Manuel Martínez Morales

(Torreón, Coahuila; 1950)

Matemático investigador de la Universidad Veracruzana, trabajador intelectual conciente de la necesidad de la socialización del conocimiento y el arte, además de irreparable adicto a la poesía.

No tengo

.

el don de la palabra

.

y es mucha

.

el agua

.

corriendo por el valle.

.

.

¿Es la voz

.

              de la esperanza

.

quien me llama?

.

.

Nada es eterno

.

Sólo la espuma

.

                               desbordante.

.

.

.

.

.

Dios es

el horizonte

eterno

interno.

 

Es el canto

de grillos y ranas

en la madrugada.

 

Es la infinita línea

que cruza

todas las líneas

cerrándose

sobre sí misma.

 

Está en tí

está en mí

en lo cerca

y lo lejos

Tloque nahuaque

Es.

.

.

.

 

¿Soy acaso un caracol,

con su caparazón a cuestas,

arrastrándose por  tierra

soñando con una estrella?

 

Por la noche fingiré

que astronauta yo seré

de la rama de un rosal

al espacio volaré.

 

¿Un caracol astronauta 

volando rumbo a una estrella?

 

El caracol arrastra el sueño 

Ignorando

que arribando al punto aquel

donde la estrella miró

se encontrará ya vacío

pues la estrella se extinguió.

 

Peor para él

si la encuentra,

pues en su centro arderá

 será como el mismo infierno,

ni las brasas quedarán.

.

.

*INSPIRADO EN LA LECTURA DE GOLEM XIV DE S LEM.


Admirables mujeres
que dan y conservan la vida,
llevando, sin saberlo, a cuestas
el peso del mundo.

Afanosas, incansables,
corren de la cocina
al taller, al lecho del hijo enfermo.

Sin dormir casi
sin emitir queja alguna
atentas están
a la urgencia del cónyuge.

Sin pedir nada a cambio
prodigan su riqueza amorosa,
pendientes siempre
de la ropa planchada
en el armario,
del plato de arroz
sobre la mesa,
del agua en el bebedero,
y de la bienvenida sonriente
para el que llega a casa.

Incansables,
entregan su labor
en el hogar
en el campo
en la infame maquila
también en el aula
y el hospital,
en la construcción,
o en la oficina,
en el arte y en la ciencia
o en los cotidianos
quehaceres
que sostienen al mundo.

Casi invisibles
recorren la vida,
amadas o amantes
perdidas, sufrientes
o en un andar solitario.

Admirables mujeres
sostienen el mundo,
sin su quehacer
y sin su amor
el universo se vendría abajo.

Por ellas conocemos
la hendidura
abierta
hacia el multiverso,
donde reside el secreto
de las sirenas el canto,
y con alegría
nos perdemos en el laberinto
de sus tiernos encantos.

Siempre caritativas
ante nosotros
¿el sexo fuerte?
Indigentes de amor
somos.

¡Ay de aquel que despierte la furia de una mujer!
No encontrará refugio ni salvación
ni encontrará donde esconderse
de la terrible tormenta.
Sobre su cabeza
lloverán las mayores maldiciones
y deambulará como un lunático
pidiendo misericordia.

Y ella
con infinito amor
sabrá bendecirlo
con el perdón.
Pero nunca más
abrirá su corazón
al ingrato.

Más vale amarlas con entrega
pues ellas
reinan
amorosamente
sobre el mundo.
¡Que así sea!

Para Mirna Valdés

 .

No me iré,

persistiré acaso en la imperceptible sombra

que acompañará tus pasos,

y en el canto matutino

de las aves frente a la ventana.

 .

Ha de sonar mi voz de vida, cuando

la muerte en celo me haya descubierto.

 .

No me iré,

acaso permaneceré oculto

en el cajón de tus recuerdos,

o, quizás, en la hermosa canción

que aquella dulce mañana

compartiste conmigo.

 .

Como surgidas del sepulcro abierto,

mis palabras; en ellas, abrasando,

irá este amor, hoy pasajero y blando;

entonces ya, definitivo y cierto…

Claro que no partiré,

se esfumará el espectro

de lo que creí ser,

pero yo

permaneceré en la ventana

contemplando los colibríes

convocados por tu generoso amor.

.

Y nosotros, ya entonces, ni siquiera

huesos ni polvo ni recuerdo, juntos

estaremos. Es triste nuestra vida.

 .

Aquí estaré cuando me vaya,

ronroneado en tu regazo,

como el gatito negro

que solía suplantarme

en tu corazón.

 .

Sólo mi voz hará la primavera

que quisimos; los cálices difuntos

que arderán con tu nombre y su medida.

Claro que no me iré…

 

(intervención del poema: “Yo seguiré cantando. Tu habrás muerto…”, de Rubén Bonifaz Nuño)

Manuel Martínez M.

2 de febrero de 2013.

I

Ásperas eran

las manos de mi madre

ásperas me consolaron

lavaron mi ropa

y mi sangre

cuando herido

me arrojé en su regazo.


 

 

II

De niño

Esperaba

la llegada de mis padres,

más tarde

esperaba

la llegada de algún amigo,

mucho después

la llegada de los hijos

Ahora

sólo espero

Manuel Martínez Morales

 

Te hablé de Marx

y de su descubrimiento

asombroso:

se puede mover al mundo

de su lugar,

situarlo en otra galaxia

girando entre otros soles.

.

Por eso

brota de la oscuridad

el odio

de aquéllos

que desean

al mundo inmóvil.

Por eso

surge

el temor

ante la lucidez

del cerebro ágil

que concibe otros mundos.

.

También dijo Marx

que para mover

el mundo

hay que pisar

fuerte

sobre la tierra

.

Que ese otro mundo

habrá de alcanzarse

con el trabajo terrenal

corpóreo

de hombres y mujeres

empujando parejo.

.

El proletariado

es el portador

de esa posibilidad

-no hay de otra-

los que no tienen

otra cosa que perder

más que sus cadenas.

Para conseguirlo

exclamó Lenin,

mantener la cabeza fría

y el corazón ardiendo

estar atento

a la chispa

que incendiará

la pradera.

.

Te hablé de Marx

la dialéctica

y la imaginación,

también de la ciencia

la poesía

y de esta carne

abierta

que no encuentra

más reposo

que en tus brazos.

Tú invocaste a Marcos

y al señor Durito

de la Lacandonia

con su catalejo mágico

avistando ese otro

mundo

en que quepamos todos.

.

Manuel Martínez Morales

Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010

Por obligación

las moscas andan sobre la cagada,

tú y los demás:

¿a quién obligan como moscas que son?

Ya no andes repartiendo

tus ascos

cochino yanqui mentiroso

anda a cocinar tu carroña

más fácilmente vista y aceptada

donde para mirar: santo y seña.

(desesperación por los gusanos

enredados

en los dedos de mis pies)

Te vas a morir generalote

como dos y dos

El pájaro se desplomó

por obligación

las leyes aerodinámicas

—dicen—

El acertijo es personal

y punto.

XII-75

.

Manuel Martínez Morales

Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010

 

Millones de cálidos cráneos

(jóvenes o no)

se enfrentan

día con día

al cadalso y sus implicaciones

(concretas o no)

El olor a nuevo

y los colores de la libertad

confirman

la oscuridad

y demás presagios de tormenta.

Alguien y muchos

dijeron:

Enamoramientos.

Con las reservas del caso

hablaron de lo que ya está  sembrado

Hicieron constar:

no hay modo

de gallina ciega

los turbios negocios

están al borde

Por todo ello

y por  los sueños

que tenemos de noche también de día

supimos

junto con

escarabajos, luciérnagas, langostas

caracoles

y otros animales muy queridos

del advenimiento

del limpio

reluciente

octavo día.

.

Manuel Martínez Morales

Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010

 

 

Las ideas

se fueron con la borrasca

mientras yo

esperaba

en la escalinata

frente a la piscina,

ignorando

que a mis espaldas

se asesinaba

al emperador.

 

La melancolía del paisaje

se incrustaba

en la coherencia del mármol.

 

La película

comenzaba otra vez.

.

Manuel Martínez Morales

 

Publicado en el libro Memoria 1 de Adict@s a la Poesía, Ed. Verso Destierro 2010