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Aun recuerdo amanecer al horizonte del camino en cada paso, a cada metro; el aliento frio del respirar del día, en las horas añiles y doradas, siempre con la ansiada emoción de tomar camino y partir.  Nunca viaje solo,  me acompañaban los recuerdos y nostalgias que despuntaban con el sol y las estrellas, quienes me hacían compañía para dormir y soñar.

A cada paso del viaje se distancian los oleos tristes y hermosos; los viajantes fugaces que suelen acompañar cuando los caminos se abrazan, pero no se unen; entonces se halla la soledad de una vereda que susurra el nombre de su anfitrión. Los gigantes frondosos y frescos bailan plácidos al respiro álgido de una música lenta y sedosa, ocultándose entre la niebla y la lluvia para besarse mejor.

Es como flotar, correr con el viento, amanecer con el día, llorar con la lluvia, oscurecer con la luna y vibrar con las estrellas, que se dibujan así en el firmamento tiritante de risas y locura invitando a soñar sin dormir, a recordar los besos dados a una estrella tintada y distraída aupada a los hombros del cielo. Es vida que vuelve sobre sí misma, invitando a creer y crear, sonreír y llorar y hacer con esperanza lo que salió mal, y creer en ella con todo su placer y con todo su dolor.

Bienaventurado el viajante que sabe descansar, más nunca piensa en parar.

.

.

Ame Baeza

Estoy harto de hablar 

a quien no habla,

de escuchar a quien 

no deja de hablar,

y del mundo indigno

de la palabra,

y de mi palabra 

que no es digna de vos.

Cantar, escribir y dar a vos

es pintar para un ciego.

como cantar para un sordo.

y como ser, solo por vos.

Soy todo y son nada.

No soy el Tláloc que llueve

gotas a tus dedos.

No soy voz que hipnotiza,

ni la voz de mis poemas.

No soy el movimiento,

ni soy la acuarela.

Soy todo y son nada.

Tu decir y tu silencio

es la esclusa del canal

no construido

porque ya no miras

y porque ahora callas. 

Cuanto guardas

y cuanto hablas

solo con tus silencios,

que no das por venir

mas das porque di.

No soy a quien llamas

mas soy al que abrasas.

Soy el tulipán muerto

de tu gélido invierno.

Tan pronto soy, soy nada.

No soy por quien

tu brazo abraza,

tu mano agarra,

tu boca habla,

tus labios besan,

tus comisuras ríen,

o tus pupilas se inundan.

Soy todo y son nada.

Tan pronto soy, soy nada.

Ame Baeza

 

 

Una vez más.. embriagaos!!.. de vino, poesía o virtud..

 .

Una vez más he sido testigo de lo que es el amor, que va de mano en mano, que crece y parece ingrato, que tan pronto se conoce entrelaza sus dedos, que se bebe en silenciosas bocanadas de humo y lágrimas.

 .

He sido testigo de palabras patéticas no profesadas por miedo y emoción, vistas entre el alcohol.

 .

Declaro que he sido inconsciente de mis mentiras, por lo que me miento a mi mismo, y uso el fantoche antifaz de la virtud.

 .

Que he perdido Tiempo y vida en un suicidio parcial en la autopista de la cuna a la tumba, que el Tiempo me ha arrebatado la miseria y me ha dejado miserable, que el Sol como al tulipán me ha marchitado en lugar de haber crecido bajo él y sus rayos.

 .

Que me he negado a mi mismo, que me soy infiel y me hallo al pie de la vorágine interminable de la basura y perdición y no lamento cada paso.

 .

Que soy copia y plagio de lo que ya existió, basura limpia, mierda con cáscara de lodo y moño.

.

Que no me he arriesgado a nada, por lo que tengo nada, que no he aprendido, sentido, cambiado, amado ni vivido, que soy esclavo de mi mismo.

 .

Que he odiado, llorado, destruido, renunciado, criticado, herido, robado, aplazado, consumido, blasfemado y no resta más que morir como si nunca hubiera vivido. Que no he obtenido la eternidad del momento fugaz.

 .

Que estoy cansado, abandonado de triunfos, lastimado de errar, quebrado, herido por mi traición, cegado, que la ilusión se ha apagado, mis esfuerzos ignorados, ingratamente pagado, y que la incomprension sesgó mis risas y sueños, que todo parece nada y que no volvere a empezar.

 .

Que desde hace meses es de noche y el cóndor no volverá a volar.

 

Ame Baeza

 


De Ame Baeza, el jueves, 20 de octubre de 2011, 21:38

 

 

No extraño tu risa coqueta,

ni la tierna lujuria de tus labios.

 

Tampoco extraño el tomar de tu mano,

o que tomes la mía.

 

No extraño tu beso zumbante e infame,

tus abrazos sin tiempo,

ni tu orgasmo al amar.

 

No extraño perderme en tus ojos de luna y sol,

ni el encanto de tus constelaciones,

o contemplar en ti los más hermosos amaneceres.

 

Tampoco extraño el aroma de tu piel

ni la armonía de tu voz.

 

No extraño bailar, comer, caminar, reír, llorar,

dormir, soñar, pensar ni volar contigo.

 

No extraño tu juramento de que estarías conmigo.

 

Extrañaría demasiado

que no volvieras a reír,

besar, asir manos, abrazar,

vibrar en orgasmos, soñar ni volar.

 

Nunca dejes de amar.

 

 

 

Ame Baeza

 


De: Ame Baeza, el Domingo, 05 de septiembre de 2010, 23:44

 

Te confesaré un sueño, o más bien otra realidad.

 

Despierto en mis adentros, en una escena aun no tan bizarra, en la fiesta de sexo y heroína, mujeres dispuestas, vertidas y desnudas gozan y se excitan contemplando el deleite sexual de otras, que se posan en la mesa, la silla, el sofá y el suelo. Donde sea la piel caliente y sudor salado, la carne exquisita de niñas que se saborean sin pudor en lo que empieza a ser una orgía lésbica, todo esto en una espaciosa casa invernadero, donde los cuerpos ya se riegan con fluidos y secreciones vaginales que incitan a saborearlas y descubrir en su ácido-amargo el delicioso liquido vital que emana de mujeres húmedas mientras se hacen el amor. Más tarde, el calor aumenta y su pasión también, hasta que sus cuerpos se calcinan y gozan con gritos desgarradores el dolor de su muerte sexual.

 

Yo las contemplo inmune con éxtasis-terror por lo que mis ojos ven, piel carbonizada; y medio muertas hablando, gritando y gimiendo de dolor-placer mientras mueren sin morir al fornicar en lo que ya es un acto necrófilo. Huyo con pánico del infierno carnal por una puerta gruesa de acero que me lleva a un antro cúbico que simula ser una tétrica sala de cirugía comunitaria de los años cuarenta, donde reposan en camillas cubiertos por una tela de sangre los cuerpos desmembrados de personas, y enfermeras sexuales  se excitan al frotar las viseras en su cuerpo, mientras que otras se masturban con éstas para bañarse en sangre en aquel oscuro cuarto de cirugía.

 

Cruzo de largo por otra puerta igual, que me lleva a una nueva sala-frigo donde me espera un pulcro cirujano-carnicero de ropas níveas, cubre bocas y guantes de látex, mientras porta con mirada placentera-amenazante un cuchillo ancho, con el que ha desollado a 5 personas, y orgulloso expone los trozos de carne de res-humana en garfios,  y aun vivos agonizan con gozo mientras se desangran y retuercen con la honorable muerte que el cirujano-carnicero les ha buscado.

 

 

 

Ame Baeza

 

Aun recuerdo amanecer al horizonte del camino en cada paso, a cada metro; el aliento frio del respirar del día, en las horas añiles y doradas, siempre con la ansiada emoción de tomar camino y partir.  Nunca viaje solo,  me acompañaban los recuerdos y nostalgias que despuntaban con el sol y las estrellas, quienes me hacían compañía para dormir y soñar.

A cada paso del viaje se distancian los oleos tristes y hermosos; de los viajantes fugaces que suelen acompañar cuando los caminos se abrazan, pero no se unen; entonces se halla la soledad de una vereda que susurra el nombre de su anfitrión. Los gigantes frondosos y frescos bailan plácidos al respiro álgido de una música lenta y sedosa, ocultándose entre la niebla y la lluvia para besarse mejor.

Es como flotar, correr con el viento, amanecer con el día, llorar con la lluvia, oscurecer con la luna y vibrar con las estrellas, que se dibujan así en el firmamento tiritante de risas y locura invitando a soñar sin dormir, a recordar los besos dados a una estrella tintada y distraída, aupada a los hombros del cielo. Es vida que vuelve sobre sí misma, invitando a creer y crear, sonreír y llorar y hacer con esperanza lo que salió mal, y creer en ella con todo su placer y con todo su dolor.

Bienaventurado el viajante que sabe descansar, más nunca piensa en parar.

 

 

 

Ame Baeza

 

de Ame Baeza, el Domingo, 31 de julio de 2011, 0:54

 

Entonces, en la noche de calor aconteció,

Tu tentempié sensual de cebada y sudor,

De esa esencia suave de masturbación

Y el diciembre y su exquisito sabor.

 

Que no figuré fuese tan placentero

El recuerdo de su cuerpo y de sus besos,

De esos con los míos y su lengua que lamía,

De mi mano con la que le estremecían

Al contacto de su arte con mi piel

Que qué me importa si pequé, la quiero

y quiero volverla sentir de nuevo.

 

Su boca, sus labios, y su lengua;

Sus tersos y dulces senos,

su suave y blanca piel que se erizaba,

Yacía en el sillón de aquella sala,

su cuerpo que excitaba mi madrugada,

y nuestra noche sigilosa testigo

de sus ansias y mi pecado lascivo.

 

La luz que nos veía indirecta,

Apenas para entrever lujuria y amor,

Más lujuria que amor sin consecuencia,

De dos fantasmas que liaban en el diván,

Excitándose con su arcano placer carnal

A ensueños de mis tatas ya cuajados,

Que no importaban, ni ellos, ni nada

Asqueado de esa pinche moral antaña.

 

Olvidándonos de todo, y lo qué dirán,

De los putos antifaces, susurros acusantes.

 

Porque dejamos ambos el burdo mando,

Y volvimos el cuerpo al placer dulce y obsceno.

 

De tu lengua erótica y sincera que excita

Y seduce la piel que ama mi parte animal.

 

Y el fuerte abrazo de tu orgasmo al amar.

 

 

 

Ame Baeza


Oh, triste ave de rapiña que no canta,

No le canto al silencio de tu frente,

Ni a lo ausente de tu pupila misteriosa,

Mas anhelo tu libertad bendita

Que veo llegar al cegar el sentido.

Anda falsa sisadora, que no malversa ni hurta

no llevas presa en la boca, porque no cazas ni buscas

mas llevas cadáveres en tu conciencia

que en estúpida ironía no asesinaste,

y depone en paz la culpa de tus falsos fiambres

¿Por qué líes tus atezadas alas?

Oscuro cóndor que al pico no te elevas,

Porque en la pavada nadie más vuela y sueña,

Mas, si en tu especie nadie espera

Por qué te quedas y postergas?

Aun no sabes lo mucho que tú vales.

Renuncia ya al pútrido nido que no te ayuda ni libera

Llega alto, lejos y afuera que la gloria ya os espera

Y vuela franco, oh soberano de mar y cielos,

Goza y canta conmigo como la cebada con los hielos.

No venzas al buen recuerdo de sonrisa eterna,

Evócalo al mirar tu negra y al llorar de su cuerda,

Mas nunca te detengas ave fuerte y sombría

Y no extrañes el hosco nido, porque vivirás el pasado,

Que es siempre cuerpo rancio y pesado.

Mas vive bien en busca de tu ser

Para que despliegues bien tu extensa envergadura

Porque nadie es más grande, ni surca más alto,

ya te espera tu nívea cordillera,

los seis mil metros de tu grandeza

los aires y las cimas tu conquistar,

Que quiero verte volar, vivir, soñar.

Por qué no creces  ave inmortal,

Que siempre mueres a tu renacer,

Que sola se aclama, fuerza e inteligencia,

Porque por ti, brilla tu inmenso sol

Que lo elevas contigo a tu reinado

 Y ese orto rojo que resplandece en tu rubor

Y  tu energía que engrandece el triste corazón.

Ame Baeza

 


 

Fue tulipán de anhelada primavera,

 

Nostalgia al viento de lo que antes era;

 

Al grato Sol que en su calor te besa

 

Ama ahora triste empresa.

 

 

 

No te rindas, se constante;

 

No me cantes nota disonante,

 

Entona ahora cual trino de ave

 

Dulce melodía de brisa suave.

 

 

 

Sigue, mira avante y alto sin pena;

 

Por ella, al alma sonrisa eterna.

 

Pierde miedo a la muerte de tu verso

 

Vale todo, siempre, tu gran esfuerzo.

 

 

 

Uno y otro, mundo y mundo,

 

A la soberana su acorde profundo;

 

Más a ti, no sólo canto oscuro;

 

Pensamiento, vida, alma en silencio os juro.

 

 

Ame Baeza

 

 

¿A quién le canto?

Vagas ideas de mundo sin fin

Vanas a todos menos a mí.

 

Palomas pintas que en sueños arden

Y vuelan errantes, eternas todas a ti,

A mi alma que en su soledad

Abraza y clama, hiere y mata.

 

 

Oh! Águilas muertas, fantasmas de ayer

Vienen ustedes para hacer mi escribir

Son veneno en la tinta y también el morir.

 

 

Aléjense… sin apartarse de mi lado,

Son el corazón amado y odiado,

La triste vida que sola viene

Pronta muerte que mi alma más quiere.

 

Déjenme verlos en mi sueño,

Ven pronto negra noche, luna nueva,

Escena de horror, muerte y pena;

Nausea del mundo que no te apartas de mí

Que comes mi carne y me haces vivir.

 

 

Oh! Fantasma, regresa mañana,

Que espero ansioso tu sable, ¿lo escuchas?

Qué alegría, ya corta el viento,

Pronto, no envaines, ya ven por mí,

No tardes, porque sólo te amo a ti.

 

 

Ame Baeza