No tengo
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el don de la palabra
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y es mucha
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el agua
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corriendo por el valle.
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¿Es la voz
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de la esperanza
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quien me llama?
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Nada es eterno
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Sólo la espuma
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desbordante.
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Manuel Martínez Morales(Torreón, Coahuila; 1950)Matemático investigador de la Universidad Veracruzana, trabajador intelectual conciente de la necesidad de la socialización del conocimiento y el arte, además de irreparable adicto a la poesía. No tengo. el don de la palabra. y es mucha. el agua. corriendo por el valle... ¿Es la voz. de la esperanza. quien me llama?.. Nada es eterno. Sólo la espuma. desbordante.. . . .. Dios esel horizonteeternointerno.Es el cantode grillos y ranasen la madrugada.Es la infinita líneaque cruzatodas las líneascerrándosesobre sí misma.Está en tíestá en míen lo cercay lo lejosTloque nahuaqueEs.. . .
¿Soy acaso un caracol, con su caparazón a cuestas, arrastrándose por tierra soñando con una estrella?
Por la noche fingiré que astronauta yo seré de la rama de un rosal al espacio volaré.
¿Un caracol astronauta volando rumbo a una estrella?
El caracol arrastra el sueño Ignorando que arribando al punto aquel donde la estrella miró se encontrará ya vacío pues la estrella se extinguió.
Peor para él si la encuentra, pues en su centro arderá será como el mismo infierno, ni las brasas quedarán. . . *INSPIRADO EN LA LECTURA DE GOLEM XIV DE S LEM. Admirables mujeres Afanosas, incansables, Sin dormir casi Sin pedir nada a cambio Incansables, Casi invisibles Admirables mujeres Por ellas conocemos Siempre caritativas ¡Ay de aquel que despierte la furia de una mujer! Y ella Más vale amarlas con entrega Para Mirna Valdés . No me iré, persistiré acaso en la imperceptible sombra que acompañará tus pasos, y en el canto matutino de las aves frente a la ventana. . Ha de sonar mi voz de vida, cuando la muerte en celo me haya descubierto. . No me iré, acaso permaneceré oculto en el cajón de tus recuerdos, o, quizás, en la hermosa canción que aquella dulce mañana compartiste conmigo. . Como surgidas del sepulcro abierto, mis palabras; en ellas, abrasando, irá este amor, hoy pasajero y blando; entonces ya, definitivo y cierto… Claro que no partiré, se esfumará el espectro de lo que creí ser, pero yo permaneceré en la ventana contemplando los colibríes convocados por tu generoso amor. . Y nosotros, ya entonces, ni siquiera huesos ni polvo ni recuerdo, juntos estaremos. Es triste nuestra vida. . Aquí estaré cuando me vaya, ronroneado en tu regazo, como el gatito negro que solía suplantarme en tu corazón. . Sólo mi voz hará la primavera que quisimos; los cálices difuntos que arderán con tu nombre y su medida. Claro que no me iré…
(intervención del poema: “Yo seguiré cantando. Tu habrás muerto…”, de Rubén Bonifaz Nuño) Manuel Martínez M. 2 de febrero de 2013. I Ásperas eran las manos de mi madre ásperas me consolaron lavaron mi ropa y mi sangre cuando herido me arrojé en su regazo.
II De niño Esperaba la llegada de mis padres, más tarde esperaba la llegada de algún amigo, mucho después la llegada de los hijos Ahora sólo espero Manuel Martínez Morales
Te hablé de Marx y de su descubrimiento asombroso: se puede mover al mundo de su lugar, situarlo en otra galaxia girando entre otros soles. . Por eso brota de la oscuridad el odio de aquéllos que desean al mundo inmóvil. Por eso surge el temor ante la lucidez del cerebro ágil que concibe otros mundos. . También dijo Marx que para mover el mundo hay que pisar fuerte sobre la tierra . Que ese otro mundo habrá de alcanzarse con el trabajo terrenal corpóreo de hombres y mujeres empujando parejo. . El proletariado es el portador de esa posibilidad -no hay de otra- los que no tienen otra cosa que perder más que sus cadenas. Para conseguirlo exclamó Lenin, mantener la cabeza fría y el corazón ardiendo estar atento a la chispa que incendiará la pradera. . Te hablé de Marx la dialéctica y la imaginación, también de la ciencia la poesía y de esta carne abierta que no encuentra más reposo que en tus brazos. Tú invocaste a Marcos y al señor Durito de la Lacandonia con su catalejo mágico avistando ese otro mundo en que quepamos todos. . Manuel Martínez Morales Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010 Por obligación las moscas andan sobre la cagada, tú y los demás: ¿a quién obligan como moscas que son? Ya no andes repartiendo tus ascos cochino yanqui mentiroso anda a cocinar tu carroña más fácilmente vista y aceptada donde para mirar: santo y seña. (desesperación por los gusanos enredados en los dedos de mis pies) Te vas a morir generalote como dos y dos El pájaro se desplomó por obligación las leyes aerodinámicas —dicen— El acertijo es personal y punto. XII-75 . Manuel Martínez Morales Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010
Millones de cálidos cráneos (jóvenes o no) se enfrentan día con día al cadalso y sus implicaciones (concretas o no) El olor a nuevo y los colores de la libertad confirman la oscuridad y demás presagios de tormenta.
Alguien y muchos dijeron: Enamoramientos. Con las reservas del caso hablaron de lo que ya está sembrado Hicieron constar: no hay modo de gallina ciega los turbios negocios están al borde Por todo ello y por los sueños que tenemos de noche también de día supimos junto con escarabajos, luciérnagas, langostas caracoles y otros animales muy queridos del advenimiento del limpio reluciente octavo día. . Manuel Martínez Morales Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010
Las ideas se fueron con la borrasca mientras yo esperaba en la escalinata frente a la piscina, ignorando que a mis espaldas se asesinaba al emperador.
La melancolía del paisaje se incrustaba en la coherencia del mármol.
La película comenzaba otra vez. . Manuel Martínez Morales
Publicado en el libro Memoria 1 de Adict@s a la Poesía, Ed. Verso Destierro 2010 |