Julio César Suárez Cervantes.

Xalapa, Veracruz 1990.

Estudiante de Artes Plásticas. Participo en el Torneo de Poesía Adversario en el cuadriláterO representando al colectivo Adict@s a la Poesía. Su trabajo poético ha sido publicado en la Revista del Colectivo y en el Diario AZ, así como en la Internet.

Julio César Suárez Cervantes

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el corazón es como la llanta de un carro.

su función básica: es girar.

nos mueve / no sabe hacer otra cosa /

por eso también se gasta /

sus dibujitos también se borran con el tiempo

de la superficie

hasta quedar liso, débil, y más delgado /

es entonces cuando sabemos que debe cambiarse

por otro nuevo /

y en este caso la refacciones duelen.

si los nervios o las venas y los tejidos

no encajan del todo  

su giro será lento y doloroso

destrozándonos paulatinamente

todo lo que guardamos

adentro.

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Julio César Suárez Cervantes

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Cuando el amor caduca

el tufo de su cadáver se impregna

en la ropa sin piedad /

en la boca de las ventanas / la piel de los sillones /

y en el musgo que crece sobre la cara de las gentes.

Su silencio truena focos y rompe gargantas.

Por eso guardamos sus restos en cajas o cajones

que digan siempre /  y lo dejamos descanzar

con su borrosa carita blanca

hija de nuestra historia.

El amor caduca. Cambia de estado como la materia.

Se reemplaza en numerosas formas / como un signo policelular

que desarrolla diferentes metamorfosis / desde su célula huevo

hasta su forma adulta.

Por eso puedo amarte a veces

aburridamente como los viejos

o tocarte como la lumbre,

aninmal sensible a las estaciones.

Pero, por costumbre, cultura o promesa,

uno finge sentir lo mismo siempre,

aunque el amor machaque y remuela,

todos los músculos por dentro.

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Julio César Suárez Cervantes

 De Julio César Suárez Cervantes

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Las  mariposas  de  obsidiana

 

se  hunden  en  uno

 

hasta  dentro /

 

se  nos fermentan  en  el  tuétano

 

y  en  la masilla gris  que se  nos mueve

 

cuando  la luz  nos toca /

 

 

después  abren  sus brazos 

 

y  nos cortan  con  el  borde de  sus cuerpos /

 

siempre dejan  marcas en  la  corteza de  las manos

 

y  la boca /

 

después  de  ellas  la  historia  y  los recuerdos

 

quedan  como  un libro desgarrado 

 

con  tijeras  negras /  cuando  vuelan

 

son  cuchillos  en   el  viento.

 

no  son  tus  dedos blandos,

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ni  son tus  codos,   ni  tu  cabello,

 .

tampoco  tu  boca,  o  tu distancia,

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o  tus  lunas  caídas  con  sangre.

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es  solo un  detalle  de  tu  rostro,

 .

 me  refiero a  ese  anillo  de  jade  que  se  enrosca  en  tu  pupila.

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el  pequeño  aro  que  estalla y  se  traga  las  palabras

 .

en  el  fuego  verde

 .

                                   que  se  quema,  desde  tu  nacimiento.

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Julio César Suárez Cervantes


 

 

 

el día  aún  no  despierta.

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pero hay  una pareja sentada  pacientemente / amanecen.

 .

no  parecen cansados de  mirar  los  lagos y  besarse las bocas,

como si  allí  radicara  la justicia del  mundo  o  la llave de  sus  días.

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es  increíble, éste  rincón de  xalapa  resiste  al tiempo,

 .

todavía  no se quiebra.

 .

 .

 .

cuántos  años  le  han caminado negramente por  encima,

cuántos  peces  muertos se  han podrido  en esa agua  con  todo  y  su bondad,

cuántas  lenguas se  han hecho nudo,  o  trampa, o  columpio, en estos espacios.

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cuántos animales  ambulantes han dormido por aquí,

como las  niñas con  flores y  los gusanos vagabundos

junto a  triciclos de colores y  abuelas,

y  también, las cosas invisibles  pero  espesas.

 .

hablo de  los  fantasmas  llenos de  silencio / esos invertebrados de  niebla.

 .

ellos que  también  se  quedaron  sentados  mirando  las  nubes  deformadas,

 .

con  sus agujeros de  pájaros, y  su  respiración temblorosa de  color  jazmín.

 .

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 .

este  lugar  merece  un  aplauso.

 .

a  pesar de  la orina de  los perros, estos  lagos no  se gastan,

 .

permanecen quietos, como si nunca terminaran de  morir.

 .

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pero a pesar de  todo,

el  agua  empozada  siempre apesta  como  una  jodida  vaca,

lo  digo  por  las  manchas oscuras en  la superficie del  agua

y  por  los pobres  patos  que  se tragan todo.

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Julio César Suárez Cervantes

 

 

 

 Julio César Suárez Cervantes

 

 

Yo no tengo pelos en la lengua / dijo ella.

Pues  yo si / tengo pelos  en  la boca, pero  son tuyos  lucía .

Págame  pendejo – replico la servidora.

 

Lo  vez, ya  rompiste mi  corazón  

y  hace rato también rompiste un f lorero; era obvio,

te meneabas como  loca.- dijo  el pendejo.

 

El  tipo decía  que  era buen poeta,  ella decía  que  cogía bien.

No  era  la primera vez que  se veían / otras 3 o 4 veces al  menos.

Como ya  sabemos en este  tipo de  historias, él  se  había enamorado,

pero ella no.

 

Al  carajo con  tus pájaros  y  mis árboles!

dijo  él  ridículamente / recordemos que es  poeta.

 

A  la chingada tú  y  tus palabras románticas! pinche pobre.

dijo ella subiéndose  la tanga  negra que decía  forever alone con plumón plateado.

 

A  la  puta  le  falto amor. Al  poeta  le faltó  dinero.

Ella tomó  un taxi  a casa / él  se  fue  caminando.

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Julio César Suárez Cervantes

Julio César Suárez Cervantes

 

 

qué  tontería  pensar  que  todos  los  problemas se  toman como dos  nalgas.

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Julio César Suárez Cervantes

 

 

 Julio César Suárez Cervantes

 

 

 

 

 

 

 

1. Si  Pequeña Doña Tere, hay  que  aprender  a  estar  solo

 

sin  que  se  haga  costumbre   o  costra.

 

 

aprender  a  mirar  las  nubes

 

y  sentir  hasta  los  huesos  que  uno  está  solo.

 

aprender  a  jugar sin  nadie.

 

 

meterse en  la  bruma del  río y  saber  que  no  hay  peces,

 

saber  que  ni  los  pobres  fantasmas  del  río   lo  miran a uno.

 

 

 

 

 

2. Cuando  un  animal  aprende  la  ciencia  del  despojo

 

el  aire  no  le  pesa  tanto   porque  anda  en  otras gentes /

 

 

el  cuerpo se  siente  poco,  simple

 

como  un  pedazo  de  plástico

 

o  un  juguete  olvidado

 

perdido  en  el  parque.

 

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 Julio César Suárez Cervantes

 

 

 

Doña Tere me  gusta  porque es  naturalmente  sencilla;

natural   como  una pluma  olvidada  en  el río

sencilla   como  una manzana  degollada  entre  mis  dientes.

La  quiero  porque vive, como yo,

porque también  se  muere, como yo.

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:Julio César Suárez Cervantes

 

 

6

 

Podría  decirte  que  eres  la  noche

 

pero  sería una  mentira. Yo  no  te  conozco  desnuda,

 

mucho  menos de  noche.