Angélica González Macías

(Xalapa ,Veracruz)

Licenciada en Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, con maestría en Estética y Arte de la Benemérita Universidad de Puebla. Lleva 11 años trabajando como maestra de preparatoria. También imparte clases en la escuela de Escritores Sergio Galindo (Xalapa, Veracruz). Cursó el diplomado en creación literaria en el Instituto Literario Veracruzano, además de tomar cursos de dramaturgía con Emilio Carballido y de cuento con Marco Tulio Aguilera Garramuño. Ha ganado muchos premios.

PicasoMin

Entré en tu laberinto

Siguiendo un rastro de palabras y lágrimas de toro.

El minotauro eres tú

Mi tierna bestia,

Un cuerpo de hombre

Que carga una cabeza

Pintada de pasiones,

Dulce

Sin edad

Por siempre joven

Por siempre solo

Un niño toro.


Atrajiste a la virgen

Siguiendo un hilo de oro

Que enredabas en una madeja

Pacientemente

Desde un rincón oscuro.


Quiero subirme a tu lomo

Porque quiero acariciar las galaxias de tu pelo negro

Hermoso monstruo moreno

Porque quiero sentir tu aliento de toro

Porque quiero que me encierres en tu laberinto

Porque quiero que me cerques hasta tu centro

Porque quiero que no pueda escapar

Porque quiero convertirme en ti.


Sentir tus ojos de mansa bestia

Tras los espejos

Oler tu rastro por las paredes

Acariciar tu pelaje reluciente al sol

Y darte mi corazón

Para que te lo comas

Y mi sangre

Para que con ella dibujes

Otro laberinto

Sobre tu cuerpo.


                        Angélica González Macías

 

A la tarde sin ti

le cuento de tus ojos de lluvia

que caen

en mi corazón

en llamas.

A los espejos de la ausencia

Le cuento de tu boca de río

Que corrió

por mi tierra

Baldía.

A la noche sin ti

Le cuento de tus brazos de flor

Que crecieron

Sobre las murallas

de mi destino.

A los pájaros sobre mí

Les cuento

De los cantos de tus manos

Que llegaron a mis oídos

De viento del norte.

A la tarde sin ti

Le cuento

De los hoyuelos de tu cara

Que taladraron

Mis paredes calcinadas.

A la tarde sin ti

Le cuento

De la red de tu cuerpo

Que atrapó

Mis peces

De colores.

A la mañana sin ti

Le cuento

De tus dedos de seda

Que hilaron el tejido de mi cuerpo.

Al amanecer sin ti

Le cuento

De tu fe de niño

Que brilló

Sobre la montaña

De mis ganas.

A la calle sin ti

Le cuento

De los idiomas de tu alma

Que gobiernan

El idioma

De mi voluntad.

A las 5 de la tarde sin ti

Les hablo

De las lenguas de tu pecho

Que anhelan

El café de mis cabello.

A las 11:10 sin ti

Le hablo

De tu barba en creciente

Que rozó

El menguante

De mis fronteras.

A mi vida sin ti

Le hablo

De la presencia de tu carne

Que estableció

La presencia

De la mía.

                                                                                                  

    Angélica González M.

 

Noche húmeda de principios de una era

¿mojada por rocío o por lágrimas?

La luz serena cae…

Sobre la nota invisible

El fogón de tu amor: infinito.

Corre el tiempo y se abren espacios de luz

Mientras la noche cae lentamente

El silencio crea su espacio y surgen verdades verdades.


Celia del Palacio, Angélica González M., Mirna V. Viveros, Zoe Schott, (¿?), Alicia Castillo, Ma. Rosa Muñoz C.,Jesús Hernández Barradas

 

*realizado el martes 29 de Septiembre.

Eres tú

Neblina profunda y grave

Al amanecer

Mandas a tus pájaros a que me enjaulen

Mi corazón con sus alas

Vuelo

Recorro el campo eléctrico de tu rostro

Con mis rebaños errantes

Mandas a cerrar

Las gotas de miel de los ojos

Mandas abrir

Las gotas de miel de tus bocas

Entonces despliegas

Tus alas tibias

Para atraparme

Cobijarme

Arrullarme

Me dices con tus manos

Que tienes corazones

Y los escuchamos en tu garganta

Y los palpo

En la suavidad de tus orejas.                  

                                                             Angélica González Macías

11 de junio 2009

                                                

 

Fui una estatua viviente

Recibiendo el aliento

De la lluvia

Por tu boca.

Golem torpe

Avergonzado

Húmedo y mojado, congraciado, azucarado.

Tu nariz en mi ojo

Los dos ciegos.

Mi performance fue

Decirte con la boca humedecida

Aquí estoy.

Con la boca abierta y sin palabras

Lo que sólo puede decir la humedad

Cayendo del cielo

Gota a gota

Entre los dos

Un puente

Tu nariz en mi ojo

ambos ciegos.

La humedad

Del mundo

Nosotros

Demasiado tarde

Justo a tiempo

Llovía, llovía

Afuera y adentro

Un puente de agua

Torpe

y avergonzado.

Golem que quiere

Decirte con la boca

Qué he hecho

Dónde he estado.

La lluvia impide muchas cosas

Pero no las importantes.

Un puente de agua muda

Las bocas abiertas no hablan

Las bocas abiertas son fuentes

Las bocas abiertas

Son los cielos que llueven

Los ríos en los mares

Son las nubes lloviendo

Las bocas abiertas

Cayendo del cielo.

Tu nariz en mi ojo

Los dos ciegos.

Bocas abiertas

Gota a gota.

Llovía, llovía

Dentro

De las bocas abiertas

Los cielos mudos

Abiertos

Ciegos

La lluvia ciega

Y abierta

Las bocas que llueven

Las bocas ciegas

Los dos húmedos.

La lluvia impide muchas cosas

Pero no las importantes.

Cayendo del cielo

Tu nariz en mi ojo.

Las bocas abiertas

Tu nariz en mi ojo

Las lluvias abiertas

Las compuertas

Las gotas

Los puentes.

El mundo era húmedo

Afuera

Y adentro

Un puente

Un río

un mar

 tu nariz en mi ojo

Las bocas abiertas

Dicen

Cosas de humedad

Que sólo la humedad entiende.

Humedad que cae del cielo

Y se apodera de las bocas

Y convierte en agua

Las intenciones.                                                                                    23 mayo 2009

 

Angélica González M.

                                  

 

Ahora

Sólo encuentro flacos en las calles

Y lentes

Y narices aguileñas

 

Cuántos amores se han dejado perder

Por no querer saber

Por no poder entender

Por no saber hablar

Por no saber esperar,

Por no querer ceder

Por no entender

Por no entender.

Cuántos amores se han dejado perder

Por no atrever

Por no pensar

Por no sentir

Por no aguantar,

Por aguantar

Por no dejar

Por no soltar

Por dejar pasar

Por cerrar.

Cuántos amores se han dejado perder

Por no hablar

Por no enfrentar

Por no olvidar,

Por olvidar

Por renegar

Por remediar,

Por temer

Y por no temeridad.

Cuántos amores se han dejado perder

Por aferrar

Y por soltar

Y por no volar.

Cuántos amores se han dejado perder

Por no dañar

Por no bucear

Por no acercar

Por no aguantar,

Por aguantar.

Cuántos amores se han dejado perder

Por esperar

Por no esperar

Y por pasar

Por no pasar

Y por llorar

Y no llorar

Y por vengar

Y no vengar.

Cuántos, sabes cuántos,

Cuántos amores se han dejado perder

Por soledad

Por realidad

Por no buscar

Por no encontrar

Por ahuyentar

Por desecar

Por desechar

Por despechar,

Por engañar

Por falsedad

Por maldad

Y por piedad.

Cuántos, sabes cuántos,

Cuántos amores se han dejado perder

Por ilusión

Por frustración

Por religión

Por negación

Por corazón.

Cuántos, sabes cuántos

Cuántos amores se han dejado perder

Por verdadera estupidez.

 

Angélica González M.

                              

 

    -  ¿Qué haces?

-       Comparto nuestro amor

-       ¿A quién?

-       A todo aquel que quiera escucharme

Soñadores, amigos, esperanzados,

Suicidas, poetas

Corazones solitarios

Y acompañados

 

Los que algunas veces sintieron

Y los que nunca lo hicieron

Lo hacen hoy

Por mí

A través de mí

 

-¿Qué te dicen?

-       Me dicen

Que los cuentos

De hadas son posibles,

Me dicen “qué bonito”

Me lo dicen con la voz

Con los ojos

Con la piel

Con la luz

Con la sonrisa

Los que alguna vez sintieron

Los que alguna vez soñaron

Los que dicen que lo intente

Que es posible.

Que pasa cada mil años

Que pocos escriben cartas.

Me lo dicen con los gestos

Me lo dicen con las manos

Me lo dicen con la voz.

Los que alguna vez sintieron

Los que alguna vez soñaron

Esperanza esperanzados.

Los que dicen “qué bonito”

Los que dicen “lo mereces”

Los que dicen “me da gusto”

Los que alguna vez sintieron

Los que alguna vez quisieron

Los que alguna vez soñaron.

Me lo dicen con las voces

Me lo dicen con silencio

Me lo dicen con los gestos

con los brazos

Con los pasos

Con los sueños.

Es a través de los otros

Es a través de los otros

Que se da.

Me lo dicen en silencio

Me lo muestran con sus gestos

Me lo escriben con sus ojos

Con su vida

Con su intento.

Los que alguna vez quisieron

Los que alguna vez pudieron

Y permitieron.

Es a través de los otros

Es a través de los otros

Que nos damos.

    Me lo dicen con sus rostros

Me lo dicen

Y lo entiendo,

Es a través de los otros

Con los otros

Por los otros.

    Nosotros

Que somos ellos.

    Esto ya es un cuento de hadas

Que pasa cada mil años

Y a cada segundo,

Que no le pasa a cualquiera

Pero a todos.

    Me lo dicen

Con las voces

Me lo dicen

con silencio

Me lo dicen

con los gestos

Con los brazos

Con los pasos

Con los sueños.

Es a través de los otros

Es a través de los otros

Que se da.

Me lo dicen en silencio

Me lo muestran con sus gestos

Me lo escriben con sus ojos

Con su vida

Con su intento.

Los que alguna vez quisieron

Los que alguna vez pudieron

Y permitieron.

Nosotros

Que somos ellos.

Esto ya es un cuento de hadas

Que pasa cada mil años

Y a cada segundo,

Que no le pasa a cualquiera

Pero a todos.

Que toca

a través de mí

a todo aquél que ha sentido

a todo aquel que ha querido

a todo aquel que ha podido.

    Es

a través de los otros

los que alguna vez sintieron.

Es

a través de los otros

que se da

 

                 los que dicen

qué bonito

los que dicen

me da gusto

los que dicen

está bien.

 Angélica González M

                                                     

 

Empezó el 20 de marzo (equinoccio de primavera)

Yo me enteré hasta el lunes 23

3 semanas de correos

    poemas

y me enamoré

querías verme el lunes 13

pero nos vimos

el jueves 16 (segundo día de Jon kipur)

me pediste ser tu novia

el miércoles 22

en la noche

(aniversario     de la muerte de mi ma Rosi)

lo primero que vi fue un anuncio de amigo de telcel

(acabábamos de comer lasaña).

El día primero me cortaste

Morí 10 días

El día 11 te mandé un mensaje

Y me contestaste

Nos vimos el martes 12

Ya estamos a domingo 17.

 

Angélica González M.

                                                             

Nosotros

Izamos la roja bandera del sol.

Murakami dijo: Era incapaz de llevar a cuestas aquel sentimiento, no podía guardarlo en ninguna parte. Igual que el viento, no tenía contornos, ni peso.

Murakami dijo.

Greñudo grito

Gracioso engrane

Grumoso grito.

Engreído

Agraciado

Ensangrentada granada ensangrentada

Grueso y gracioso

Grito grumoso grito.

Tu media naranja

Rodando por la misma vida

Antes que tú

O después

Que tú.

Cuando la sincronía

Llegó

Nos dimos cuenta.

 

Un señor

En algún lugar

Tiene el calendario

Donde marca los días

De las grandes

Esperanzas.

Deja que yo

Quiero que tú.

Para entrar en algún corazón

Hay que pedirle las llaves a San Pedro

Las de las puertas de oro

Las de los países entre nubes

En colores pastel.

Mi media naranja

Rodando por las calles

Rodando

por las mismas

antes que yo

después

que yo.

Dios los hace y ellos se juntan

Endúlzame

La emboscada

Embotella

Un encendido encariñado

Encarcela

Al eminentemente encantado.

Cada día están más cercanos

Los planetas

Donde estamos,

Nuestro eclipse

Ya empezó.

Ecce homo edulcorado

Electroacústica

Égloga, que embalsama

Elipsis

Él.

A veces creo que te llamas Pedro

Porque tu corazón es una roca

A veces quisiera

Que te llamaras Pedro

Para que fueras lo que es una roca.

Encallado encadenamiento encadenado.

Esto no es amor

Esto es

Tú y yo.

Lo que sabemos ser

Esto es

Lo que podemos

Lo que es.

Esto es, tan solo, lo que existe.

Esto

No es rosa

No es miel

No es lo perfecto

Esto no es

Lo que sintieron nuestros padres

Esto no es

De lo que hablan las novelas

Esto no es

Lo que hace que la gente

Se bese

Funde familias

Crea en el futuro.

Esto es:

Tú y yo

Empedrado encendido y encarnado

Un empate enclaustrado

Enredada endecha enredadera

Empeño, tan solo, puro empeño.

Un empeño empeñado en empeñarse.

¿Es tu brazo el que busco?

No sé

Es tu brazo el que encuentro.

Greñudo grito

Gracioso engrane

Grumoso engreído,

 Agraciado agraciado peregrino

Ensangrentada granada ensangrentada

Agraciada peregrina

Engrana ensangrentado granuja ensangrentado

Ensangrentada granada azucarada

Agraciado peregrino

Pergreñado gruñente

Ogroso agreste gritado

Grumosa gruta agraciada, engreída

Peregrina ensangrentada

Atigrada,

Atigrada

Granada ensangrentada

Peregrino

Gruñido

De agria granada

Ensangrentada, atigrada granada ensangrentada.

Gracioso ensangrentado tigre peregrino

Atigrado tigre

Engreído peregrino

Ágrito agrito

Un empeño empeñado en empeñarse

¿Es tu brazo el que busco?

 

Que es tu brazo el que encuentro.

Murakami dijo: me enamoré de un hombre de hielo, Murakami dijo él toma en sus manos mis lágrimas de hielo y se las pone sobre la lengua. “Oye, te quiero”, me dice. Y no miente. Murakami dijo.

Mi hombre de hielo viene en un caballo verde

Izamos la bandera del sol

Izamos la bandera de la luna

Izamos la bandera de dos estrellas

Izamos la bandera de un eclipse.

My sweet lord

Hay un eco

Una ecuación

Un ecuador.

Hay un ego

Un embrión

Un empellón

Hay un edicto

Y un ejecutor

Hay un enésimo

Y un enmaraña

Y un

Engolosina

Un enmudece y un ennegrece

Un embarcado

Y una embestida

Un embotella

Que rebobina

Ensangrentada granada ensangrentada.

Lluvia púrpura

Mi nombre es la mañana

Guitarra negra.

Un pájaro canta

Como el primer pájaro

Que cantó en el mundo.

Busco un brazo

Encuentro tu brazo.

Esto es

Tú y yo

No es el amor que sintieron nuestros padres

Ni el que sienten los que andan por las calles

Este es el que sienten los que andan

El que sintieron

Los que buscaron

Al pájaro que cantó

Como el primer pájaro

Que cantó

en este mundo.

 

Angélica González M

 

 

Te digo Lucía:

Que volverán las oscuras golondrinas, pero Lucía, no volverá.

Que Lucía niña, rosa, flor, la que demanda recibir todas las caricias del sol, ésa, no volverá. Te digo, que Lucía la de la brisa enamorada, la que tiene al eterno otoño en el alma, la de los pies firmes esperando que venga otra primavera, no volverá. Que el polvo del camino no volverá; que Lucía, rosa que demandas todas las caricias del sol, no volverá. Que tú, la que ves a las estrellas caminar solas, que ése que no se detuvo a secar tu llanto, ése, ése no volverá.

Que si tus ojos son dos arroyuelos, esa agua, ésa, no volverá.

Que el año en que te moriste, no volverá.

Te lo digo Lucía

Que fuiste una estrella que dio a luz a una noche oscura.

Te lo digo Lucía

que amaste manos callosas, que amaste y odiaste para vivir.

Te lo digo Lucía, que ese merry christmas no volverá.

Que puedes colgar tu columpio en la cola del caballo de la noche.

Te lo digo Lucía, que la pena de vida que soportas, ésa, no volverá.

Que tu destino torcido, no volverá. Que siempre hay alguien que comparte tus espinas.

 

                                                                     Angélica González Macías