumbrados a la buena música de su pueblo, y que se vinieron abajo porque hubo unos infelices que llegaron a tocar música tan estridente y desafinada, mermando su sistema acústico… para así, invadir esa hermosa ciudad.

-Cuentan que fue en abril cuando un peregrino de florida barba, larga cabellera, túnica de seda del medio oriente, sandalias de caucho y guitarra, vació misterioso contenido de un sobre al depósito del agua para beber, inventando de esa forma el milagro del vino.

 

Malditos abriles.

Todo lo que fue… ya a sido.

Más ahora, nos despojan de los buenos sueños: Versión para niños. 


 

No recuerdo el número del total de las veces que la amé.

Quise retenerla un poco más de tiempo pero, fue imposible… el dolor no cesaba y los tímpanos estaban a punto de salirse de nuestros oídos si no hacíamos algo al respecto.

La tarde aquella fue una tarde de locos…

Luego de intercambiar los besos y las ropas, arrojamos a la hoguera nuestros sueños mientras que en sollozos nos despedíamos de a poco de la vida.

 

Al principio la idea nos pareció divertida. Yo tenía frío, ella miedo.

Le ofrecí mis angustias para acompañarla de alguna manera mientras me arropaba con sus brazos como es debido y, así, saciar nuestro apetito con nuestras tristes carnes.

Llenó mi copa el tinto de su sangre y mis ojos, con lágrimas a flor de amaneceres, humedecieron sus labios más de quien sabe cuantas malditas veces.

 

No tenía ni la más reputa idea de cuantas ilusiones hacían falta para enredar una cabeza loca como la suya a una vida como la mía, tan poca cosa.

 

De repente, la luz del séptimo día nos golpeó groseramente en la cara y la cama era demasiado angosta como para seguir amontonando esperanzas…

 

Yo gustaba (como buen salvaje) dormir en el piso y ella quería para sí todas las cobijas…

 

No es suerte para dos caníbales el ritmo de vida de las ciudades, ni comerse las ganas de ahogarse en un ataque de risa. Sobre todo, si sus huesos son frágiles y mis versos siguen siendo plomo o, si la noche es más oscura y ella teme demasiado al fatuo iluminar de las luciérnagas.

 

¡Qué remedio! Fue más sencillo romper la brújula y caminar con los ojos vendados, soltarnos los labios, y apoyar nuestros sexos sobre la almohada del instinto mientras vamos olvidando la cuenta de los días, entre tanto, esperar a que se consuman nuestros cuerpos en la más desdichada de nuestra desdicha. 


 

 No quisiera ser así. Ni sustraer tu sangre ni curar tus complejos ni temblar cuando estés aquí.

No quiero una Habana sin sueños ni una cama sin ti.

No quisiera ser así; teniendo en cuenta que el mundo esquizofrénico se hizo para ambos.

No quiero tus labios de alquitrán ni tus senos de almidón o tu corazón de carmín. Ni la soledad al cuadrado, suspender mil amores o dividirlos por ti.

No quiero ser así. Olvidar que te quiero, fingir que nada siento y aprisionar en mis brazos la voz de las sirenas, besar donde tu sabes, soñar sobre tu regazo que el mar no sabe de romances.

No quiero ser así, rodar a ti como ruedan al mar las piedritas del río… a tu amor por falta de cariño… morir cuando pueda morir…

 

…ni tampoco saciar mi sed con el fluido natal que hay en tus pechos. – Mientras vivas conmigo tendrás que acostumbrarte al silencio ya que me vale madres los traumas que guardas dentro-  Ella llega a las cinco menos cuatro, no es normal esperarla tanto tiempo. Me gusta tanto extrañarla, saber lo puta que es, algunas veces descubrir en su aliento que se a acostado con no se cuantos, con pasos menuditos se dirige al dormitorio, juega a crecer cuando todos saben que aún es una pequeñita. Finjo dormir para que no se preocupe por despertarme. Sé que llega muy cansada, algunas veces alcoholizada y sus manos despiden ese aroma tan particular del tabaco. – eh, aquí, mírame, también yo necesito de tus besos- Entonces, con cierta particularidad de un cuerpo de plomo se deja caer súbitamente en la cama a un costado de mi pecho. –llevo más de cuatro días sin comer y en este lapso de tiempo tampoco e puesto un pie fuera de cama. Me invitó a vivir con ella un buen día cuando moría de amor pero no de hambre, y ahora, yo soy quien está enfermo de ambas cosas, pero ella no lo sabe, me gusta que lo ignore, pronto empezaré a morir poco a poco a causa del frío. Pero en todo caso, eso no es lo que me preocupa: nadie a podado el césped del jardín aún y yo juré hacerlo aquel día en que no tenía ni un mal beso que llevarme a la boca. Las gardenias que tanto le gustan están llenas de hierba nada espectacular y eso la pone de mal humor. Si bien es verdad que casi nunca está en casa y, es probable que nunca se de cuenta del mal estado del jardín pero, fui yo quien en un acto desesperado por encontrar una cama donde dormir le prometí un ramo de flores en su cama cada despertar.

Ahora, ella duerme… mírenla, parece una niñita… es una niñita caprichosa, es una hija de perra que duerme como los ángeles. Sí, lo bastante bonita. Quiero contemplarla así mientras no se da cuenta que la observo, le tengo cierto ingenuo miedo infantil a su mirada… con cierta delicadeza, comienzo a mover sus cabellos que resbalan por su frente. Estoy nervioso, cierto. Quiero besarla, descubrirla poro a poro con mis labios, escribir te quieros en cada uno de los juegos de mis dedos con sus pechos descubiertos. Apenas, con suma delicadeza, casi con las puntillas de las yemas de mis dedos acaricio sus labios, sus mejillas, su cuello, y mi mano sigue su búsqueda de misterio en cada parte de su cuerpo.

Sus brazos… sus níveos brazos… sus muñecas, cada uno de los nudillos de sus dedos, un beso en sus manos, una mordida suave en su casi infantil pezón… algo pasa, ahora, su cuerpo, sorpresivamente titila cual luz que parpadea queriéndose apagar… y se apaga… -Qué sucede, despierta por favor, mírame, vengo a ti tal cual me buscabas, ahora, tengo ya lágrimas de esas que buscabas en mis ojos. Está bien, los cerraré. Sé que pareces chiquillo regañado y bajas la mira cuando te hablo. No pasa nada, vamos, no es para tanto. Si ya sé que no has cortado ninguna flor para mi y que mí jardín está plagado de hormigas. Despierta, tengo unos pocos víveres, pon tú la mesa y el vino mientras yo preparo algo para comer juntos. ¿Qué te pasa? ¿Por qué no respondes? En verdad no soy mala persona. Antes no te mencioné que te quiero porque a decir verdad, no me gustan esas cosas y tampoco creo en fantasías ni en cuentos de hadas… ven querido, ¿Qué escribiste para mi hoy? Sé que lloras cuando escribes versos para mí y que nunca me los entregas y, cierto que no me gusta la poesía pero hoy quiero que me leas uno de ellos, también sé que eres un poeta y cuando duermes tus manos me buscan para acariciarme y llevarme contigo a tus sueños… aún no te das cuenta que tus caricias son de infante pero no importa, así te quiero, despierta…

-Mamá, mamá, mamá, mira, allí hay un par de perros abrazados. Creo que están muertos. Las moscas ya empiezan a acercarse a ellos. Vaya que asco- ya déjalos en paz, alguien ya se…