Lorena Bonilla

(Oaxaca, Oaxaca; 1975)

Artísta plástica y poeta, entrelaza el color del lienzo con palabras en atmosferas tan distintas, sin imposiciones rígidas, no frenos no moldes, ni disciplinas, sino con esa libertad que la caracteriza va erigiendo su poesía.

No duerme la secuencia del perdón

no duermen los párpados ni la conciencia

se siente el desvelo

haciendo nudo el sueño,

amar  y odiar vislumbra la queja humeante de los ojos

padecen y rezan los lagrimales por congelar el tiempo.

Los secretos cuerpos tendidos de mejillas blancas

sepulcros de pecados, caminos  y pies de espuma

se esfuman con el viento agrio

y la duda de sonrisas retorcidas.

El negro color a muerto

profanan la ironía

al exorcizar los recuerdos

al pedir permiso al conteo del día

te veo y me avergüenza el placer que destruye el alma

doliente duelo de las manos

al olor que contribuye a la soledad

solo una noche

cambia, llora, muere y perdona.


Lorena Bonilla

Lunaria venganza

que almacena errónea

el trazo de una vida,

que tenía en contra el destino

que te desvió de mi camino.

En burbujas bebería  tu boca

y en espirales tu lujuria,

volcánica criatura

de labios disparejos.


Manifestante de mis andares

protestante de mis placeres,

no me hace daño tu voz

no me hiere tu sudor quemante,

y tu presencia escalofriante

resumen remordimiento activo en el pensamiento

que hiciste de mi amor,

eres mi sol plenamente

hoy combatiente de mi piel.


Lunaria la mano en mi garganta

anzuelo asfixiante tormentoso tu sabor

que no me pertenece

combatiente me desgarro

a los latidos temerosos

quiero tenerte

lunaria y sol.

Lorena Bonilla

Turbulenta avenida
que marca la derrota
de quien se dice amada
de quien se siente muerta.

Carrusel que da vuelta al pasado
empapado a raíz de un llanto,
por un día de vida desolado
de quien te quiere y recuerda tanto.

Inclinado entre las calles
de reojo se ve la puerta
de quien se enreda en redes
débil corazón de poeta

Lenguaje de crujidos disparejos
eres tu quien se enfunda caminando
sombra frágil a lo lejos
de noche a sol esperanzado.

Luz de media luna inalcanzada
altar de un rostro de fragancias
de quien te llora amado
de quien termina noches solitarias.

Anglicano Daniel
Crucificó la espuma
De su saliva infante,
Inocencia oliente a magnolia.
Noche aventurita
y la pesadumbre añadida
a la fatiga de tu boca,
voz y palabra
bendijo volada,
que no era niño
con alas rotas,
con alas blancas.
Vida fresca
probaste de mis manos
lo que un hombre en años
marchitaría los labios
años contaba el cielo
aliento cortaba el viento,
descansa voz de niño
con quien bebió el dulce
de tus ojos suaves
un verde descalzo
abruma la cama adulta.
El jurar no tiene peso
pesa tu inocencia
frágil y volátil,
tanto que retumbo el tiempo.
Tiempo tanto incierto.