Isis Samaniego

(Río Blanco, Veracruz)

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencias de la Cultura, por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Artista Plástica y Escriba por necesidad. Actualmente colabora en varias revistas y periódicos de la Ciudad de Puebla. Su trabajo poético se ha publicado en el Diario AZ de Veracruz y en la revista Abiert@. Su más reciente publicación La emboscada, cuentos prosaicos (Ed. Zetina 2012). Distinguido miembro y colaboradora de Adict@s a la Poesía.

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“¡Tampoco quiero una tregua!”, le espetó al espejo.

 Hacía ya varias meses que ensayaba el tono de la voz, las muecas de la cara: “¡Tú como yo sabes que estás perdiendo el tiempo!”.

            Ella de pronto bajará la mirada, y dirá: “¡No, por favor, una oportunidad, sólo una…!”

Una lágrima rompió el radiante momento cuando recordó que aquello no era sino una escena de su teatro.

Despacio volvió a acomodarse ante el estrado-tocador, limpió ojo por ojo los residuos de agua.

Se recostó a contemplar sucesos pasados, detalles que fueron amargos, para con ellos sostener su voluntad tan amainada.

Su desdicha se centra en saber que siente una extraña predilección por mujeres malvadas.

Agudiza el oído para escuchar la lejanía de la tarde, encerrado en sus precarios arranques de dignidad masculina.

“¡Te dejo porque no encuentro en ti solidaridad alguna, ningún parentesco conmigo!”.

“Es la mujer el pilar que sostiene al hombre o en su caso le echa abajo. Hace tiempo que tu tierra ¿no me deja crecer!”

Ella, con los ojos desorbitados, clamará “Que esto va a pasar, que va a poner empeño en ser otra”.

Radiante ante el espejo, con una sonrisilla de triunfo, le dirá: “¡Déjame pensarlo un poco! No podría decidir qué quiero ahora…”

Regresan las lágrimas a sus ojos, llora con tanto sentimiento, de quien quiere ahogarse con sus propias aguas. Sabe que la tipa se mofará de él y sus dramas.

Triz, triz, triz. Sí, sí, ah. “¡Cómo estás amor…? ¿Qué…? ¡Dónde estás…? Va… Sí, te veo en quince minutos”.

El armario se abre, la bufanda azul combina con la chaqueta miel, y el reloj de correa siempre es bien visto en cualquier ocasión.

 

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Del libro: LA EMBOSCADA, cuentos prosaicos. 
Isis Samaniego Ed. Zetina  2012

 

La hojarasca de los días trae consigo tu nombre

Que nombro como un hechizo

Sobre la cresta de mi cama desierta.

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Algún subterfugio

intenta despoblar de mi cama tu olor

A ratos le grito a tu sombra que no se mueva; que resucite;

Que se impregne de tu rostro cual manto sagrado,

y deje tu nombre intacto

Peleo contra los viejos molinos

que dieron batalla al quijote

¡Malditos! Se quieren llevar tu nombre

de la piel de mi colchón.

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Isis Samaniego

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De cuando en siempre me retuerzo la lengua para no entrar al mundo de mis delirios, del olor a cominos que deja respirar tu monte de Venus apartado de mi boca. La oreja izquierda supura con palabras obscenas: “quiero acostarme contigo”. Al tímpano le encanta escuchar tu voz que emula el canto de las aves en apareamiento, se ensordece con tu aroma y deja de escuchar cuando el caracol amodorrado desecha baba por tu nombre.

Tiré de mis dientes hasta apartarlos de mi cara, mordí la lengua con los incisivos y los labios se unieron con ellos, los até al poste de mi memoria para que nunca más pronunciaran “te extraño”. Llevo diez años aquí, prendido de mi tierra, añorando la lucidez que se fue en agosto. Una rodilla me seduce, frota su desnudez en mi entrepierna, que disimulada duerme el sueño de los justos. Ya los pelos no se erizan, como cuando dejabas salir a la intemperie tu aroma. Recital de salmos, cantos lúgubres de amantes, olor que invadía puertas y ventanas, cocina y sala. Primero flores: jacintos, herveras, lilis, después la densidad a madera, cominos y especias. Conforme las palpitaciones se volvían insoportables, tu aroma cambiante se tornaba febril y pesado, olor a mar, salado y espeso.

Todos lo sudores supuran mar… a veces.

Se fue el verano. Aún no dejo a mis labios hablar, sé que empezarían por nombrarte. Prefiero tener flacos los recuerdos, la cabeza deforme y los ojos bien atentos, mas se han negado a mirar el espejo donde ya no encuentran tus huellas. Agosto siempre es verano y el calor descompone sentimientos sanos tornándolos en fauces. Ha sido tu muerte la mejor causa para dilapidar mi vida. Juegos, vino, cerveza, noches inconclusas, sexos virginales, penes erectos, vómitos de borrachos imberbes, mierda que desalojo como una maldición. Nunca es tarde para morir. Los ojos desorbitados no entienden, las manos aprietan los labios junto al pecho. ¡Cómo te recuerdo! La figura lánguida, la piel fresca, ojos grandes donde se paseaban la luna los viernes a las seis de la mañana. ¡Moriré en verano! —Doctor, es mi mes favorito. No quiero más calmantes para esta sed, aplique la condición de olvidar en esa ampolleta con butilhioscina. Es agosto y siento la palpitante necesidad de perecer. Deme … olvido.
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Del libro: LA EMBOSCADA, cuentos prosaicos.
Isis Samaniego Ed. Zetina  2012 

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Mi nacimiento fue un naufragio; el agua me inundo cuando salí a la luz, agua es futuro.

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De mi madre quedó una ruina, que bufaba, a veces sonreía; al salir quede errante y el mundo jamás alcanzo para parar, mi caos interior.

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Historia clínica: Esquizofrenia / Depresión compulsiva En calidad de desconocido.

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Llegue a este lugar hace treinta años y fue bosque de cactáceas mi jardín; al caminar cavé hondo para encontrar en el desierto peces y los peces salieron a pescar.

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Isis Samaniego

 

Arrastro por las calles mi infinita cadencia

arrastro un doble sexo que escondo entre jardines de gerberas

me ves y no soy lo que ves.

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Engaño al ojo humano, mas el perro me huele y sabe de mi existencia.

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Soy Safo en la tierra de las vírgenes

Soy Edipo a punto de devorar mis ojos

Narciso y me enamoro del espejo

Ulises desatándose para las sirenas

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Camino lento porque la prisa puede errar

no tengo tiempo por reproducirme.

Espero el artilugio de los luceros para salir de cacería

¿Por qué mi nombre no tiene constelación?

Baba de caracol

hermafrodita que suele esconder la cabeza y trazar su

metamorfosis

detenerse, sucumbir ante la sal de tus ojos.

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Esperar tu contacto y transformar el cauce del río

¡Después nadie detendrá mi mar!

Sobre la vía láctea cada noche escurre mi saliva.

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Isis Samaniego

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Veintitrés pelotas amarillas

once bananos

-el color se esparció en el piso-

una guitarra con sandias

olor a café…

Un gramo de coca.

Es bueno hallar colores que permeen las sombras.

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Isis Samaniego

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Indolentes son tus silencios

de tus palabras fusión exacta;

Hilo conductor

tu cuerpo Fuente y testimonio de nuestras batallas.

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Naturaleza incontrolable

Estallido:

tu risa cual tormenta

Figura mítica de palo y hueso fragmentada por los designios del hado.

¡Despotrica contra dios!

Di que odias tu naturaleza;

que el cuerpo anule los deseos

cruza ahora el umbral de la cordura.

Y si las ganas no se agotan

ven y ámame con saña suficiente;

confúndeme con nuestro delirio.

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—vuélame los sesos—

Induce en mi sangre tu pasión por la muerte

mas…

No cierres los ojos…

a quién voy a ocultar

que estoy solo.

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.Isis Samaniego

Yo nací con la luna de plata 

Y nací con alma de pirata.

Agustín Lara

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Yo amé a esa mujer

La amé como la espuma ama a su mar que la golpea

contra las paredes del malecón que lo contiene

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Amé como el árbol se anida a la tierra

y juntos se embriagan del agua que corre bajo sus pies.

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Amé a esa mujer

porque era el reflejo que regresa a mí.

Amé desenfrenadamente

las cúpulas de la parroquia de mi pueblo

porque en sus repiques sabía la hora exacta del encuentro.

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Con sal curé las heridas

cuando se fue de este puerto

a regar otras tierras

a que pescaran de su vientre el salitre y los peces.

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Me vi palmera; sola y pasmada,

con la luna riendo a mis costillas;

con la noche sobre mis hombros

Y el norte tocando mis orillas.

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Marzo 06

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.Plumas dejó a la mar

infame olvido

mudaste de piel al alba

luciente lucero

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Cenizas dejas en tierra ajena

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Aquí:

        Has dejado fuego

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Arde, cuando el viento

sopla hacia el oriente

y tu sonrisa magna derrite el espejo

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A la mar se fue tu imagen

que cae en tormenta mientras te sueño.

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 Octubre 2009

Isis Samaniego

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Esteras transparentes

tus besos

tarde de lluvia

sobre una desértica estepa

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Tierra baja

sementera de salva

amor puesto en tu suelo

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escurridizo cristal

lluvia como pelaje

que ha de llenar los cántaros del mundo.

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Isis Samaniego