Alejandra Gutíerrez Ramírez

(Xalapa, Veracruz; 1973)

Socióloga de profesión, con una maestría en sicología comunitaria, para quién el quehacer poético es fundamental en la vida del individuo; mujer que ama y vive intensamente en la entrega de cada día, escribe para fluir y poder reinventar sus vivencias.

Sé de ti la pálida sonrisa
arquetipo que se dibuja en el ideal
sé que tu tiempo desmaquilla las horas
pasar de libros a sucesivos cuentos
sé que en la noche construyes tu antología
que bendices, padeces, aprendes

Que el jueves te sabe a sábado
te encantas como un niño
enfatizas lo que eres
caminas sobre lo que quema
verdades te escaldan
mentiras te matan

Sé que sujetas desecho
que muerdes al lenguaje
te prendes del veneno
sé que vigilas tu sueño
desafíos bruscamente te arrebatan la razón
sé de solitarios días
horas que habitas que desgarran batallas

Tus glorias son tus propias puertas
que inclinan reverencias a lo colmado de ti
cruzas de inocencia suministros de amor
neutral te enjuagas en tu propio mar

Levantas la vista
a cartas, poemas, hondonada hendedura en tu tiempo
El universo es tu aliento
tu guarida atónita puerta
tu voz arde compuertas
tu alma resquicios
La noche se detiene
aspira tu nombre
evocado y desnudo abrazo a tu infancia
ensordecido, quemando
que cada noche renaces
iluminando en azul, en rojo, en blanco
en sincera armonía para fluir
dignificas, engalanas grietas

Conversas en tu nombre, en tu tiempo
que hablas por los ojos
palabras a risas mojan senderos
disparas en el pecho al desollado amor
acusas sosiegos
desconoces inquietudes
te dueles de las alas desprendidas
posesas a injusticias
cantas vivo reposas alegre en ti
tiempos ensimismados
confines titubeos, intestado amor
fragancia que florece
transfigura al eco
océanos, mariposas, revoloteos
que tus ojos son fuego
tu cuerpo es higuera que sagrada se extiende
tu nombre al viento
sílabas perdidas
sonidos de día

reflejos de noche
eres campo
eres tierra
místico imperio
que existes y ahondas

Sé que viajas al infinito
das saltos y brincos al viento
sé que naces cada mañana
habitas en perfecta constelación
tus pasos abren el mar
que tu rostro no se olvida
eres manantial abriendo el cielo
tu sudor es como el vino
que eres poema la música que asalta
arde el mundo
se mojan desiertos

lo que sé de ti

que tu nombre es doble llama

cristalino eterno humano.

Deja que palpe
cada pedazo de alma
deja que te quiera
en tu infierno
en tu pesadilla
Deja que te quiera
delirante en tu cielo
diluyendo las sombras de tu noche
fragosos sueños
tirano desierto
raptar espejismo escondido en la ladera
Deja que eluda todo fantasma de tu cabecera
deja que el miedo me consuma
que la luna menguante ironice mi querer
que la luna llena me abrace
y la luna nueva te entregue a mis brazos
Deja solamente que te ame
circulando mi voz en tus surcos
que mis manos con mesura acaricien
cada línea de tu cara
de tu cuerpo
que bese tus pies
no quiero que penetres mis espacios
quiero quererte con besos
al tacto de las yemas de mis dedos
a sinfonías dóciles silenciosas
oración en tu nombre en tu cuerpo
deja que te ame en tu tiempo.