Alejandra Gutíerrez Ramírez

(Xalapa, Veracruz; 1973)

Socióloga de profesión, con una maestría en sicología comunitaria, para quién el quehacer poético es fundamental en la vida del individuo; mujer que ama y vive intensamente en la entrega de cada día, escribe para fluir y poder reinventar sus vivencias.

“pongo el mar a orilla de tus besos”Rosana

Para: Luis A. A. (el manto de estrellas en tus ojos)

Pongo el brillo en tu piel


El viento acaricia mágicamente

las luces de la ciudad

yo me pierdo en el tálamo de tu cuerpo

Ese pedazo de vida es un mismo cielo

Los besos se sellan en la piel

la habitación se cubre de brillitos

sonrisas en sudor

respiraciones de olas alocadas del mar

de mi vientre

la luna se enamora en  compás de tus movimientos

me embriaga

entume

alegra a carcajadas

Me agita en la emoción

y mil estrellas se deshacen

detonando a través de mi cuerpo

tengo tu sabor en mis labios

tu respiración soplando cada uno de mis pasos

Vibra este cuerpo mío,

mis honduras olas empalmadas en tu sudor

lluvia que escurre de tu piel

tu olor se enreda en mis sentidos

me estremece

la sangre se activa morfina

y tu cuerpo un viaje celestial.

(Alejandra Gtz)

Tenerte…

                                                para  LUIS A. A.

 

 

Bebí del río de tu pecho,

navegué el filo de tus piernas

desaté al corazón apabullado,

me solté a tus brazos

a tus humedades,

al tesoro de tus besos

me perdí al tiempo,

las gotas de  sudor como  mar

han sido minutos de vida eterna,

el valle de tu entrepierna

el cielo que me hace temblar,

el lunar en tu mejilla

la estrella del alma,

tus ojos embriagaron mi estancia

tu cuerpo la droga perfecta,

exprime la humedad

de mi cuerpo,

y que la espídica ciudad, entre faros puentes y luna perfecta,

vigile el tatuaje de tus besos

para arrinconarme en tu pecho

y beber de nuevo el río

que bebas el mío

entre cornisas redondas

que esperan tenerte

entre mis pechos,

con besos  selles los rincones

de este cuerpo grande, ancho como el universo.

 

Asechando respiros 

Asomo las alas

con infinito miedo de volar

vienes tras de mí

sin darte cuenta

arrincono la lumbre que inquieta entre las piernas

y llegas con medias sonrisas

inseguro

de vivir

de amar

te guardas sobreviviendo

y duele

entre  grises reposas tus miedos

y los suspiros se van entre las manos

mucho más rápido que el tiempo

no hay sumas que griten respiros

no hay números silenciosos

hay exactitud en mi  boca para abrigar tus labios

hay precisión al acomodar los cuerpos desnudos

todavía una madrugada guarda el hambre

de cien respiros bajo tu vientre

Beberte, estrujarte  

Quiero ser tu humedad

en la noche

al amanecer

los pezones agrietados

cual  las puntas de las montañas taladas

aún tienen dulzor

el vientre caliente

sintiendo tu nombre en las caderas

y tus manos en la más profunda oscuridad

ahí

en la sombra

entre los líquidos como olas

entre los ritmos como caracolas

entre tus besos despojando el calor

penetrar más allá de los sonidos que envuelven tus ojos

violentar la quietud de tu sonrisa

y perderse con besos en tus nidos

He muerto como las algas

vivificando la emoción de ti

al ritmo de olas

he viajado a los siete mares

buscando tu barco

ando a tumbos

entre espuma de mar

soy el consuelo amoroso

que te canta quedo

doloroso

sublime

el cabello perfumado

con destellos de coral

me baño en tu mar

para prenderme

a tu pecho

oscilando entre la espuma

con el agua azul profundo

enredarme en tus caderas

aprisionarme  de tus labios

hilvanar tus humedades

con la luz de luna

con besos

con cantos

convertirte en tritón

vaivén en tus entrañas

navegar en tus líquidos

como amante besarte

calcinar las orillas

como diosa reinarte

            contener tus respiros

como mujer  beberte

            bucear tus esquinas y dobleces

como sirena

            perderme en tu alma

            nadar en tus ojos

            viajar en tu cuerpo

            cantar al timón

            buscar las perlas en tu alma

            exudarte  completo en cada éxodo

como sirena

            me perdería en el regazo de un tritón, entre peces de mar

Un dictado del corazón

canciones que anestesian

a ritmos urgentes,

besar tus ojos húmedos de vida

mirar tu lengua dibujando con saliva las letras

abrazar los orificios de tu alma,

lo que exudas

las covachas de tu corazón

buscarte por la noche

y correría el riesgo de perderme

montar tus olas,

Descalza calzada con palabras

nadar en el iris profundo que resguardan tus pestañas

con la negrura de luz infinita,

en la caverna

sin ojos

sin lengua

no me afectaría la ceguera a causa de tu sonrisa

seguir tus pasos

marearse con los faros noctívagos

los besos disipados con el humo de neumáticos

ni confundir tu silueta con la sombra que dibujó la luna

menos que nada igual a no me interesa

si es que una mañana despierto

buscando el dictado de la noche de ayer

y me dé cuenta

que al no encontrar la mirada llena de ti,

al reflejo de un simple espejo,

confirme que he enloquecido.

Son las siete de ayer

tratando de apresurar los pasos

urgir la risa

avivar el aglomerado que se hace en medio del pecho

al lado del corazón,

como grillos,

mariposas,

hormigas,

como algo que ocupa un espacio

sosegado vacío

darse prisa

alcanzando al artefacto de mi memoria

donde  ahuecan las nubes o neuronas

apremiando

urgiendo al corazón,

sintiendo que es celestial pensarte,

pensando que es dolor agudo el olvidarte

Son las siete de hoy

y no importa si una  pastilla adormece

ni importa  el desvanecimiento del corazón,

la sinrazón convulsiona,

   dictando

que tu ojos, tu cabello

que  tu sonrisa

que tú

que ayer

que hoy

que mar

que noche

que luna

que veo con el aire

siento con palabras

eres  cartografía que activa al  corazón

tu universo es el filo de muerte y la totalidad del miedo

eres lo glorioso que letal se clava

o si eres lo que da hálitos de vida con tu mirada

o si al parpadeo de tus ojos uno muere instantes

no importa sentirse loca

si los aguijones de ti

dan vida por segundos eternos

tampoco habitar en el olvido insolente sin existencia mansa

no importa el corazón pulverizado

si late figurado lleno de tu bendita existencia

con lluvia

con viento

con el sol

renaces vanidoso

entre ironía y pecado

un mundo olvida

la sobredosis vivifica todo de ti

me absorbe todo lo que has sembrado

y las persianas entre la melancolía

con recuerdo preciso

con todo entre nada

en la nada con todo

los sentidos se abren

y traspasan tu cuerpo

sin ojos

con pupilas ávidas de instantes

tan llenas de ti

como el viento que llega

penetrando  la carne y mi veneno

mordiendo tu recuerdo

 
Las diez de la noche
te busco en el silencio
me aturde estúpidamente 
el llanto
me seduce el mañana
lo que es para ti
               te pienso
               te amo
pregunto al aire
alumbra la luna
     

cómo será el tenerte entre mis brazos
cómo será comerte cada espacio de piel
cómo será beber el sudor de tus muslos
     

Las once de la noche
te pienso entre los minutos precarios 
me tiembla el vientre
al pensarte entre mis sonidos
               te contengo delante del otoño
               la emoción me da miedo
mis manos torpes no saben como amarte
tiemblo si te tengo
     

cómo será lo que encierra una noche
cómo será tocar con las yemas tu vientre
cómo enredarme al compás de tu sangre
cómo hacerte sentir en un instante el universo
entre tus muslos, entre tu pecho, entre tu cuerpo
               
Las doce de la noche
me consumo en una hoguera 
nítido vientre
enjabono los pechos
     

               eres lo que endulza 
               las horas son menos
               la noche se cubre 
               los líquidos se escurren
               
Son las doce y media
No me hiere tu ausencia
Te espero mañana cuando den las diez…
 
 

Te me antojas entre las olas
hurgar las entrañas de tu corazón
palpar tu pecho
me regales tus sueños,
que guardaras tu temor
besando mis ojos
entre yacimientos vehementes

Se me antoja
que el sol cubra tu espalda
oscurecida por mi cabello
que me extrañes una tarde de otoño
con viento delatando sonrisas

Se me antoja
el morado abrazo desvelado
la caricia afable prolongada
que acompañes la luna con tu aliento

Se me antojan
las cornisas de tus labios
posesas en resquicios párvulos de los míos

Se me antoja que te quedes
porque lo decidas
sin vacíos
sin súplicas
por ver las estrellas
entre las alas pobladas
de una noche que cobije tu alma
por tu ternura
que exploraras mi alma mucho más que mi cuerpo
sentir mi voz en tu corazón
en el pensamiento
que vengas
con tu sonrisa compartida
a tu manera
con tu aroma
sin orillas

Te me antojas en el mar
sumergido al sudor con tu miel,
entre nidos bajo el puente de tu vientre
remando tu cielo que estremece

Te me antojas en cada luna
aunque resida prisionera de tus besos
de lo que no es
de todo lo que calcine
lo que pueda llenar el cielo
fragmentos estrujados

Por lo menos para cuando diga que no te amo
no me queme los labios
fingiendo que te he olvidado.

Cinco cafés
ocho, diez, quince cigarros,
una simple libreta con papel mate
ordeno palabras, se trata que tengan sentido,
escribo y me empapo entre líneas.

Hasta ahora el recuento es:
amores platónicos; que siempre arrancan una sonrisa
un amor violento, tiempo real; seis años
un amor innegable y felicidad plena, tiempo; un año
y un amor inacabado, donde a solas;

las cadenas pesan más que los sueños difuminados
donde palpo la realidad de escucharte, verte, olerte
continuamente prendes fuego a mí vida
emancipado amor que atraviesa las entrañas
con alas quebradas que suplican ser abrazadas
ráfagas de ti a tintas de ausencia
desasosiego al mudo abrazo postergado,
por ello va lo de amor inacabado…

Sin haber escrito mi historia de grandes amores
alguien puede leer mis pupilas dilatadas
que ciegan el corazón.

Las lágrimas no entran,
no hay cuenta de ellas
las respuestas son más que las preguntas hechas.

No lloro las ausencias
sino lo negado de un solo amor
el que ahora es braza encendida.

Soy lo que amo
porque un cuerpo robusto, grueso no siempre
es amado
cosas de estética sin estar peleada con ello.

Entre lo que escribo,
más el pincel y corazón de Botero
podría ser la pintura más costosa o deseada
de la serie “el baño”
o un dibujo tan lleno, eximio como el de Helios Buira
entre el cuerpo,
entre el espejo
entre sillas
entre trazos

Las cosas son simples,
es una historia sencilla,
el amor es inacabado.

Las historias las escribo yo,
mi historia la escribirá
quien quiera perderse en los ojos de mi alma
entre noches voluptuosas
como el cuerpo mío que lo abraza…

Me extravío entre mi verdad de amarte
y la agonía de negarlo
Ahogo entre el llanto
el inventario compartido
de mi diario deambular.

Habito cada noche en tus días de olvido
y los gritos del alma merman alegría,
me horroriza perder la batalla de amarte demasiado,
quiero escribir en tu diario la mejor historia
y no sentir la soledad,
darle sentido a lo que escribo
que me hace sentir estúpida.

Tan fuera de lugar
como aquella tarde
en que sentí tal rareza,
desdoblándome
escuchando mi voz desde fuera,
distante, hueca… impregnándose el vacío,
y como el tinto en las venas
me recorrió en instantes avivadamente
una sensación de extravío,
de dolor
de astillas
de tristeza y nostalgia inmensa en la piel,
en el respirar lento,
tan fuera de lugar,
un cigarro sin fumar,
tinto sin corcho,
como un incienso de plata,
como una guitarra de plástico azul,
como un disco de Sabina
escuchado por nadie…

y cuando escribo,
el sentimiento supura el dolor del alma…
Y cuando veo mi olvido
explota todo fluir
con olor letal
de quererte demasiado,
con el reflejo del espejo.
Entre la música que reinvento
cuando las estrellas explotan
se esparce en mí polvo de tranquilidad
y todo se ablanda
y el respirar no duele
y mi voz se escucha de mejor tono
y Sabina se siente
como la canción más hermosa del mundo se escucha,
y con sólo pensarte
es cuando las cosas parecen más sencillas
sin importar el desorden de mis sentidos,
porque el distintivo de mi propia vida
son fuegos que queman
aquello que me hace
reír y llorar…

No quiero disipar la oportunidad de amarte
aunque el cansancio bata y estruje mi pecho
al abrazo del aire
en la demencia fragmentada.