Invitados 2011

No hay mucho que decir de un hombre que apenas un hombre ha sido. Ingeniero Químico egresado de la Universidad Veracruzana, desde muy chico es aficionado a la lectura, sobre todo poesía.

 

Abimael León Carrera 

Libro II       

México

 

 


Nunca más volverá tu mano blanca

a desenredar la red en instantes perdidos.

De noche, cuando el murmullo de la ciudad se apaga,

brilla lejana el aura de una fría constelación.

Veo el espíritu de los árboles en el parque,

la sombra de los perros cruzar las calles

y en mi memoria, tras una  muralla de piedra

crecer lentamente la flor de tu ausencia.

Ni lágrimas amargas, ni eternas maldiciones.

El tiempo pasó y jamás subiste a mi barca.

Extrañas visiones me hacen recordarte,

bella, blanca e iluminada entre la hierba seca

caminando y girando entre los velos de la tarde.

Vierto mi tristeza en las aguas que jamás regresan.

Desde mi interior reflexiono en lo distante,

me parece escuchar  tu corazón tras la eterna sinfonía de la vida.

Daría mi alma por escuchar de nuevo tu sonrisa,

Viajaría hasta el fin de la tierra por una sola de tus rosas.

En invierno cuando el acero rompe las olas

y el faro encendido resplandece en la orilla de la playa,

es difícil olvidar que en algún sitio existes,

que tu mirada quizás por momentos busca el mismo cielo.

Entonces pienso en dios y le lanzo una plegaria;

Encontrarte recostada en el filo de la esperanza,

ahí donde termina la ruta de este largo viaje.

 

Abimael León Carrera 

De: Juan Leandro Alzugaray

Mi corazón para ti tiene una queja,

Pues quien ama nunca deja…

Será por ello que mi alma no perdona,

pues quien ama nunca abandona…

Juan Leandro Alzugaray

De: Mario Aguilar V.

.

 

 

Hay heridas rojas, profundas… pasionales, como rosas regaladas
un lunes por la mañana.

Hay heridas azules, ateridas de frío, de contusión.

Heridas verdes, purulentas, aceitosas, infectadas…

Hay heridas que también son Moradas.

Heridas amarillas, de bilis, de equivocación.

Negras, de humo, de silencio y desesperación.
   ___

Mi herida es multicolor.

Mi herida es un arcoiris que se posa sobre la tierra.

Mantengo la esperanza que al final de mi herida,
exista tal vez, ese arcón lleno de oro.

.

.

Mario Aguilar V.

                 De: Mario Aguilar V.

Mi amada es dulce, salpimentada y bella

amante de la letra, de la gráfica; la neurosis y la ordenanza.

Mi amada es inane en sus intentos de escape de mi voz,

aunque mi amada tiene alas, tiene sueños y polvo brillante en sus senos…

aún así su intento es frívolo, y a pesar de tal futilidad:

Mi amada es alada, sí, ella es alada.

Vuela siempre sin turbación hasta lo más alto, cada vez que repostamos en el hangar de nuestra pasión.

Mario Aguilar V.

 

:
:
:
:
.
:
:
:
:
:
.
:
:
:
:
:
:
:
.
.
El tiempo se derrama en medio de mis dedos,
mi mano y mi reloj son simples eslabones,
es una lagartija la osada manecilla
.
que cuando se camufla se transforman los credos.
Sombras inexorables, ocasos en balcones,
atrás de las montañas naufraga en la capilla
.
la sangre de profetas, permutan los viñedos.
Penetras con ojeras cerrando los telones
de mozas utopías y arrojas la semilla,
.
desmoronas las piedras, envejeces los miedos,
te rezan entre velas, exilio en las prisiones.
El jubilado resta sus horas en la silla.
.

Abeloski

.
.

.El camino gris

de un hombre en negro.

No hay sombras

Sólo hay ruido.

.

El camino negro

de un hombre en gris

Todo en sombras

No hay más.

.

El camino

De un hombre negro y gris

El camino de una sombra…

 .

Soy una sombra

y no soy nada.

Un cadáver en la acera

y un gris amanecer.

 .

El camino muerto…

De todos los hombres

y el camino desierto

de todas las sombras.

 .

El camino de velas

de regreso a casa.

El camino de balas

anunciando mi llegada

 .

El camino gris

de todo muerto…

mi camino… 

.

G. Bitari Martínez Romero

De: abeloski

.

.

.

.

.

.

.

.

Las palomas se bautizaron piedras,
alzan vuelo sin mapas ni permiso.
Va trepándose al ritmo de las hiedras,
la angustia del reloj del insumiso.

Se presienten abyectas balaceras,
nacen con un fusil torpe, indeciso.
Se atesora la rabia en las trincheras,
la muralla se vuelve paraíso.

Qué ficticia la paz sin libertad,
como la sombra negra en las calderas,
o una sonrisa envuelta de ansiedad.

El calvario se tapa las ojeras,
mientras unos corrompen la yihad,
se venden por docenas escaleras.

Autor: abeloski

http://abeloski.blogspot.com/2011/05/palestina-libre.html

 

Autor: Chungtar Chong López


Escondo

                  Timidez en el arrebato

Cuando disfrazo al miedo con palabras

                                                                      Gotea delicadeza

                                                                      Fuerza fugaz

 Seducción insospechosa del terror

                                                                Saca la mano por mí

La emoción levanta la cara

                                                 Sangre el coraje…

 

 

 

Autor: Chungtar Chong López.

De Lucia Gorra

La leña está mojada

El eco no responde

Un pájaro no emprende el vuelo

Una puerta está entreabierta

Otra se cierra

Lucia Gorra

De: G. Bitari Martínez Romero

 

Destruyendo la luz… Oscuro.

El reflejo a lo lejos es más cómodo.

Sin vista, ausente en la penumbra.

.

Ahogado en humo

sin palabras pues no hay que decir.

Tenues latidos… tamborileo fúnebre.

.

Figuras distorsionadas en la neblina

Nada más.

Nada más que silencio y un goteo.

.

Viento otoñal

Hojas muertas y muertos en las hojas

sin memoria. Sangre en mis manos.

.

Mil nombres innombrables

ojos ciegos y caminos de ceniza,

silencio absurdo.

.

Las calles apestando a orines

ratas cerca de las alcantarillas

y la luna… fría…

.

lápidas y lágrimas efímeras.

Sin palbras pues no hay nada que decir.

Tenues latidos… tamborileo fúnebre.

.

Muertos. Viento otoñal

Lágrimas falsas… Posteriores sonrisas.

Muertos efímeros y falsas memorias.

.

G. Bitari Martínez Romero