Archivo de la Categoría Daniela Mendoza

 

 

Ebria de tinta y belleza,

el deseo a las letras perdidas se ha secado.

 

Perdida entre las sombras de lo ajeno

y pidiendo al olvido regresar.

 

Buscando lo imperdonable

para poder seguir viviendo,

bebiendo ron de entre los muslos de la noche.

 

Así es como recibo esta soledad.

Daniela Mendoza

*Publicada en su blog:http://entrecomasysilencios.wordpress.com/

y en la revista Abiert@ No. 5 de Adict@s a la Poesía

 

1

Aquella noche futura,

nuestros cuerpos exhalando sal.

 

Te quise blando, desnudo, aquí.

 

Derramabas vino por los poros

y yo bebía de tus ojos.

 

Te quise obscuro, cálido, así.

 

Tu cuerpo brillaba azul,

el mio se apagaba en tu abrazo,

me sentías fuerte,

me sentías fallecer.

 

Te quise duro, ciego, en mí.

 

Me encogía lentamente sobre tu calor,

tu saciabas tu sed

bebiendo de mis lágrimas

llenando tu boca con mi lejanía.

 

Te quise eterno,

Te quise aquí.

 

2

Me refugié en tu mano

posé los ojos fuera del dolor


Me aferré fuertemente a tu anhelo,

a tu sonrisa olvidada

y traté de perderme contigo

entre el mar de gente gris

detener el tiempo entre besos,

eternizar tu cuerpo junto al mío

y me quedé

con los ojos rotos.

 

Daniela Mendoza


 

¿Acaso me sigue? O es que estoy enloqueciendo.
A donde voy veo su rostro pidiendo algo de mí, mi estadía… quizá.

Siento calor, ese calor enigmático que viene perseguido de un calor físico; ¡petulante cuerpo carnal que quiere lo que un cuerpo quiere!, maldita fiera animal que me priva de la poca…
pedí otro café, tal vez porque quiero alargar el evento, quizá porque sé que él está ahí, cruzando la calle frente a mí, y que sabe que al último sorbo soy suya. Lo sabe, lo sé, nadie dice nada, y aún no me traen mi café.
Siento miedo, ¡ese miedo maldito! ¡Tormento de mi respiración!

Enmudezco, sordamente, y no me queda otra cosa más que dejarme llevar por el, para él, con él a donde su instinto sabe llevar a las mujeres como yo, a las mujeres como yo…
cálidas al simple tacto, locas al primer roce, la primera caricia seca, lenta, susurrada; esa caricia susurrada que tanto adoramos, las mujeres como yo.
Porque divagamos al simple toque de demencia, enloquecemos al ver un marginado leyendo Cortázar; poesía visual, eso es lo que es.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué te quedas viéndome así? ¿Por qué no haces nada, así?
Te observo parado frente a mí, inerte de sensibilidad. Tomo tu hombría
y al acercarla revives, me observas dubitativo, como si al verme olvidaras todo recuerdo de mi, como si no me conocieras.

¿Por qué esta indecisión? ¿No acaso querías que te tratara así? Que me pusiera tus pantalones y me contemplara en tu espejo, que me tomaras por la cintura y yo te abofeteara, que te deseara besar y me lo negara a mí misma.
Quieres acariciar mi feminismo, pero tu misoginia te lo impide; adoras los cuerpos de las mujeres, pero sólo tendrás el mío, porque soy tu amante, tu loca y tu puta y tú eres mío, como lo fueron muchos antes.

Me prohíbo quererte más de lo que tú a mí, porque te adoro, pero odio estar contigo; disfruto de la agonía de tu compañía y tengo esta maldita incertidumbre que no me deja dejarte, sin ti muere esta psicosis pasional a la que me he vuelto adicta.

Se acaba la tinta de mi pluma como tu ambición por la vida, la paciencia, la cama y lloro, con lágrimas secas lo que pudo ser esta noche.
Te agradezco, te homenajeo, te adoro y al mismo tiempo aborrezco esta verborrea que me hace sudarte hasta por los labios.
Me voy, te dejo seco, dubitativo, amándome y odiándome, así sufres mi feminismo y yo me aferro a tu misoginia.

Me observas, cruzando la calle hacia ti, sin saber las historias que cuento en estas páginas, delirios de ti, de nosotros, que nunca has escuchado y nunca lo harás.

 

Daniela Mendoza

http://entrecomasysilencios.wordpress.com/2011/07/19/en-el-cafe/

Daniela Mendoza


Busco la pasión
y no la encuentro

La busco en tus ojos
que me dicen que me aman
pero no cómo, ni dónde

Ese elíxir de tus labios
que me acaricia con ternura
mas no con frenesí

El calor dilata los cuerpos
los envuelve, los derrite
a nosotros nos da su cálido abrazo

Quiero,
un pintor dibujando mi contorno
con sus dedos apincelados
que use los colores
que van mejor a la piel desnuda

Un escultor memorizando mi figura
con sus labios
a ojos cerrados, ciegos.

Un poeta inspirado en nuestro lecho
plasmando al papel
los versos más hermosos,
homenaje a nuestro ayer, y hoy

Un músico haciendo perfecta armonía
a nuestros cuerpos fundidos
mientras esperamos al sueño,
aquel amante nocturno

No quiero la tiranía de las emociones
solo su esencia

No quiero una escultura
quiero un escultor


http://entrecomasysilencios.wordpress.com/


Mi grito silencioso
desgarró tus parpados

Me quedé perdida
en el claroscuro de tu mirada
Embelesada
por el alba de tu sonrisa

Y pedí al tiempo detenerse
entre tus labios
y los míos

Me sentí estúpida
cursi, tal vez

Pero tenían razón,
Si se puede enchinar la piel
cuando se habla de amor

 

Daniela Mendoza


Las oscuras noches del alma
saben mejor en compañía de la soledad
en los rincones donde la inspiración
se guarda para el poeta
y los ojos se pierden en las letras
agradeciendo poder descansar
en el rostro del recuerdo

.

 

 

Busco el silencio entre tazas de café
pero las calles no dejan de susurrar por la ventana,
relatan historias de quienes las habitan,
caminantes que escriben con los pies
y suplican con la mirada

.

 

Las oscuras noches del alma
saben mejor en brazos de la neblina,
cuando el cielo rompe en llanto frío
y la lluvia besa mis labios,
cuando el suelo se convierte en espejos
y uno se ve caminando sobre estrellas

.

 

En esta ciudad neblinosa
donde se buscan sueños etéreos
e inspiraciones perdidas,
donde la lluvia eterna enfría los dedos
pero no el corazón

.

 

En esta ciudad
donde las oscuras noches del alma
saben mejor con un poema en labios.

.

 

Daniela Mendoza


Rompí mi boleto de ida,
lo vertí en tu copa,
ya no me iré

El vino agrio duerme en mis labios,
los enmudece
Entonces el recuerdo me prestó sus palabras
y pude hablar,
decirte lo que mis manos no pudieron
alguna vez

Te toqué,
acaricié tu rostro con mi nostalgia renacida
Tus ojos,
albergaban súplica reprimida

Soné con este momento
Un
deja vu de tus manos
en mi humanidad,
o la poca que me queda

Porque después de esta noche
todo habrá cambiado
no seré la misma,
ni tú, ni el vino.

Daniela Mendoza

 

 

a Gerardo Nigenda

¿Cómo hará un ciego el amor?

Utilizara cada dedo
al recorrer el cuerpo de su amada?
o sus labios,
plasmando aquella silueta en su memoria
como si la descubriera por primera vez

Solo por esta noche
finjamos ceguera,
Pretendamos
que dependemos de nuestro tacto
para conocernos mejor

Me sobraran palabras
para describir
lo que mis manos pueden ver

Agradeceré al denso aire
por sostener la poca cordura que me queda
al meterme ciegamente entre tus brazos
y beberme tu calor

Son estos momentos
en los que la vista
está de mas

Estos momentos
en los que mi cuerpo, a sentidos expuestos,
te conoce mejor que yo

Solo por esta noche
finjamos ceguera
Solo por hoy
mírame
sin abrir los ojos

Daniela Mendoza

 

 

 


Puedo imaginarme a tu lado

con mi cabello entrelazando tus sueños

y mis labios buscando tus latidos.

 

Mis besos te aman

entre silencios sofocados,

dulces ecos de palabras

nacidas del fuego de tus ojos

 

Mis manos dormidas

juegan con tu derredor,

descubren el color de tu piel,

el sabor de tu rostro

 

Puedo imaginar un amanecer dorado

despertando mis sentidos

sobre tu cuerpo,

abrazando tu anhelo fuertemente,

llenando mi boca con tus suspiros

seguidos de susurros sin entender

 

Puedo imaginarte,

imagino tus ojos dormidos

a la luz de nuestro calor,

tu sonrisa muda

recitando los amores que derriten tus labios

fundiendolos con los mios

 

Te imagino,

con los ojos cerrados te imagino,

rogándoles núnca abrirse

hasta volverte a encontrar.

 

Daniela Mendoza

 

 

A Daniela Mendoza

.

.

Para conquistar el mundo

tienes

la sensibilidad del corazón que marca

el sendero conveniente.

.

Para seducir la vida

tienes

una ensortijada cabellera que sale

de donde la imaginación florece

.

Oido, dedos y manos musicales

para declarar con ellos tu talento

.

Para conquistar

para declarar

para seducir

y para triunfar

.

Tienes la estaura de la musa

que aviva lo que toca.

.

.

Mirna Valdés Viveros