Archivo de la Categoría Invitados 2010
El último en dormir; veo amanecer el pasado antier. Un retraso de garganta. Tengo visiones en la córnea derecha, la cortina del sueño enciende su crepúsculo.
El último en ahogar las paredes. Atipujo las silabas que ya no caben en mi mente en la boca del muro. Un escritor que no muere de hambre, si no de indigestión por el feto encajonado en el cráneo. Pisadas de araña para escribir versos sin idioma. Crecí una montaña para ver más allá de mi corral.
El último verbo en albergar un cuerpo, vivir la ciudad hasta su devastación, amamantar los escotes. Poeta sin época, mi sueño sin pulso, compasión de vena saltada, teoría del caos y trecientassesentaycinco mariposas aleteando en la palma de mi mano.
El último en esperar que el universo condene, el último matusalén.
El último en ver apagadas luces, peste blanca, siete trompetas de fantasía, un cuento antes de roma, un hombre bueno hace tres cristos…
Yo el último. El último invitado del silencio…
VICTOR HUGO DORANTES RODRÍGUEZ
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De: Mario R. Aguilar V.
Plaudit to these white clouds,
to this magick
so wondrous to perceive…
A sunny day in London?
Metal floats on the pond of present,
voices from my sorry past
are now water under the bridge.
Up here, behold existence from up here!
A bright message I choose to convey
on principle, this I emphatically state,
holding thou firmly through this foray
always willing to uphold thy soaring and,
most of all,
vividly gate-crashing into thy quintessence.
The binding of this book feels fragile today.
Your verdant hourglass rests on the shelf of life
don’t walk away.
Enter that red booth inside your chest
and ring me.
Mario R. Aguilar V.
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De: Mario R. Aguilar V.
Bienvenida a este punto de encuentro,
a este órgano político, no obstante colegiado.
Lugar en que se vigilan,
se deliberan
se dictan
se aprueban;
sólo a las más lindas y sus galas,
dentro de un gran salón púrpura.
Sobrada de refinamiento y emoción
se elige ya a la Reina Nacional
adornada su faz en fanatismo tricolor,
envuelta su figura en enseña de veleidad,
fielmente arropada en su hermosura.
Izo por mi ideal esta bandera,
con estrategias nunca gestionadas al vapor,
alineado en estatutos de esperanza,
irrumpo hasta su Secretaría,
sin sobresalto y a ultranza
Mario R. Aguilar V.
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De: Mario R. Aguilar V.
Sol de azulejos.
Catacumbas de Gaudí;
ahí donde juegan los dioses
con los ojos bien abiertos, sólo hacia adentro.
Busco tu mirada sin encontrar siquiera tu atención,
sin poder siquiera desviarla de una falsa incitación.
Buscas en lugar omiso, inconcordante.
En sectores simulados, en ruedos con astados agonizantes.
Indefensos, son cornúpetas indefensos.
Soles coherentes con columnas de belleza indescriptible,
belleza caprichosa, vana, irascible.
Avenidas de hormigón, luces nocturnas.
I que es la veritat?…
¿Qué es, más allá de tu sonrisa?.
Mario R. Aguilar V.
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De: Mario R. Aguilar V.
¡Qué ventanas novicias!, delatoras del atrevimiento en disimulo.
Con tanta vivacidad inviable sería atemperar tus formas de pecado.
Mas aún con el oído hermoso y dispuesto,
sólo percibirás el sigilo de lo hablado.
Hierba negra, tela suave, acariciante;
entre corazones arrobada, sin quedarse ni uno solo.
Tu sofisticada utilería, henchida de luz, piel y sustancia,
ya presagia una nítida fragancia,
que sólo otorga un despertar de frescor glauco.
Una ondulación somática serpenteante, coronada por la mota en tu quijada;
evoca ya la vista de una chiquilla traviesa.
Atrás lo opaco, resplandece la epidermis, disipa con beldad cualquier vapor;
reconozco en mi una intención aviesa,
que suscita lo que a veces, también se conoce como amor.
De: Mario R. Aguilar V.
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De:Mario R. Aguilar V.
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Despréndase el sol de la influencia del universo.
Sepárese la luz, confúndase el circadiano.
El reloj maestro des indica su hora, la retrasa,
la confunde…
Atardeceres belgas de luz indecisa, de llego ó me voy;
al fin llegas y te vas brindando por cada rúa con pasión,
en fortuito deseo por dimanar los brillantes de un amanecer carnal,
después de una noche de desvelos, serpentinas y fantasmas.
Nunca antes fue vista una sonrisa tan deseosa de felicidad
tan discreta, tan dulce; unos labios maquillados en tanta
sensualidad,
con tanto rumor, tanta fiesta, tanta vida y,
a la vez, ¡tan anhelantes!.
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Mario R. Aguilar V.
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De: Mario R. Aguilar V.
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A toutes les glories del pilar, del castillo.
Ése que resguarda el tesoro esmeralda,
la joya brillante,
el candil del cristal cortado de tu inocencia.
A toutes les glories de tu ternura,
de tu sonrisa completa, ajena a toda vacuidad,
a tu ludismo, casi tan desbordante
como tu sensualidad azabache.
A toutes les glories de tus antojos,
de tu ira contenida,
de tu brinco a la alegría;
soberana del desdén, emperatriz de mi deseo,
atiéndeme en el pórtico, abre tu taquilla
abre la puerta de tu exquisito museo;
ya no puedo dejar de admirar sus maravillas.
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Mario R. Aguilar V.
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De: Mario R. Aguilar V.
Yo soy canción de hojas, rumor de prados.
Yo soy viento que sopla entre montañas y sus vados.
Llevo a la mariposa en mi corriente de cariño,
soy suave brisa que conecta la gran fiesta.
Soy viento que lleva las semillas, el humus y la esperanza.
Oxigeno mis pulmones en aliño de un clamor, de un canto
suave y hojas mansas.
Yo revuelvo el todo, envuelvo las almas; en las alas de las aves,
mi amor se ensalza.
Mario R. Aguilar V.
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John Siddique*
Tiene ocho años y es bueno en el fútbol. Su mente
revolotea más negra y lechosa que una urraca
del playstation a la espada de plástico, un chocolate,
el internet, a nada que hacer, a patear el balón.
Su voluntad es de hierro. Puede moldear mi amor
y el de su madre como plastilina:
cuando usa tatuajes adheribles
en el mismo lugar de sus hombros comotengo en los míos;
cuando me llama “viejo cuate”, al tiempo que gritamos
a través del aire como aviones humanos.
Deseo tanto mostrarle el mundo que conozco,
hacerlo bueno para él.
Su padre va y viene y aparece de vez en cuando,
hace zozobrar a esta familia, las cuerdas
revientan de sus estacas, hasta que el viento
se repliega al llegar la mañana y él vuelve a marcharse.
Comienzo a plantar y a educar. Aplico constancia
al delgado propósito de mi existencia. Pero he aquí el niño
un sábado temprano, a mi lado en la cama,
abrazándonos junts a su madre y a mí,
soplando sobre los pelos de mi pecho.
*Reino Unido, 1964-
POEMA LEÍDO EL MARTES 26 DE ENERO POR DE ALICIA CASTILLO.
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para Alfonso Gazga
Una mujer nos nace,
en paciente
y sangriento esfuerzo entramos en lo humano.
Vagamos,
con aliento y asombro
hasta que nos convencen[
izar una razón
es más esperanzador
que seguir leyendo al alba.
Más tarde, sedientos
fracasados
vamos buscando atropelladamente jujer
que nos ayude a desnacer.
Abraham Nahón*
* Oaxaca, 1974-
POEMA LEÍDO EL MARTES 26 DE ENERO POR DE ALICIA CASTILLO.
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