Angélica González Macías

(Xalapa ,Veracruz)

Licenciada en Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, con maestría en Estética y Arte de la Benemérita Universidad de Puebla. Lleva 11 años trabajando como maestra de preparatoria. También imparte clases en la escuela de Escritores Sergio Galindo (Xalapa, Veracruz). Cursó el diplomado en creación literaria en el Instituto Literario Veracruzano, además de tomar cursos de dramaturgía con Emilio Carballido y de cuento con Marco Tulio Aguilera Garramuño. Ha ganado muchos premios.

Tu sonrisa de juguete

Le da cuerda a

Mi emoción de juguete

(y podrían venderlos, al dos por uno, en Juguetirama,

tendrían demanda)

 

las estampitas de mis pensamientos

llenan el album de mis días,

casi todas me han salido repetidas

y no hay quien quiera cambiármelas,

por eso, algunos días, se me repiten y se me repiten.

 

El tiempo de juguete rebota,

Y tu voz de juguete

Entre los suspiros para muñecas,

Los odios de plástico,

Las promesas que vienen en colores llamativos

(rosa para las niñas, azul para los niños)

podríamos encontrarlos en Juguetimundo

junto con nuestras relaciones de juguete

que, a la antigüita, no necesitan baterías,

podrían promocionarse como novedad:

“Manténganse entretenido meses y meses”.

 

Pero que nadie se atreva a hacer copias piratas

De nuestras lágrima de juguete

De nuestras esperanzas de hule espuma

Y nuestros proyectos de vida de polipropileno.

 

En el día y la noche que vienen en rompecabezas,

Para armar estrella por estrella

Pedacito a pedacito nuestro corazón de plastilina.

 

Tal vez nos ensamblaron en china

Y por eso andamos con pasiones tan defectuosas

(Y no encontramos

quien nos sepa pegar el alambrito que se nos safó).

 

Deja que juegue en mi cintura el hula hula de tus recuerdos.

 Deja a que mis pies se le peguen las rueditas de tus palabras.

Deja que te apriete el botoncito de encendido.

 

    

 Inspirado en “Geografía” de Salvador Novo                 

                                                                                                                                                                                         

                                                              

Con estos retazos de tela

Yo puedo construir un vestido y una manta

Una capa y un mantel

Y puedo luego descoserlos

Pero en la calle

Querrán que yo teja un destino con un estambre

Querrán que yo cosa el amor

Y el amor me da miedo.

 

Dios tejió el amor

Yo solo puedo coser

Un vestido y una manta

 

 

Con estas letras de palabras

Yo puedo hacer unos versos y un estribillo

Un cuento y una novela

 

Pero en la vida

Querrán que yo haga una historia sin final

Querrán que yo escriba el amor

Y el amor me da miedo

 

Dios escribió el amor

Yo solo puedo escribir

Unos versos y un estribillo.

 

 

Con estas manos que tengo

Yo puedo hacer un arete y un dibujo

Una escultura y un pájaro de papel

 

Pero en la calle

Querrán que yo pinte un paisaje con mis dedos

Querrán que yo haga al amor

Y el amor me da miedo

 

Dios construyó el amor

Yo sólo puedo hacer

Un arete y un pájaro de papel.

 

 

Con estos pedazos de sol

Yo puedo encender

un destino y un espacio

una luz y una antorcha

y puedo luego apagarlos

 

pero en la calle

querrán que yo incendie un corazón

querrán que yo ilumine al amor

y el amor me da miedo

 

dios creó el amor

yo solo puedo encender

un destino y un espacio.

 

 

Con estos pies que tengo

Yo puedo inventar un baile

Y un brinco

Y un paso y una carrera

Y puedo luego quedarme quieta.

 

Pero en la calle

Querrán que yo dance con otro

Querrán que yo entienda al amor

Y el amor me da miedo

 

Dios creó el amor

Yo solo puedo

Inventar un paso y una carrera.

 

 

Con esta boca de labios

Yo puedo decir una voz

Y un sonido

Y un canto y un grito

Y puedo luego callarme

 

Pero en la calle

Querrán que yo diga amor en un trabalenguas

Y el amor me da miedo.

 

Dios creó el amor

Yo sólo puedo

Decir un grito y una palabra.

                                     

                                                                            Este poema está inspirado en el poema 18  

                                                                                                            de Oliverio Girondo

 

Maullar a pellejo pelado. Maullar a borbotones. Maullar la respiración. Maullar el sueño. Maullar ante las cuerdas y los cuerdos. Maullar por educación y desengaño.

Girar las llaves, las cerraduras del maullido. Marramaullando el hueso, la camiseta.

Inundar los parques y las azoteas, y escondernos bajo las cobijas, de nuestros maullidos.

Ir a clases de pedagogía para maullar. Organizar bailes para maullidos. Organizar el océano atlántico maullando.

Maullar como un siamés, como un poeta…

Si es verdad que tanto los siameses como los poetas nunca dejan de maullar.

Maullarlo todo, pero maullarlo bien. Maullarlo con los ojos, con las patitas. Maullarlo por las orejas, por el lomo.

Maullar de amor, de sueño, de jolgorio. Maullar de vestido largo, en traje de baño, en pants deportivos. Maullar igualito o bien diferente.¡Maullar todo el espacio y todo el cielo.                                                                              

                                                                                

Las tristezas

De mañana

Rebanadas

con rencor

 

Y los malos

pensamientos

Bien tostados

por favor

 

ocho libras

de neurosis

vinagradas

con licor

 

dos o tres

resentimientos

confitados

al limón

 

pesadillas

de la noche

calentadas

en teflón

 

picadillo

de miserias

rellenando

un tazón

 

consomé

de negaciones

especiado

con dolor

 

y los tiempos

más pesados

de las sombras

del amor.

                                                                       

 

Te quiero todo

aquí y ahora,

y no me basta con tu carne

 

quiero tus vértebras para hacerme un collar

tus costillas para un abanico

tus huesos para ensamblarme una armadura

 

preciso de tus cabellos

para tejer un vestido negro que me proteja del frío

 

quiero tu corazón para comérmelo

quiero tu pellejo para hacerme una casa de campaña,

quiero tus músculos para el desayuno

tus vísceras para la comida

y tus tripas para la cena

 

quiero los poros de tu piel

para agujerear los cielos,

tus pupilas

para hacerme unos aretes que nadie tenga,

para cambiártelas por las de un búho,

para mirarte por dentro

 

quiero tus cejas

para taparme de los aguaceros

y para que sean mis alas de cuervo

 

quiero tu ombligo para ser tu odio más profundo

para entender la razón por la que ríes de tonterías,

quiero tu lengua

para negarte todas las mañanas

para saberme las canciones de tu infancia

para decir tus últimas palabras

 

quiero tu nariz

para saber a qué te huelen las tristezas

los días nublados

los amaneceres

y el café

 

quiero el aire que sale envenenado de tu cuerpo

para asfixiar a los colibríes que te rondan

 

quiero tu pesadilla más recurrente

para aparecerme en ella

 

quiero tus sueños más bellos

para videograbarlos en cidí,

quiero tus zapatos y tu coche

para saber siempre a dónde vas,

quiero tu camisa

para conocerte las cicatrices, los lunares, las costras y las arrugas;

quiero tus oídos

para reconocer tu voz

para escucharme a mí misma como tú me escuchas,

quiero tus neuronas

para permitirte dormir

para negarte la paz

para grabar mi nombre en ADN

 

quiero todas tus uñas

para rascarme la espalda

y la cabeza,

para rasguñar las paredes

para enterrarlas en las caras que te me nieguen,

quiero tus dientes

para hacerme una pulsera que suene como tus palabras más certeras

para morder de todas las manzanas

para ver si pueden detener mis voces,

quiero tus encías

para reírme de ti

 

y quiero la tierra que se acurruca entre tus uñas

para saber porqué te eligió,

quiero tu sudor

para volverlo limonada,

quiero tu cerilla

para saber porqué no me oyes,

quiero tus lagañas

para saber hacia dónde miras

 

y quiero sobre todo tus lágrimas

para que llores por mí.

 

Pues solo quiero tu alma

para que al morir no vayas al cielo

para que reencarnes en mí

para decidir tu futuro;

pues solo quiero tu ego, tu orgullo y tu vanidad

para sentir lo que se siente sentirse así;

pues solo quiero tu reflejo

para verte en mis espejos.

 

Y quiero sobre todo tus lágrimas

para que llores por mí

 

Te quiero todo

aquí y ahora

y no me basta con tu carne.

Angélica González

                                                                            

 

Te olvidaste de decirle al sol

Que ya se calle.

Y que esconda sus manos

Y se quede quieto.

Que deje de quemar

Los hombros de las muchachas.

Se te olvidó decirle

Que se rapara las barbas,

Que se cortara las uñas,

Que se pusiera zapatos.

 

Se te olvidó decirle a la luna

Que no te persiguiera,

Que se vistiera si pensaba salir de noche

Otra vez,

Que se arrope si no quería salir preñada

Otra vez

Y parir seis estrella más

Seis gatitas luminosas, blancas

Otra vez

(que ya hay demasiadas en el cielo

y dan mucha lata).

Te olvidaste

De ordenarle a la lluvia

Que no cayera

Que se detuviera a medio cielo

Que se quedara colgando

De su respectiva nube

(como campanitas

como bolitas de candelabro)

te olvidaste

de decirle al día

que no llegara

solo por hoy.

Angélica González

para Manuel

 

Doris Lessing lamenta

haber ganado el premio

                                                                                                          Nobel 

 

 

Si todos somos poetas

¿qué nos espera?

Si todos somos dioses

Dios padre muere

Para que renazca el dios de las minúsculas.

 

Si todos somos soles

Ya no habrá sistemas planetarios,

Ya no habrá más agujeros negros,

Ya no habrá tierra y luna;

Si todos somos estrellas

Ya no habrá más orden en el mundo,

Ya no habrá arriba y abajo,

Ya no habrá líneas verticales;

Si todos somos poetas

Sólo nos quedará el horizonte.

 

Ya no habrá altares

Ya no habrá monumentos

Ya no habrá coronas de laurel

 

Ya no habrá premios

¿para qué querremos las medallas?

 

¿para qué querremos ganadores?

Ya no habrá perdedores

Y buenos y malos aniquilados de esta tierra

 

Sólo habrá tierra

Sólo seremos tierra

 

Si todos somos poetas

La vida simple nos espera

 

No hay luces que nos guíen

No hay faros

No hay luminarias

No hay admirados

Sólo me admiro de mí mismo

Y de ti cuando eres mi hermano

 

Sólo me admiro de mí mismo

Y de mis venas y mi corazón

Porque está vivo

 

Sólo me admiro de ti

Cuando estás vivo.

 

Si todos somos poetas

Sabré

Para qué sirven los poetas

Sabré

Todo lo que se puede saber

 

La vida simple

Si todos somos poetas

No habrá siglas

Todos seremos hombres

Todos seremos lo que somos

 

Si somos poetas

Seremos lo que somos

 

Se acabó

Se acabó el arriba y el abajo

El tú y el yo

Y el él y el yo

 

Si todos somos poetas

Se apagará el incienso

Y la veladora tendrá un mejor fin

Alumbrará la foto de la madre y el hermano y el amigo

 

Si todos somos poetas

La posteridad

Tendría que aguantarse un ratito

Tendría que llenarse de nombres comunes

Tendría que llenarse de caras morenas

Y de apellidos de pobres

 

Se acabaron los autógrafos

Porque no alcanzaría el mármol

Para tallar cada una de nuestras de nuestras palabras

 

No surcarían los campos los dorados cantos de los becerros de oro

Sino el silencioso balar de los corderos.

Angélica González 

                                                        

 

Quisiera ser una pantera serena

Quisiera ser una vela siquiera

Quisiera ser una ciruela en primavera

Quisiera ser siquiera lo que enmiela.

Y quisiera ser la primera…

Quisiera ser la lisonjera que dijera

Quisiera ser la sincera Marianela

Quisiera ser una pantera de canela

Quisiera ser una novela de tela

Quisiera ser la rueda de la primavera

Y quisiera ser algo que vuela…

Quisiera ser siquiera una vela

Quisiera ser luz que se cuela

Quisiera

Quisiera ser traicionera cancionera

Quisiera ser cualquiera

Quisiera ser una fiera sincera

Quisiera ser una torera de seda

Y quisiera ser esa mera…

Quisiera ser la lumbrera serena

Y quisiera ser cantera de tuvieras

Quisiera ser compañera, quién lo dijera,

Quisiera ser lentejuela en una tela

Y quisiera se hojuela de madera

Y quisiera ser cualquiera…

Quisiera ser la morera mañanera

Quisiera ser la era y el afuera

Quisiera ser lumbrera que te hiela

Quisiera ser sincera lentejuela

Quisiera ser espuela y ser la fiera

Quisiera ser manera y duela

Moneda, pera

Pantera

Y canela

                                                                   

La bruja loca 

bailó con la foca

el tío Cosa

 

 

 

Dicen que las brujas

tienen ojos de espiral

de caracola marina sin mar

de huracanes sin viento

de galaxias sin planetas.

Los más simples

sólo dicen

que son

como el remolino que hace el agua

en los lavabos por las mañanas.

 

Dicen

que tienen los pelos como alambres retorcidos

como raíces secas

como las venas de las momias.

Los menos observadores

sólo dicen

que tienen la costumbre de no peinarse

y usar una mala marca de shampoo.

 

Dicen que las brujas

no tiene manos

sino zarpas de león,

garras de buitre,

dedos de guajolote.

Los menos ingeniosos murmuran

que en realidad son de paloma

(porque la poción mágica no les alcanzó

para completar su trasformación).

 

Dicen que las brujas

son ancianas

que en sus pieles resecas se ven sus malas acciones,

que cada arruga es un mal de ojo

un hechizo negro

una maldición.

Los menos simples platican

que tienen las mejillas de niña

y que son tan sonrosadas

que a veces las confunden con la princesa del castillo.

Dicen que las brujas son muy viejas

más que las tortugas

más que los calderos

más que sus palabras en lenguas muertas.

Los más observadores dicen

que son tan jóvenes

que por las mañanas se maravillan de cada capullo florecido.

 

Dicen que las brujas usan una mortaja negra

para confundirse con la boca de las cuevas y de los hombres

las pieles de los  gatos y de las noches

las plumas de los cuervos y de los vientos.

Los menos cultos dicen que lo hacen

para engañar a las estrellas

y que se acomoden en su regazo

creyendo que esa bruja es sólo

un pedacito de olvido.

 

Dicen que a las brujas (por todo esto y más)

no las quiere nadie

y por eso están tan solas,

viven en zapatos,

sótanos

 en calabazas gigantes

criando arañas y lagartijas.

Los menos insensibles dicen

que las quiere todo el mundo

(pero nadie lo confiesa

para no hacer sufrir a las princesas)

y que sus casas están

en los árboles que tienen nombres raros

en las semillas que hacen ruidito

y en los frijolitos rojos.

                                

 

La bruja que vive en mi ropero

Crikiti crac, crikiti crac

Tiene  un frasco lleno de sapos

(así como las niñas buenas

lo tienen de caramelos

o botones)

Y cree que de alguno de ellos

Habrá de sacar un príncipe

De mediana calidad

 

La bruja que vive en mi ropero

Crikiti, crikiti, crikiti crac

De noche fotografía mi sueños

Con su polaroid,

Y por eso se ha hecho

Una idea bastante exacta

De lo que me gusta

Y lo que no.

 

La bruja que vive en mi ropero

Tiene su nido junto a las arañas

Y con ellas teje en las mañanas

Las bufandas de las frías despedidas

Crikiti, crikiti, crikiti crac

 

La bruja que vive en mi ropero

Tiene zapatos en punta y con hebillas

Para patear con ellos a los perros

Que cantan a la luna en las buhardillas

 

La bruja que vive en mi ropero

Tiene artritis en todos sus huesitos

Y les echa alcohol

Y por las noches

A veces me convida un traguito

 

La bruja que vive en mi ropero

Tiene de hechizos una biblioteca

Y pronuncia frases sabias cuando duerme

Y a veces hasta cuando está despierta

 

La bruja que vive en mi ropero

Desolla cabras, gallinas y conejos,

Bebe su sangre y echa maldiciones

Y he sabido que nunca escucha mis consejos

 

La bruja que vive en mi ropero

Se sube a la azotea para aullar

Se come a las estrellas cuando pasan

Y ante la luna se pone a ladrar

 

La bruja que vive en mi ropero

Yo sé

Que trepa las paredes del vecino

Y le susurra secretas intenciones

Y se disfraza a veces de asesino

 

La bruja que vive en mi ropero

Me ha sorprendido dos o cuatro veces,

Su corazón es un reloj muy viejo

Y viste las escamas de los peces

 

La bruja que vive en mi ropero

Usa calcetas largas, de rayitas

Para que los confundan con caramelos

Los brujos que a diario la visitan

 

¿Y porqué te estoy contando todo esto

Si tu sabes que las brujas ya no existen?

Es que de noche se enchina mi pellejo

porque la bruja que vive en mi ropero

a veces se asoma

 por mi espejo.

 

 Crikiti, crikiti, crikiti crac.