Archivo del Autor

Rafael Ramírez

 

Inusual que el mundo gire tan aprisa.

Sentir la angustiosa necesidad del despertar para,

para

conocer el lugar en el que crecimos,

y las calles…

¡ah! las calles son otra cosa, sabes;

es que no te pillen los semáforos ni te detengan los segundos.

…es meter en minuto y medio mi historia de cuarto de hora:

Tropezamos imbécilmente gracias a que tenemos en común una insuperable miopía;

…nos miramos; y a la cama siguiente fuimos unos perfectos desconocidos.

 

Todo es tan extraño.

Por aquí ni el aire más puro logra llenar los agujeros de mis pulmones,

Será por ello que de a ratos,

secamente suspiro…

 

Desfilan por mi mente mis más oscuras estrellas

(con sus perversas y peculiares intenciones)

¡Joder! Sigo sin saber nada de mí.  

 

Te desvisto… un desvestir que bien podría ser un delirio balcano o síndrome de samaritano engreído con todas sus cosas, que son tantas cosas, cada cual con sus instintos, propios de un animal sediento de cariño.

 

Y te desvisto dado que tu piel estorba mientras mi lengua engulle la grasa acumulada en tus insípidos muslos… en mí muy manera de amar de niño pervertido

 

No te engañes ni quieras reñirme por todo cuanto mal que bien he escrito.

Mejor ten miedo de mis dientes que muerden con un filo distinto.

 

Me interno en el bosque como quien se hace a la mar buscando un naufragio con estilo.

-Lo vez- a falta de papel y botella en la cual enviar avisos de auxilio, escribo sobre esta corteza confiando que la salinidad de las aguas arruine con pueril crueldad mi objetivo.

Rafael Ramírez


¿Qué día es hoy?

Ah, ni hablar, no hace falta saberlo.

Comienzo aquí, un día cualquiera como cualquier otro día.

Para qué formular ideas o perderme entre un sin fin de dudas.

Desperté hace unos instantes sin saber en qué día me encuentro.

Pensándolo bien no estoy seguro si acabo de despertar o aún estoy soñando.

 

Al qué y el por qué no tienen cabida en mi naturaleza canina.

No me importa la finalidad de estas palabras.

 

También hoy o ayer o mañana me tumbo al suelo bajo el cobijo de las sombras de los árboles con el rabo entre las patas.

Tengo los parpados muy cansados… cerraré mis ojos y comenzare a soñar que me alimento con croquetas hechas a base de harina de estrellas… se bien que para ese momento un vientecillo bajará a depositar un beso en mi frente.

 

Más es cierto y sincero decir que nunca encuentro respuestas a cosas que no necesito.

Tal vez sea… no. Me olvidaré de esos pensamientos, mejor dormiré antes que sea tarde y tienda a enfermarme de humanidad.

Aaaaah! Hasta mañana o después de mañana o tal vez hasta hoy “querido diario”.

 

Rafael Ramírez

 

Descubrir-nos los ojos, las ropas, los miedos.

las culpas, los peces, las bocas.

 

Descubrir-nos el tiempo,  las formas, las fisuras geométricas.

los espejos, en otros ojos, en otros ritmos…

en los huesos del polvo.

 

Descubrir que nos desvivimos viviendo, por que la vida es tan absurda que peca de sencilla.

 

Descubrir que los astros no quieren ser descubiertos.

…que los caracoles tiemblan, que tus ojos encadenan el miedo, que tus pechos de niña huérfana están secos.

 

Descubrir que los días atropellan como gaviotas, que en tu sexo mis fuerzas transitan sin fechas.

 

Descubrir que el minutero me despoja, me hiere, que el frío es y no es cuando su guadaña me toca.

 

Descubrir en la parodia, en el infinito, en lo indefinido o en los mitos lo puta que es la vida y la plaga en que nos hemos convertido.

 

Descubrir-nos en la muerte, en los bares, en el Corán.

Descubrir-nos a bien saber, en las madres, por ende, en las putas. 

Descubrir en los infiernos los íncubos, los sucubus, las musas, en lo incierto.

 

Descubrir al desnudarnos la carne,

que aposta priori, tal vez, y sólo tal vez después de tanto rollo, no seamos más que sencillamente, pasto para gusanos y aves.   

 

       extraído del libro “Cuando los hombres son cantores…”

        Rafael Ramírez

 

“Demos a los hombres albedrío y así serán libres sus pensamientos.

Demos a los hombres distintas cuerdas bucales, así podrán elegir entre su felicidad y hacer felices a los demás. Ellos son bastantes sociables, no permitirán el sufrimiento entre los de su especie.

“Demos a los hombres libertad a sus manos, así podrán cazar y utilizar la piel de sus presas para protegerse del frío y sus carnes para saciar su hambre, cambiarán su forma de alimentarse y también comerán de todos los frutos de la tierra.

                        ¡Y así serán hombres!

“Demos a los hombres al lado izquierdo de su pecho, un miembro de carne y hueso, de tierra y agua, de fuerza y destreza, de aire y fuego. Capaz de transmitir la bondad, el amor, el respeto, el valor y las fuerzas a todos los seres que les rodean.

            ¡Y así serán hombres!

“Y estos serán agricultores, sembraran los campos, plantaran árboles, regaran sueños, cultivaran civilizaciones en las que no exista más autocracia que la del espíritu.

            ¡Y así serán hombres!

“Demos a cada uno de ellos la facultad del habla. Tendrán corazón, conciencia, razón, ímpetu para actuar en pro de los demás. Coloquemos en sus mentes la fuerte herramienta de la tolerancia y ellos infundirán en su interior un profundo respeto.

            ¡Y así serán hombres!

 

“Ahora convoquemos a todas las aves de los cielos y de los mares y de los desiertos. A todos aquellos hermosos emplumados de variados coloridos y de increíbles voces, de inimaginables vocablos, de infinitos idiomas.

Y ya reunidos aquí; démosle a ellos el trino de los hombres. Ellos cantaran en las montañas y se llamaran ruiseñores, gavilanes, canarios, cardenales.

Y así quedaran conformados aquellos trinos de hombres de montaña en voces de montaña, miles de voces de pájaros.

                        ¡Y así serán hombres!

“Convoquemos las aves marinas y que sus voces pasen a formar la garganta de los hombres de mar. De costas, de islas, y de todos aquellos que vivan en todos los extremos de la tierra cerca de la mar. Cada cual tendrá voz, sea gaviota, garza, pingüinos y demás.

                        ¡Y así serán hombres!

“Y todos aquellos hombres de las partes más desérticas obtendrán en sus bocas voces de buitres, zopilotes, correcaminos y de todas las aves que viven en las regiones más difíciles de la tierra. Tendrán el trino de todas las voces del desierto.

                        ¡Y así serán hombres!

 

 

Dicho esto así sucedió.

 

Los hombres empezaron a hablar…

Las aves alzaron un caluroso trino. Trino de hombres. Trino del campo. Trino de los mares. Trino del desierto. Trino de cualquier rincón de la tierra.

 

La versión más sensata de un dios.

Para qué sirve un dios.

Soy un dios.

La exégesis más humana de un dios.

-Que es un dios similar a buscar el horizonte-

El cielo está arriba, el suelo, abajo. Lo demás son pendejadas

 

Pero no me fío del engaño del destino.

Poner los ojos en el espejo quizá tenga algún valor

Pero descubrir la miseria de un pueblo no es apto para un neurasténico

Al final de la función todo queda vacío.

 

Mi hija apoyada en su libre albedrío indicó cual féretro me asienta mejor.

Pero la inmortalidad no va bien conmigo.

No encuentro razones para seguir siendo el dios que tiene miedo de si mismo

Maldito yo.

Lacrimose es más honesto conmigo:

“Es verdad, nada tiene sentido”

 

No las quiero traer todas conmigo esta tarde,  hoy no.

Mientras consumo el cigarro veré cómo cortan la energía eléctrica y el agua.

No pagaré ninguna multa.

Conduciré en sentido contrario mi vida…

 

Quiero fumar observando el funcionamiento de una lavadora y así… olvidar cuan pobremente se consumen los segundos.

 

Por rutina, aullaré un piropo a la mujer más altiva de la tierra

-idiota-

 

Jugaré a ciegas…

“el balón rozó el travesaño… casi entra, menudo gol hubiese sido”

Sin darme cuenta el centro campista dispara a puerta.

Para mi fortuna hay una complicidad silenciosa.

La redonda no intimida ni ilusiona a nadie.

 

Tengo ganas de joder a nadie ni que nadie me joda.

No corregiré mis textos.

No regaré plantas esta tarde.

 

Declaro mi hambre de besos a una niña con la pueril esperanza  a que me rechacé.

La desgraciada lleva puestos unos audífonos.

¡Maldita sea!  

¡Cómo es posible que la casualidad se anticipe a mis intenciones de forma tan salvaje!

 

En cuclillas, al lado del poste, disfruto la lluvia, tengo hipo, hambre, frío.

Un imbécil me ofrece 20 pesos, frutas y donde guarecerme de nostalgia…

No puede ser posible, no me dejan disfrutar mi soledad, mi mejor alitivo.

 

Apago el teléfono. No estoy para nadie.

Esa mujer me convida sus labios.

No soporta mi estado tan deplorable.

 

-Estoy bien. No me haces falta-

-En un tiempo, fuiste el mejor de cuantos hoy roncan en mi cama-

 

Incluso, vivir en estos días resulta tan absurdo e innecesario.

Rozarnos las bocas sin descanso…

Buscar entre tus muslos el tinte de alegría sin encontrarlo.

 

Inclusive, vivir en estos días resulta tan absurdo como vano.

Deshojar una flor, sonreír como idiota, estar  contigo o conmigo sin estarlo.

Soñar el mundo a través de tus sueños, sentir el cielo a raíz de tu tacto.

 

Hablar entre nosotros… vivir en tus palmas resulta tan inhumano.

 

Correr con el viento, llorar en la lluvia en silencio… en silencio dormir en silencio…

Ah! Cómo decirlo, vivir en estos días resulta tan cansado…

 

Voto a dios. Un Voto de silencio.

¿Cómo llorarlo todo en fragmentos?

 

 

También el amor es rojo…

como rojo es el tiempo

bajo el collage de las hojas

donde se amarran

nuestros labios resecos.

 

También el amor es la guerra,

en un rojo holocausto,

en un golpe del destino.

Como cuando se sabe

que rojo es el sabor

de una buena copa de tinto vino…

 

También el amor es rojo…

como el rojo de la pasión

en los ojos del ser amado…

 

También el amor es como el

rojo del clímax al rose de mis palabras;

a flor de ojos (tus bellos ojos)

en pos de tus brazos…

 

así es un escrito teñido de rojo.

Simplemente decir que eres parte de mi vida,

de mi destino, de mis sueños;

todos ellos, pintados de rojo.

 

Roja es la flor que lentamente agoniza

arrastrando su vida en un suspiro,

en un abrazo,

en un vaso,

en un descanso roto…

 

-Dime por favor,

Si esta canción no llega a ti con tal gracia,

será que pretende arrancarte,

con tanto miedo; un suspiro.

Como aquél que de mis brazos te arranca…

 

Por ello escribo con tinta roja.

Por que rojos… son tus labios.

México es un país de efecto retardado.

Su crecimiento es retardado.

Culpa de ello la tienen los miles de parásitos que lo nombran… y que lo van mermando.

El sometimiento durante estos siglos nos a hecho demasiado daño…

México quiere crecer… pero hay algo que de a poco lo va encerrando y como adormiléra lo va cubriendo de espesos maquiavélicos trabalenguas.

Morelia es más que una mala noche de insomnio…

México es más que un triste septiembre o una revolución minusválida.

Morelia es más que una noche así sumergida en una fuente donde los arcos y la nostalgia curten en las rocas sus cimientos con los años.

…es el sitio donde la luz y las sombras se disputan en las articulaciones los espacios.

…es el lugar donde lo trémulo nace de la sangre y donde morir de angustia no es sensación ajena a los labios que sujetan a las parejas por los resecos callejones con sus coloniales parques.

-Verdad que sabes soñar, purépecha amigo.

-Algo

-¿Y que sueñas?

-El reposo de los años que duerme en las tarascas fuentes pero, guarda silencio por favor que las nubes arman un alboroto como bandada de aves y a mí se me quiebran las lágrimas y el alma.

Los mordaces ojos cual serpientes se esconden tras los matorrales…

Qué puedo decir si estoy encariñado.

Sencillamente encariñado caro a los encañados peces, sencillamente encariñados…

Mi lengua de reptil busca absorber la savia de los sencillos lugares…

Sencillos como las cuentas de los cielos en las palmas de la noche.

Y simplemente sencillo…

Sencillo en una Noche Moreliana.

Deambulando con la mirada de botella, cabeceando en las tarascas suertes que sugieren una mirada ardiente… con una dulzura única pero ardiente…

Y esta viene a calarme porque en el aire aún se respira el hedor de la hemorragia de las heridas que no quieren cerrarse.

Se oye en el silencio de la noche moreliana los desesperados sueños que de tantos pequeños son descarnados…

Y me revuelco en el vómito derecho de no poder hacer nada…

Y soy sencillo…

Sencillo como una tenue luciérnaga ciega y sin bacterias y sin luz… y sin bacterias…

Y me duele el dolor que se disfraza tras las cejas…

Trato de nadar pero mis palabras se desarticulan de tristeza e intento soñar pero mis sueños parece ser que se han quedado sin ilusiones y sin fuerzas… y sin ilusiones y tristes y sin fuerzas…

y la culpa de todo la tienen los casquillos que en el suelo moreliano se confunden con la arena.

Para qué excusarme con mi nostalgia si, sencillamente estoy borracho, somnoliento y borracho y sencillo… pero borracho…

Y descubro que los infelices medios con sus médicos y malditos doctos sabios nos han engañado –murieron más de los que en el suelo encontraron-

Ahora, a falta de paisana busco un juguete nuevo… pero lo bonito de la Noche Moreliana me tiene consternado.

 Y es que todos sabían que algo así pasaría pero; nadie hiso caso.

Ahora, las noches allí suelen ser dulces como muslos de mujer enferma del Tábano de la soledad… pero bien amargos…

Amargos como la pólvora que estalló con la hipocresía y la impunidad amarga.

Todo en una noche…

Reviento cada una de las arterias de la esperanza porque el efecto de sanación es retardado y amargo como la pueril y maldita manía de creer en la esperanza de que un inservible dios venga a salvarnos y limpiarnos el alma.

¿Acaso no es Morelia la antigua Valladolid donde se mezcla también con el polvo, el polvo del ombligo de Pavón y de Cárdenas?

Es triste… pero de esto, ya casi todos nos hemos olvidado.

Me jode el triste devenir de los días y la cuenta que llevan los calendarios al decir que todo esto a sido superado.

Me jode… cómo me jode desarticular el amor a México si yo mismo ya no sé si soy mexicano.

-México no es territorio de terroristas; si lo es, en cambio, de un nido repleto de Iscariote´s por todos lados-  

Mis palabras y mis puños se revuelven sin embargo con el fango… y no puedo más que escribir y esperar a quienquiera o cuales quieran venir a cruzarme la cara a latigazos por que simplemente no puedo quedarme con los brazos cruzados.

Sabemos pues, que no calan las cenizas del destierro cuando nos negamos a seguir los pasos de cualquier cerdo multicolor y filisteo.

No.

En definitiva, no amo a México.

No amo al México  que tanto pretenden vendernos los políticos y los medios.

Y quizás es muy probable que no ame tanto como ustedes al México de los atlas pero igual que todos nosotros lo sufrimos, de igual forma igual que ustedes me levanto… y alzo mi voz para decir que somos libres y que ni el emponzoñado plomo de su cobardía logrará sellar nuestros corazones y nuestros labios.  

  Rafael Ramírez

 

De: Rafael Ramírez

kenjiro

 

Hace tanto que te quise y como hoy, hace tanto que te quiero…

Hace tanto que quería quererte como quererte quiero.

 

Hace tanto que te quise y como hoy hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto cuando los peces eran peces, los hombres hombres  y los cuervos cuervos.

 

Hace tanto que te quise hoy como hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto cuando era un  niño y como hace tanto que crecer no quiero.

 

Hace tanto que te quise como hoy y como hoy hace tanto que te quiero…

Como cuando verdes eran los verdes  campos y azules los azules cielos.

 

Hace tanto que te quise y como hoy… hace tanto que te quiero.

Como hace tanto que debí morir y de apoco voy muriendo.

 

Hace tanto que te quise como hoy y como hoy hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto que un corazón late en el lado izquierdo de mi pecho…