Archivo de la Categoría Invitados

De: Héctor Leonel Reyes Mora


Soledad del jardín,
hormigas no sitian
el castillo de migas
que la boca del rey infantil
no supo tragar.


Soledad,
esas cosas gratas
que asoman del cajón
y no se desean tirar,
a pesar de la caducidad
de sus fechas y fantasmas.


Soledad de la melodía,
sus notas incapaces
de sentir con palabras
gritos, murmullos, desesperación.


Soledad,
apagar las luces,
mirar a través de la ventana
que la lluvia no moja a nadie
por la calle.


Soledad de recordar la infancia;
alguien amado ya no está,
y la foto de su melancolía
te dice que siempre lo tendrás que llorar.


Soledad cuando ella pasa sin mirarte,
y tu anhelo de visibilidad
no obtiene la señal de reconocimiento
sino la indiferencia de alisios que se van.


Soledad.
el plato colmado
y tú sin el hambre de alguna verdad.


Soledad cuando nadie
comparte un abrazo,
y sólo es posible
escribir la soledad.

De: Carlos Ernesto Medina Reyes

 

Era un sueño incomprensible;

Buena para mis intenciones,

Sonaba como una flor adherible

Entre un lunes y un viernes.

 

Un poco completa incompleta

En los versos de una canción

Cual fuera la situación

En un principio o en la recta final de la meta

Era simplemente ella.

 

Debo –dices- sonreír porque somos amigos

O debo llorar porque no seremos algo más

En un mal tercio imaginar sus labios

Y en mi esquizofrenia cumplir mis intenciones estúpidas.

 

La fantasía pudo con la realidad

Cuando el adiós silencioso sonó absurdo

En mano de la muerte que acaricia

El lado oscuro que es cálido

 

Aquélla a la que no le importa nada

Que le suena esto indiferente

Crucial entre galletas y refrescos una despedida

Ante todo la parte de adelante.

 

                                               Carlos Ernesto Medina Reyes

 

 

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De:  Carlos Ernesto Medina Reyes

 

Aquel día que te conocí

Confundí el tiempo con tu pelo

Sus besos los imagine suaves

Conforme su figura con las nubes

Y puede separar la demencia del miedo

Para entonces ya habían pasado seis días.

 

Fueron los días más comunes

Buscábamos la libertad

Y encontramos la amistad

Entre cuales formaron la confusión.

 

Eras perseguida por la indiferencia

Por hacer caso a tu inocencia

Sentí que debía cuidar de ti

Aun cuando llegaron

Sueños y encantos

Tristezas y llantos

Y por medio de estas líneas

Tocar tu fingida sonrisa.

 

Quise estrechar la flor marchita

Vaya manera de sospechar

Que quería más que un hola en las mañanas.

 

Trate de remar hacia ella

Pero la perdí en un mar de estrellas

Quise entonces rimar para quererla

Pero fue que entendí que todo era mentira

Y me dispuse a descansar el séptimo día.

 

                                                   Carlos Ernesto Medina Reyes 5/11/08

PO-EMA (ROSA DE LOS VIENTOS)

DE: LEIBNITZ PÁEZ TREJO

 

Y de rojo teñiste el viento, que lo que la vida une jamás desate que lo que la muerte que nos condujo al primer instante jamás desate, lo que permanece es para siempre, lo que es nuestro ni los elementos lo pueden separar. Tantas preguntas con respuestas internas, con el corazón ni la razón resiste.

El juego tonto del bien y el mal, en la medida de lo que se pueda reparar ¿Cuántos besos se necesitan para irnos al mas allá? Adios ladrona de versos, ladrona de besos.

Adiós jamás nos encontráremos en el mas allá te envío el corazón y más. Tanatología, cadáver exquisito. Coches bomba, antros estrangulados, Mara y sus hijas furiosas: Implacable, seductora vengadora. Guillotina púrpura de luto por el abejorro, casi tuerto costales misteriosos. Orígenes, burdel aneurísmico, años luz, nebulosas, procesos nucleares cangrejo cangrejo sistemas solares, nebulosa orión guardería celestial, halo de sangre navegando hacia el horizonte, auroras desencadenándose, estrellas del águila, carrusel supersónico, estrellas muertas y su cadáver se torna antirelativo. Campo profundo del Hubble, ROJO PERPETUO. X xy jugando cadenas avalancha de bebida y comida sexo y alegría caos y armonía la orgía no termina. Hay quienes miran a través del tiempo el clítoris del universo. Astrolabio en tu vulva la lluvia oculta, peligrando, damas radioactivas pronuncian la arenga, desfilando, hacia el cementerio. Sentimientos del  tiempo no a través de él. Fiebre, jugando con la muerte, el punto, renació, casi no, la perra baila con el licántropo.

DE: LEIBNITZ PÁEZ TREJO

 

Cisnes de cristal, las estrellas fugaces verdes del castillo, el hoy y el mañana se revuelcan en la cama, la nube se fue, cada bostezo, cada suspiro secuestrado, el concepto dios varía, trompetas desde los labios. Solsticio y el cigarro llora humo, deforme lugar de nadie, que humor, esa flor que no espera el viaje de la vida todo viene todo va como el juego eólico.

Empapado por las lágrimas del cielo tus versos se graban en el alma. Consumido por los días. A punto de vista hay tenis que cuelgan de cables de luz, visitando la media noche, después fue, secreto álamo, volviendo a respirar las entrañas de las criaturas ocultas, chozas a los lados del camino, les trituramos los huesos.

Morenas lúgubres empeñan objetos. Algo anda mal. Fuera de lugar S-I-D-A, pequeñas dosis caloríficas, adictiva amante incomparable, delicada, flamable, creaste un universo a base de tus besos, iremos donde nadie nos alcance donde seamos uno, perdida jamás hallada no robaré tu alma.

DE: LEIBNITZ PAÉZ TREJO

 

Despertar, anhelar. El callar como el dañar se aprenden a usar, soñar… mujer excúsame esta vez, desvíos, olvidos. Del otro lado del espejo, con ella, no quiero volver a perderla, respondes con un intenso sentimiento. Chispa inquieta el placer de acontecer la pluma hábil un día ojalá lejano jamás se detenga un encuentro mas ameno no por ello el destello de lo aquello muerto pero bello.

Fragmentos en el firmamento, metal bohemio… conocidos en un puente peatonal fractura craneal. 

DE: MONICA MARÍN

 

Llegué a la recamara y ahí estaba tirado, herido, mutilado. No sabia que hacer, me dolía tanto.

Me alentaste para que floreciera, para que en muchas ocasiones erguido contra todo se mantuviera, y ahora después de tanto tiempo yacía en la penumbra del olvido. Ahora me alientas para acabarlo, para como vil asesina darle el tiro de gracia.

¡Fui por unas dagas a  ese lugar en dónde se encuentran los recuerdos! y contra mi voluntad  me dirigí a dónde yacía moribundo.

 

Estaba ahí tirado, tan lastimado, tan inocente, tan leal, fiel, puro y sincero. Lo vi a los ojos y todavía su transparencia reflejaba mi rostro, ¡no lo podía hacer, el me lo pedía, me decía que te llamara! ¡Te llamé y no estabas! Ya era imposible, dolía y cada momento desangraba más.

 

¡Tomé la daga más afilada, él no quería, lloraba y gritaba, se resistía!

¡Lo maté, asesiné el amor que te tenía! No tuve otra opción, tú eres mi cómplice, me ayudaste a crearlo, avivarlo, adorarlo y ahora me ayudaste a matarlo.

 

Quetzal Azul.

DE: FRANCISCO ACEVEDO. 

 

No es el no tenerte, porque nunca te tuve realmente.

No es el añorarte, porque espero cada noche de ti ser parte.

No fue nada, sino un beso que sin querer no te di en la madrugada.

Es todo lo que ignoro, lo que no sé de ti, amada.

Todo lo que sueño y me replico con desdeño.

Las voces que no callan, que espero siempre a que se vayan.

Y en cada oracion, en cada espejo, donde espero que tu aparezcas siempre en su reflejo…

 

RaetsHaiam.


 DE: FRANCISCO ACEVEDO

 

Como una cuadrilla de clavos lacerantes

Retumba tu lecho en formas arrogantes

Arriesgando mi divino destino en tus males

Por saberme cómplice de tu sueños anormales.

 

Palpita tu sepulcro al tintineo de la sombra y el susurro

Ocultando el maltrecho pasado en el que incurro

Desmedido de mentiras al sonido de las liras

Que taladran mis oídos imaginando que aun respiras.

 

Fue bueno perderte y saber que no podrás encontrarme

Que de esa tumba tendrías que levantarte para tocarme

Con esas manos mugrientas de diablillo alado espectral

Que solo en mis pesadillas veré de nuevo con tu brillo fantasmal.

 

Ya no podrás invitarme a jugar, esas tretas no funcionarán

Aprendí bien de ti, y si un día resucitas no lastimarán

Estas bien en esa fosa, purgando tu condena final

Estas bien, hundida y olvidada en esa bóveda claustral.

 

Mancilla si es que puedes las paredes de tu ataúd en las noches

Gruta y rasguña todo lo que quieras, nadie escuchará tus reproches

Intenta manipular a los gusanos que te habrán de carcomer

Al olvido serás confinada, como la vieja hada que fuiste ayer.

 

Krad Raetshaiam.

DE: FRANCISCO ACEVEDO.


 Que tú fuiste algo cercano a un cualquiera

Y si pudiera decirte “prostituto” valdría la pena

Pero no bastaría, para quererte no me frena

Aun si tu pasado en verdad me doliera

 

Cosas que se pueden negar, brotan de tus mejillas

Tus palabras me hacen vibrar, y tus sonetos cosquillas

Pasado en ti encuentro que me aflige porque te intriga

Pero no pienses que me perderás, tu presencia me abriga

 

Ahora que te he encontrado no hay vuelta a esta hoja

Tu compañía me conforta y de toda duda me despoja

Encontré un espacio que mi corazón a ti desea

Uno que no pude ser ocupado por nadie mas, quien sea

 

Suavemente me hablaste con intenciones bien fundadas

Son tan fuertes mis plegarias que no quedarán abandonadas

Mis sentidos no pueden dividirse mas

He tomado mi decisión, y en verdad encontré paz

 

Hay un sitio donde pertenece mi cuerpo y mi alma

Uno que yo he creado en el tuyo donde tengo calma

Cómo puedo negarme a esa sensación perfecta?

Cuan plena me llena de forma tan selecta…?

 

Así que no temas, pues no podría dejarte

Limpiaré tu mente de recuerdos, simplificarte

Con todas esas cosas que te rondan y hacen temerme

Haré jirones de estambre  en pago al amarme y no perderme.

 

Krad RaetsHaiam.