Archivo de la Categoría Bernardo Benítez Pérez


 

Te has ido a las mesas

Del fandango y el pecado,

Y ahora vienes a tocarme

Con tus manos sucias

Y en saciadas, pécora

….No me sigas: desencantada,

No requiero de ti, no me faltas

Para hacer el hueco tuyo

Entre mis sabanas,

Sigues pegada en mi muro,

Como una vieja estampa,

Como un indeleble tatuaje

Azul te lleva el alma,

Te puedo formar del aire

Con solo un giro de mi mano,

No requieren de tu piel

Los ciegos ojos que te saben

No me sigas, desaforada

Ya no estoy , soy nube fugas

Evaporada, me fui de ti

Soy un loco…ya lo sabes

Soy un perro con celo

Soy un alma en rabia

No sabes nada del amor tuyo

¡Espada en mi clavada!

Que puedes saber tu,

Tu amor esta en pañales

Pequeña brizna en el aire

Te llevo dentro de mi

No me haces falta,

Te bebo en el agua que derramas

De ti me hablan los charcos,

Los lirios, los ríos y las fraguas,

Tatuaje azul tatuado sobre el alma,

Agua cantarina de mi cara

Cantarina sed de ti saciada.

No me toque, no me digas

Ves… no me haces falta.

 

 

Bernardo Benítez Pérez

 


Vayan los versos al mar

Y traigan arena de la playa,

Entortugen huevos de caguamas

De depredadores queden salvas

La heredad y las palabras.

Vayan los versos al monte

Y se llenen de chicharras,

De los nidos la ansiedad

Tomen, tomen pan, amor y sal

Y la humildad del roció

Que al pasto baña…

Vayan los versos a la montaña

A ver salir el sol del amor

Pulido con arpegios de guitarras

Que se llenen de aire puro

Que imiten vuelos de águilas

Vayan los versos al corazón

Del hombre que cerrado esta,

A la ternura, al amor y a paz…

Que dependa la vida del hombre

De la tierna vida a de las caguamas

Que cante un canto de chicharras,

La humildad del roció moje el alma

Que el vuelo diario del hombre

Sea un vuelo de águilas …

Que nos regrese la dignidad

Del sol de amor de la montaña

Que el corazón de hombre

Se abra de par en par y mas

A la naturaleza herida…

A la ternura, al amor y a paz

Allá en el mar

Allá en el monte

Allá en el corazón de Dios

Que acaso vive en la montaña.

(ermitaño entre arpegios

de amor y el cristal de la mañana)

De depredadores queden salvas

la heredad y las palabras.

 


 

                                                Para Edith

¡Mal haya el día que me viste!

¡Mal haya el día en que te vi yo!

Que de nunca haberte visto

¡No te viera como mi dios!

¡Mal hayan tus ojos negros!

¡Mal haya tu piel de sol!

Que de no tocarlos nunca

¡No anduviera llorando yo!

¡Mal hayan de donde vengo!

¡Mal haya el duende de amor!

¡Mal haya esta sed que tengo!

¡De fundirme en tu corazón!

¡Mal haya el querer quererte!

¡Mal haya mi enfermedad!

De en toda estrella yo verte

Y en todas quererte aùn màs.

¡Maldito el día en que naciste!

¡Maldito el día de tu creación ¡

Que en ese dìa tu fundiste

¡Tormentos  en mí, corazòn!

!Mal haya el dìa en que me viste!

!Mal haya el dìa en que te vi yo!

Que de nunca haberte visto

!No te viera como mi Dios!

                                                                              ¡Ay dolor ya me volviste a dar!

 

 


Que duda cabe,

Nos amamos a distancia

Con el “ruido” del mar

Con el viento

Nos amamos,

Entre la borrachera

De sol de

Las palmeras…

La bruja y yo somos amantes

Perdidos locos

Locos de atar

Por las plazas y los parques

Escondidos

Temerosos del sol

Que nos separe,

Nos amamos sin control,

Tiembla nuestro amor

En un diamante

De cristal

Radiante.

La bruja y yo somos amantes

No nos vemos nunca,

Ya no nos besamos…

El ropaje del olvido

Se ciñe en nuestro cuerpo,

La lepra de los celos

Teje el citoplasma

De nuestro cáncer,

Que duda cabe..

La bruja y yo somos amantes

De niños

No sabíamos,

Del amor y sus

Desmanes,

De niños

Perdimos

El chancee

De fundirnos

En un sol

Brillante.

Y sin embargo

La bruja y yo somos amantes

Un día llegara…

El día de nuestra muerte

En que venga la bruja

Sin desmanes y desplantes

A darme el postrer

Beso de amor,

Ese que…

Diario suelta al aire,

Y no me llega

Por esto de los celos

Por esto

De nuestro cáncer.

Que duda cabe

La bruja y yo somos amantes.

Bernardo Benítez Pérez.

Para Mirna.

Las palabras

…no dicen

la realidad,

son solo pistas,

indicios y nada mas:

a tientas

con los sentidos,

se percibe apenas

la inmensidad.

No dicen la ternura

del pasto verde,

si en el campo

no se han revolcado

jamás,

¿y de la mujer?

ese engendro

de la ilusión

y la vanidad,

¡diminuto rayo de luna

conciente de su belleza!,

con que torpeza

a penas

cien mil poetas

no hemos atinado

a decir su verdad.

Reflejos, solo llevan

las palabras

de una realidad

difusa

que ellas no dan,

cien mil vocablos

que no hablo:

señas, pintura,

escultura,

arquitectura

y mil cosas más,

necesitarían

las palabras

para describir

fielmente

la realidad.

Bernardo Benítez Pérez

Ya no te miro,
por mas que el alma
estiro, ya no te encuentro
monte abril…
el viejo cafetal
lleno de nidos
se ha quedado solo
sin tu magia y sin tu café,
los claros ruidos
que te embrujaron,
la rueca añeja
que hilaba madejas
de tu ternura,
busca la bruja
que alimento tu fe,
tu beso puro
en llamaradas
se fundió al
cause seco
de un desparpajo de agua
que hoy no se ve…
¿dónde te has ido?
que ya el corazón niño
no habla de tus hojas
ni de tu olor,
a veces te miro
en el fondo de ojos,
con arrugados pellejos
y encallecidos dedos
que te tarpalean
en un monte de cemento
y barro… sin tu color,
¿dónde te has ido?
¡mi cielo bello!.
silencios llenos
te lloran llanos,
olores de olvidos claros
surcan las manos
que te abrazaron,
¡a pesar de tu rascapetate
y tu chichicaste!
¿dónde te has ido
monte de abril…?
¡tu voz de mirlo
aun canta en mi!,
vuelve al camino
y al ciprés sombrío
que te llora y que te llora
¡monte de abril!

Bernardo Benítez Pérez

A Edy.

Quisiera darte
Lo que queda
De un loco amor
Que se dispersa,
De un terco afán
Por encontrarte
En cada puerta.

De ese mirarte
Entre las nubes
Y la piedras

Quisiera darte:

Ternuras nuevas,
Un viejo arte
Que te une
A lo sublime
Y te reinventa.

Música suave,
Pendón de fiesta,
Amiga y madre,
Ventana abierta

Quisiera darte:

Mi pan, mi hambre
Mi mar, mi puerto
Y mi palabra grave,
Y el huerto fresco,

Canción de cuna,
Noche y tristeza,
Rasgueo de arpa,
La luna en cueva
Y un bien de siesta.

Quisiera darte:

El poema breve
Que hizo mi madre
Con sus ojos dulces
Solo con mirarme,
Solo con tocarme
En tibias tardes
Y en noches frescas.

Quisiera darte…

Bernardo Benítez Pérez

Tu fragancia redondeada
De magia y de ternura va,
A un Botero de mi alma
Que se nutre de poesía.

Conaciòn de un río de vida
Alteración del mi lenguaje
Alteración del mi pensamiento,
Alteración del mis afectos,
Alteración de mi intuición
Alteración de mi memoria,
Alteración de mi conciencia,
Alteración de mis sentimientos
Alteración de tu cintura.

Conaciòn de un río de vida
Un río de magia y de ternura:
Dulce Botero de fantasía
Que se nutre de mi amor
Con el paso de los años y los días.

Bernardo Benítez Pérez


                                   Bernardo Benitez Perez

 

De tanto tocarme virtualmente

Yo siento que me toca tu sonrisa,

Yo siento que me abraza tu caricia

… Y siento que viene a acariciarme

Tu ancestral amor, que al desnudarme

Viene a formar mi mundo, que has dejado

Lleno de oscuros timbres y de claros

Soles y de lunas tristes: tócame,

Pálpame realmente, anda siénteme

Que estoy sediento “de cortejaros”

 

“De cortejaros”… darte mi histrionismo

Y darte mi flor entristecida

Y la manija tan preferida

de mi tiempo y mi poesía…Nihilismos,

Fantasmales visiones, espejismos

Todo aquello que tu quieras y yo sea

Todo aquello que enloquece y que marea

Aquello que embrútese el pensamiento

¡Esencia sutil que lleva el viento

y el pensamiento y el amor redondea!

 

¡De tanto tocarme virtualmente

yo siento que me toca tu caricia!

Me tocas y te toco

Te toco y nos tocamos.

 

                                 Bernardo Benitez Perez


Te miro y llenas

Mis ojos de belleza,

Te miro y abrillantas

La luz de la razón,

Te miro y me pintas

Del color del amor,

Te miro y así miro

Mi nuevo sol.

Irradias, me alumbras

Con un nuevo color,

Acaricio tu pelo

Y el oropel tornasol

Borra toda idea

De quien soy.

Te miro y te toco

Y siento que me mira

Y me toca Dios.

Bernardo Benitez Perez