Te hablé de Marx
y de su descubrimiento
asombroso:
se puede mover al mundo
de su lugar,
situarlo en otra galaxia
girando entre otros soles.
.
Por eso
brota de la oscuridad
el odio
de aquéllos
que desean
al mundo inmóvil.
Por eso
surge
el temor
ante la lucidez
del cerebro ágil
que concibe otros mundos.
.
También dijo Marx
que para mover
el mundo
hay que pisar
fuerte
sobre la tierra
.
Que ese otro mundo
habrá de alcanzarse
con el trabajo terrenal
corpóreo
de hombres y mujeres
empujando parejo.
.
El proletariado
es el portador
de esa posibilidad
-no hay de otra-
los que no tienen
otra cosa que perder
más que sus cadenas.
Para conseguirlo
exclamó Lenin,
mantener la cabeza fría
y el corazón ardiendo
estar atento
a la chispa
que incendiará
la pradera.
.
Te hablé de Marx
la dialéctica
y la imaginación,
también de la ciencia
la poesía
y de esta carne
abierta
que no encuentra
más reposo
que en tus brazos.
Tú invocaste a Marcos
y al señor Durito
de la Lacandonia
con su catalejo mágico
avistando ese otro
mundo
en que quepamos todos.
.
Manuel Martínez Morales
Publicado en el libro Mar de Amores, Antología de Poesía Concreta, Ed. Leega 2010
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