Angélica González Macías

(Xalapa ,Veracruz)

Licenciada en Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, con maestría en Estética y Arte de la Benemérita Universidad de Puebla. Lleva 11 años trabajando como maestra de preparatoria. También imparte clases en la escuela de Escritores Sergio Galindo (Xalapa, Veracruz). Cursó el diplomado en creación literaria en el Instituto Literario Veracruzano, además de tomar cursos de dramaturgía con Emilio Carballido y de cuento con Marco Tulio Aguilera Garramuño. Ha ganado muchos premios.

Amor de patria

La patria es como el amor, tan inasible

Nace que nace por boca, boca que agarra los labios

Besa que besa los ojos, dedos, narices y manos

La patria es soñar despierto, garabateando las horas

la patria te lleva encima, te lleva dentro, tan sola

la patria es ésa que aún, no ha salido de los sueños

la patria es la que hace manos, y hace tripas el cerebro

la niña que vive en ojos, y rebota en el recuerdo

la niña es esta nación, que se ha volado de incendios

es sirena imaginada, que se asolea los lamentos

patria que se inventa sola, con cascabeles al cuello

es dama de trapo y fuego, de miel y espinas por dentro

la patria, patria de ojos, papel de luna por dentro

la patria de los Velarde, indescubierta por cierto

la ráfaga de la patria, patria no estás y te encuentro

ésa la del nombre verde, y el espíritu sangriento

el imperio cabalgando sobre los dientes de un perro

patria del papel de china, del papel de tu esqueleto

carta en la mano que dice:

No te he buscado y te encuentro.

Angélica González M.

Poema de Angélica González M.

Publicado en la revista Abiert@ número 2, (página 37)

Noche que nace torcida, jamás su luna endereza.

Noche que no has de beber, déjala amanecer.

Luna llena, callejoneador contento.

La noche no es como la pintan.

La noche arroja estrellitas a los poetas.

De la luna a los ojos, se cae la oscuridad.

De noches, lunas y estrellas, todos tenemos alguna de ellas.

Hay algunos que no tienen luna que les ladre.

Es como intentar hallar una aguja en la ciudad.

Hijo de mi noche

Mi sueño será

Hijo de mi día

Sólo dios sabrá.

Soy poeta, hasta la noche de enfrente.

La noche hace leña del sol caído.

El que anda con poetas, a volar se enseña.

Noche vieja hace buen caldo.

Me salió más cara la calle que el hotel.

Una letra más al tigre de la noche.

Noche vivida, ni dios la quita.

El que es noche, dondequiera oscurece.

Y el que es estrella, dondequiera concede deseos.

Se dice el poema, pero no la luna que lo hizo.

Se aconseja al poeta que se rasque con sus propias lunas.

Quien noches tiene, en poesías piensa.

Aunque el poeta se vista de lunas, bohemio se queda.

El que con noches se viste, las lunas lo desvisten.

Está como luna para chocolate.

Qué tiempos aquellos, cuando se amarraba a los hombres con versos.

Recuerda que: poetas somos y en la noche andamos.

¿A quién le dan poesía que llore?

Señoras: amarren a sus lunas, que mis poemas andan sueltos.

El que nace para poeta, del cielo le caen las noches.

A la calle más flaca se le cargan los poetas.

El que a buen poeta se arrima, buenos versos lo cobijan.

¡Ahora es cuando, luna llena, le has de dar sabor al verso!

A buen poeta, no hay verso duro.

¡Ora sí vamos a ver, de qué luna salen más poemas!

Será poeta

Será poesía

Será la luna del otro día.

La luna no era arisca, sino que la hicieron a rimadas.

¿Qué fue primero: el poema o el poeta?

A mí me gustan las noches claras y el poema espeso.

La ociosidad es la madre de todos los poetas

Es más

La ociosidad es la madre de todos.

El que de versos se viste, en su poesía confía.


Angélica González Macías

Este libro, el libro de las posibilidades, libro de noche y olvido, el libro de la melancolía,

el libro de las marcas (tanto vivenciales, como comerciales).

El libro de los coches rojos, el libro de los cuentos.

Los cuentos del puritanismo

Los cuentos de la redención

Los cuentos de la patria

Los cuentos de la antehistoria

Los cuentos de las historias

Estas historias

Historias de aventuras

Historias de no aventuras

Historias de damas

Historias de canicas

Historias de mediasnoches

Estas mediasnoches

Mediasnoches de carros rojos

Mediasnoches de recuerdos

Mediasnoches de olvidos

Mediasnoches de insomnios

Estos insomnios

Insomnios de recuerdos

Insomnios esperando a la muerte

Insomnios de sueños

Estos sueños

Sueños de grandeza

Sueños de pequeñez

Sueños de aventura

Sueños de amor

Estos amores

Amores que existen

Amores que no existen

Amores del futuro

Amores recordados

Amores olvidados

Amores del pasado

Este pasado

El pasado que no se va

El pasado que ya se fue

El pasado que te determina

El pasado que olvidas

Estos olvidos

Olvidos sobre los que escribes

Olvidos que recuerdas

Olvidos importantes

Olvidos insignificantes

Olvidos de personas

Estas personas

Personas que existieron

Personas que recuerdas

Personas que cambian

Estos cambios

(hay cosas que nunca cambian)

Estos cambios

Cambios de países

Cambios de nombres

Cambios de épocas

Estas épocas

Estas épocas, como las otras

Épocas que ya se fueron

Épocas que no vendrán

Los que vienen

Los que vienen trayendo a veces canicas en los bolsillos

Estas canicas

Canicas con un mundo dentro

Canicas que ruedan

Canicas que se pierden por caminos

Estos caminos

Caminos que te llevan a otros

Caminos que suben la montaña

Caminos que rodean una casa

Caminos que nunca existieron

Caminos que no son de tierra

Caminos que tienen obstáculos

Estos obstáculos

Obstáculos que pueden ser personas

Obstáculos que pueden ser ideas

Obstáculos que dicen que no existen

Esta existencia

Existencia de ideales

Existencia de seres

Existencia que deja marcas

Marcas en las personas

Marcas de zapatos

Marcas de vinos

Marcas de coches

Estos coches

Coches rápidos

Coches antiguos

Coches nuevos

Coches descapotables

Coches de espías

Coches rojos

Este rojo

Rojo fresa

Rojo cereza

Rojo bermellón

Rojo fuego

Rojo furia

Rojo sangre

Esta sangre

Sangre, que no llegó al pozo

Pozo, dentro del cual hay cosas

Cosas, como las que usan las mujeres

Estas mujeres

Mujeres sumisas

Mujeres princesas

Mujeres existentes

Mujeres inexistentes

Mujeres infieles

Mujeres traicioneras

Mujeres musas

Mujeres inolvidables

Mujeres olvidables

Mujeres dulces

Este dulce

Dulce como una cereza

Dulce como una cintura

Dulce como unos ojos

Dulce como la melancolía.

Angélica González M.

Hombre en evolución

Si algún día me alcanzas

Investiga

De dónde vienen los pies

O hacia dónde crecen los cabellos

De dónde vienen las miradas

O

Hacia dónde llegan los “te quieros”

Argumenta

Porqué las manos no se hicieron para escribir

Documenta

Las razones que tenemos, y que nos faltan

Reglamenta

Hasta dónde llegas, con dos palabras

Hombre en evolución

Si algún día te alcanzo

O

Si algún día

Llego a tocar la sombra de tus palabras

Se precisa que investigues

El porqué

Nuestros sentimientos

Cómo

Nuestras vidas

Dónde

Los futuros


Angélica Glez. Macías


No somos mas que un puñado de moscas

mosquitas de fruta que queremos ser águilas

que no nos conformamos con la miel de los plátanos pachichos.

y que cuando vislumbramos una pluma

eso nos vasta para enloquecer de terror,

angustia o depresión.

y que cuando vemos la punta de la uña de una garra

estallamos en celos y gritos.

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Nos ahogamos en un vaso de agua

como mosquitas que somos.

y nos atrae más la mierda

aunque queramos ser águilas y amar la nieve pura de las alturas.

Y las rosas son enormes

y los floripondios asfixiantes,

(porque no somos ni siquiera abejas)

somos mosquitas de fruta podrida

acostumbradas a la sombra, a los pequeños rencores

a los rincones húmedos del corazón

a vivir bajo las hojas.

Y cuando vemos un atisbo de sol

creemos que es el fuego del infierno

Angélica González M.


“Dios creó al hombre

el hombre creó el rock

el rock creó a Springsteen”

Programa en VH1

Dios creó al hombre

el hombre creó la palabra

la palabra creó la poesía

dios creó la palabra

la palabra creó al hombre

el hombre creó la poesía

dios creó la palabra

la palabra creó la poesía

la poesía creó al hombre

la palabra creó la poesía

la poesía creó al hombre

el hombre creó a dios

la palabra creó al hombre

el hombre creó la poesía

la poesía creó a dios.

Angélica González M.


8

Llegamos hasta el borde de la poza

Asomados a ese espejo rutilante

Reímos como niños desnudos de razones;

Tus dedos violeta no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena

¡Veo un verso! –dijiste-,

y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante.


Te seguí por el verbo que iniciaste

Y a través de la amargura de las dudas

Y del cieno asfixiante de la incomprensión

Pude ver tu sueño,

¡Tengo un lado de la idea!

Te grité

Y te sentí a mi vera

Buscando,

Latiendo,

Pensando con el alma

Como si el universo dependiera de ese instante.


Sacamos juntos el poema de la nada

Etéreo, palpitante,

Un instante y nos bañó de luz.


Nos reímos en silencio y pudimos ver un poco más

De los profundos ojos que nos habitan el ánima.

Eos Deneb S.

12 Julio


Lo que yo le escribí al poema anterior: (Angélica González)


 

Llegamos hasta el borde de la poza

De ésa, de la que hablan las mitologías

De ésa, de la que bebieron los unicornios, las aves fénix y los dragones.

Asomados al espejo luminoso

Reímos como niños desnudos de razones;

Tus dedos violetas no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena

Miramos a los seres bajo la superficie:

Insectos, chispas, peces, deseos

Las centellas danzaba, se alejaban y se unían

¡Veo un verso! -Dijiste-,

y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante

quebrando el espejo,

atravesando la luna,

y sacaste su corazón

anfibio, resollando, palpitante,

tornasolado de palabras.


Te seguí por el verbo que iniciaste

Que creció como una enredadera,

Hiedra de símbolos sobre el paredón del aire.


Y a través de la amargura de las dudas

Y del cieno asfixiante de la incomprensión

Pude ver tu sueño, pude ver el mío

¡Tengo un lado de la idea! –te grité-

la sujetaba por la cola.


Y te sentí a mi vera

Buscando,

Latiendo,

Pensando con el alma

Como si el universo dependiera de ese instante.


Sacamos juntos el poema

Etéreo, palpitante de humo, que aprendía a respirar en nuestro mundo

Aleteó

Y cantó en las voces de todos

Un instante

Y nos bañó de luz.


Nos reímos en silencio

Y pudimos ver un poco más,

Un poco más de o humano,

Nos supimos un poco más,

Y se abrieron por un momento

Los profundos ojos que nos habitan el ánima.

Angélica González M.

                                                                                                         A.G.M.


Me recosté sobre tu pecho

Como sobre la arena

Y el sol se echaba sobre mí

Como lo harías tú

Si no fueras un hombre de arena

Moldeado con la humedad del mar

Por los cangrejos trasparentes.

En ese mar

Los enamorados que pasan después de mí

Tendrán un irresistible deseo

Porque ahí estuvimos

Dos olas de arena

A las que construyeron los cangrejos

Dos almas de arena

Que descansaron bajo el sol

Dos corazones de arena

Que azotaban las olas

Como se besan las olas

Solo dos

Que quisieron ser las lenguas

De los besos de las olas.

No distinguí tus huellas de mis huellas.

En un cubo azul

Sola

La arena se encontró con la arena.

Intentaron ser olas sobre la tierra

Las olas humanas

Solo se reconocieron

Tan semejantes

Las olas humanas

Sin su ropa de arena

Solo quisieron

Regresar al mar.   

 

Angélica González M.

                                                                                   Sobre el 31 de julio, a 2 de agosto

7 jul 2009 

a.g.m

 

Mis gatos ya te conocían

Te traían en sus ojos

Mis gatas ya te sabían

Mis gatos ya te veían

Mis gatos

Ya te traían en sus ojos

Olían tu perfume alimonado

Porque

Te observaban pasar

Acurrucados desde la azotea

Sus ojos calcaron las letras de tu nombre:

De noche

Desde el balcón

Te vieron pasar calle abajo

Mis gatos te habían visto con sus ojos

Y se grabaron tu nombre en ellos

Y lo maullaban interminablemente

A la luna llena

En su idioma de gatos

Meow meow

Así, aunque nunca entendí lo que decían

Yo escribía tu nombre sin conocerte

Lo escribí cien veces

Sobre mis gatos

Lo dibujé en la caligrafía de su pelaje y la redondez de sus pupilas

Y los gatos sonreían

Y yo no sabía porqué

Esos ojitos tan pícaros

Me gritaban algo

Que nunca entendí

Hasta hoy.


ANGÉLICA GONZÁLEZ M.

John Lennon                

 

 

 

Toco tu boca

tu boca sola

te toco

cada bocado

que da tu boca.


Toco tu boca

Tomo tu mano

Acabo de tocar tu boca

Me aboco a tocar tu boca

Bocado a bocado

Toco tu boca, tomo tu mano

Tu mano no tomo

Me aboco a tocar tu boca

Me aboco a ti

Me aboco a colarme en ti

Colarme y colorearme de ti

Toco tu boca

Noto tu boca

El coto de tu boca

Bocado a bocado

Voto por tocar tu boca

Tu boca tocada.


Acabo de tocar tu boca

Bocado a bocado

Tu boca abocada a mi boca.


Un buche de tu boca

Un buche en la noche

Un buche en una boca

Una bocanada abocada a la boca

El cabo de tu boca

Toco tu boca

Bocado tocado

Toco tu boca

Toco madera.                                                        

 

Angélica González M.

28 de Julio 2009