Mirna V. Viveros

(México, D.F; 1950)

Artísta plástica, mujer que cree en la fuerza de la palabra, que piensa y no calla al decir Poeticemos nuestra existencia, solo así podremos remontar la caótica realidad, hagámonos adictos consuetudinarios a la poesía.

Web: www.mirnavaldes.org

ADICT@S A LA POESÍA

 

Mirna V. Viveros

El año pasado el maestro Raúl Hernández Viveros, quien dirige la Revista Cultura de Veracruz, nos hizo llegar una convocatoria para participar en el proyecto 40 Barcos de Guerra, que Adriano Rémura, Andrés Cardo y Adriana Tafoya —integrantes de VersoDestierrO— lanzaron con el objetivo de promover la poesía marginal contemporánea. La convocatoria estaba dirigida a las editoriales independientes mexicanas que quisieran presentar a cuatro poetas de su preferencia con su respectivo trabajo.

Coincidimos con la intención de nuestros compañeros, editores independientes de VersodestierrO, en cuanto a la necesidad de socializar la poesía. Es por eso que Angélica González, Mirna Romero, Manuel Martínez y la que esto escribe, decidimos participar en tan sugestivo proyecto.

Hace unos días recibimos la magnífica edición del libro 40 barcos de Guerra, antología de poesía presentada por Enrique González Rojo Arthur; realizada con la aportación de 42 proyectos independientes reuniendo la obra de 168 poetas. El libro consta de 624 páginas donde se expresa la palabra de poetas que van de la generación de los 20 a la de los 90, residentes en distintas entidades federativas de la republica mexicana.

Con esta gran pluralidad, tanto de edad de los poetas como de lugar de residencia, 40 Barcos de Guerra nos abre un panorama interesante del quehacer poético nacional en la actualidad.

Cada editorial es un barco que busca, en el mar de las letras, subvertir el orden, hacer la guerra con la palabra para encontrar al navegante solitario que desee abordar la poesía con la vehemencia de un loco bucanero.

Adict@s a la Poesía, donará a cada una de las principales bibliotecas de nuestra ciudad un volumen de este maravilloso libro para que, quien gusta navegar en las tranquilas o borrascosas aguas de la poesía, dirija el timón hacia al corazón, que espera al viento soplando a su favor.

De Manuel Martínez Morales un fragmento del poema Nunca digan que aparece publicado en este libro:

Nunca digan

que no estuve aquí

que fui un mal sueño

en el amanecer del caos.

 

Nunca estuve aquí

ni estuvieron las mujeres

que dijeron amarme

fueron estrellas fugaces

en el anochecer

imaginado

del mundo.

 

No digan nunca

que la primavera

es solamente un poema

que escribí en una noche de insomnio

imaginaria también.

 

Los invitamos a que asistan el próximo martes 26 de Enero a las 19:30 Hrs en el Café Teatro Tierra Luna, Rayón 18 a nuestra primera sesión poética del 2010. Micrófono abierto y libre para el que guste. Visiten nuestro blog: www.adictosalapoesia.org

Si gustan enviarnos sus poemas, háganlo al correo: adictosalapoesia@yahoo.com.mx

 

Si quieren saber mas de Cuarenta Barcos de Guerra, visita el blog:

 

http://cuarentabarcosdeguerra.blogspot.com/

 

Publicado en el Diario AZ el domingo 24 de Enero del 2010.


Mentí al decir que te necesitaba

porque quería sentirte entre mis manos

llevarte conmigo a la escuela

cuando entonces no sabía de abecedario

ni de consonantes y todos sus enredos.


En mi cuaderno de nube

estan mis años rotos

los más pequeños

sin experiencia

los secretos

los más pobres

que se escriben

con lápices de luz y color

y con el íntimo grafito

grisáceo del corazón

que lo hace latir a pausas

obligado

en su tarea cotidiana.

En mi cuaderno de nube

hay enmarañados bosquejos

de lunáticos utopistas

que sueñan con la esperanza de un mundo

donde quepamos todos.

Mirna V. Viveros/ 2010


Bicolores de punta doble

que encienden las blancas hojas del cuaderno

con tercos y escandalosos rayones,

nacidos en libertad.

Cuántos tuve,

cuántos eran,

no lo sé,

nunca los conté.

Lápices de colores

empuñados

cuando la inquieta mano

hace del punto el universo.

Trazar con su afilada punta el horizonte

o el contorno de los sentimientos,

responder a la colorida emoción

que se aviva gustosa ante la inocencia.

Nunca más he vuelto a  garabatear

la inquietud del arcoiris

ahora mi vida está cuadriculada

con lenguajes de libertad condicionada

a la generación de los kilo y mega bytes

que aislan el romanticismo

del recuerdo de los lápices de colores.

Mirna V. Viveros / 2010

 

 Tráeme tu palabra Federico,

del mundo que  ahora habitas

donde el recuerdo te cobija

y por más que quieres

la luna no resucita.

 

que dolor, que dolor, que pena.

 

Préstame tu palabra  Federico,

deja que te robe algunos versos

porque cuando tu voz se pronuncia

titilan las estrellas.

 

de dolor, de dolor, de pena.

 

¿dónde han quedado tus restos?

Bajo laureles.

¿dónde las sepultadas lunas?

En tu garganta.

¡Federico! ¡Federico!

por todas partes yo también 

veo el puñal en el corazón  de la gente.

 

Que dolor, que dolor, que pena.

 

Mirna V. Viveros. Nov 24 de 2009


 

POEMA LÚDICO

 

Mirna V. Viveros

El trabajo literario de Angélica González Macías está basado en el manejo libre del  lenguaje en sus dimensiones semántica, sintáctica y gráfica, así como en el uso de lo fonético, aspectos que se enlazan de manera correspondiente en sus poemas, con la intención de reflejar la sensación de esa vastedad entre el lenguaje y el mundo concreto.

Como cuando dice:

Las hormigas no son rosas

Ni naranjas/ (ni claveles, ni manzanas,)

las hormigas no son verdes esmeraldas

escurridas en tu ventana.

 

Son azules, son azules:

Azul pavo, azul tordo, azul cielo,

Azul zapatitos de niño;

Con las pancitas magenta,

Con las patitas doradas,

Con las antenas…tejidas en filigrana.

 

Las hormigas no son rosas,

Son violetas disfrazadas (de tulipanes blancos).

Las hormigas no son turquesa,

Son hormigas.

Una hormiga no es café

No-es-café

Ni café, ni chocolate (las hormigas no se quedan quietas en una taza)

Pero lo sé

Que las  hormigas no son rosadas:

Yo veo el mundo color de hormiga.

En su poema “Las hormigas no son rosas”, parece señalarnos el aspecto arbitrario del lenguaje una vez que la raíz de la palabra se desplaza de un significante a otro, sin que haya aparentemente ningún nexo coherente entre las palabras más allá de un rico juego. Ahí radica el valor literario de la poesía de Angélica González, en lo lúdico del poema que ironiza la relación entre el signo y las cosas,  cuestionando el significado unívoco de las palabras.

Sí así fuera el caso, si la base del lenguaje se resume en un juego, entonces se pone en duda la hegemonía del logos como forma única de aprehensión del mundo, haciendo que la poesía de Angélica González luzca un  tanto transgresora de las normas comunes de la poesía.  Al final de la lectura de los trabajos de Angélica, el lector queda con la sensación  de que el poema es un acertijo que debe resolver, incitándolo de esta manera a releer el poema varias veces.

Las palabras son símbolos, arbitrarios o no,  que representan algo que está más allá de ellas mismas, más allá de sonidos en el aire o de marcas en un papel. Para la mente poética, el símbolo representa una relación inmediata y natural con la sensación simbolizada.

Angélica González Macías es Licenciada en Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, con maestría en Estética y Arte de la Benemérita Universidad de Puebla. Cursó el diplomado en creación literaria en el Instituto Literario Veracruzano, además de tomar cursos de dramaturgía con Emilio Carballido y de cuento con Marco Tulio Aguilera Garramuño. Ha dado talleres de poesía en el colectivo de l@s Adict@s, Actualmente trabaja en el Colegio Preparatorio, mejor conocido como Prepa Juárez, dando la materia de Redacción. Es  aficionada a las artes plásticas y en su tiempo libre practica yoga y tai-chí.

Los invitamos a que conozcan mas del trabajo poético de Angélica Gonzáles, en el blog: www.adictosalapoesia.org

adictosalapoesia@yahoo.com.mx

PUBLICADO EL DOMINGO 31 DE MAYO DEL 09 EN LA SECCION DE CULTURA DEL DIARIO AZ

J R

 

 

 

 

ADICT@S A LA POESÍA

 

REALISMO DIALÉCTICO 

Mirna V. Viveros

 

José Revueltas es reconocido por su obra literaria. Incursionó en los diversos géneros: novela, cuento, ensayo, dramaturgia, y guión cinematográfico. Pero sobre todo es conocido por ser militante de izquierda, siempre comprometido con la realidad social del país. Nació el 20 el noviembre de 1914 en la población de Canatlán, cerca de Santiago Papasquiaro, en el estado de Durango y murió en la Ciudad de México el 14 de abril de 1976. Integrante de una familia de artistas —Fermín, pintor; Silvestre, músico; y Rosaura, actriz— José Revueltas, humanista como pocos, pasó parte de su vida en la cárcel por el delito de pensar. Pocos saben que también escribió poesía. Toda su obra, incluyendo la poesía, se úbica en la corriente que el mismo denominó realismo dialéctico.

˝El realismo dialéctico consiste en la realidad del movimiento, pero no es un movimiento inmediatista, sino el movimiento interno, que es el movimiento real, porque lo inmediato siempre induce a error en política o en filosofía˝. (J. Revueltas)

El mejor crítico de José Revueltas fue él mismo; fue tan crítico, que no encontraba cabida ni en la propia izquierda: ˝ No hay cosa que más me indigne, que por situaciones políticas el escritor sea plantado o ignorado, como me ha sucedido a mí durante varios años˝. (J.R)

Quien se acerca a la obra de José Revueltas no vuelve a ser el mismo; tal vez por eso su obra se oculta y trata de ignorarse, pues el humanismo es de las enfermedades más contagiosas y peligrosas que existen.  

 

LA COSECHA

 

¿Qué oscura fuerza, madre, o qué te determina?

Algo hay, sin duda, cuando ya no oigo tu celeste gravedad.

No, y era un río tu cuerpo.

No, y la manzana de tus ojos.

 

Pregunto tocando los contornos,

la piel espesa de la noche

y si respondes no es tu voz, sino otra dura.

Nunca te he tenido mía, individual,

saliéndome tu del cuerpo, sino cóncava como una iglesia

profunda como una nave,

madre como el mar.

Lloras y tus lágrimas caen como torres derribadas

una a una en Guernica, en Teruel,

en el Bajío de mi patria donde diariamente

un campesino cae o un maestro queda ciego.

 

Como tu llanto por la nieve sangrienta de Smolensk,

Como en cada joven sin labios caídos sobre el hemisferio.

 

No recuerdo si rezabas y no sé, creo que no.

San Andrés de la Sierra era tu poesía

y desde ahí soñabas como hijos, un músico, un pintor…

 

No recuerdo si junto a mí, en la penumbra de una habitación

rezabas algo; y no, no quiero recordarlo;

una vez caíste de rodillas. Me llevaban preso.

 

Levanta tu enorme rostro gigantesco

donde ha penetrado el mármol y crecen las flores.

Abre los huesos de tus ojos

donde cada ocho días penetra el agua de jardinero.

Estamos aquí compareciendo ante la luz.

Ya tus lágrimas triunfan.

  Mayo de 1942

 

Lo invito a leer el libro de poesía de José Revueltas, El propósito Ciego, de Editorial Aldus (2001).

 

PUBLICADO EN EL DIARIO AZ EL DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2009

 

Noche húmeda de principios de una era

¿mojada por rocío o por lágrimas?

La luz serena cae…

Sobre la nota invisible

El fogón de tu amor: infinito.

Corre el tiempo y se abren espacios de luz

Mientras la noche cae lentamente

El silencio crea su espacio y surgen verdades verdades.


Celia del Palacio, Angélica González M., Mirna V. Viveros, Zoe Schott, (¿?), Alicia Castillo, Ma. Rosa Muñoz C.,Jesús Hernández Barradas

 

*realizado el martes 29 de Septiembre.

1RAFAEL RAMIREZ

ADICT@S A LA POESÍA

COLECTIVO

 

al corazón. Siempre al corazón. 

 

Mirna V. Viveros

 

El movimiento Adict@s a la Poesía no tienen mas pretensión que: Poetizar la vida y socializar la poesía.

Este colectivo nace de la urgencia y necesidad que tiene nuestro corazón de hablar  y decir escribiendo, como sentimos el mundo que vivimos.

Desde el año 2002 con el inicio de un taller de creación literaria en el espacio cultural Caftán Rojo en Xalapa, Veracruz, coordinado por Teresa Moreno, un grupo de personas nos dimos la oportunidad de escucharnos entre nosotr@s y escuchar esa voz, que a veces no encuentra acomodo en ninguna parte.

 

El proyecto Adict@s a la Poesía nacería más tarde, después de haber realizado presentaciones en diferentes espacios culturales de Xalapa donde se entretejieron y propiciaron diálogos entre la música, la plástica y la palabra.

Desde el año 2006, funcionamos en el Café Teatro Tierra Luna (Rayón 18, centro) el ultimo martes de cada mes, donde se nos ha dado cobijo para desarrollar la propuesta del colectivo, logrando interesantes resultados.

Hoy pretendemos dar a conocer en esta columna que inicia, los resultados de esas voces de hombres y mujeres que se escuchan en las reuniones del Café Teatro Tierra Luna, con la mejor intención de contagiarlos por esta adicción a la poesía.

RAFAEL RAMÍREZ HERNÁNDEZ

Uno de los tantos jovenes que asisten a las sesiones se llama  Rafael Ramírez Hernández, quien nació un 24 octubre de 1980 en Coatepec, Ver.

El nos cuenta: “los fines de semana acompañaba a mamá a la finca para cortar café. Me pedía que ayudara, cosa que no hacía aún cuando ella me ofrecía 50 centavos a razón de llenar una cubetita de cinco kilos durante todo el día. Mi pasatiempo consistía en llenar a lápiz un cuaderno Polito (muy popular entre los niños de aquellos tiempos, supongo porque en la portada aparecía un niño, a veces vestido de pirata con espada de madera en la mano derecha, otras veces de marino en un barco de cartoncillo) con mis primeros intentos de rimas o canciones. -Mamá, la finca es muy bonita, pero yo quiero escribir y hacer libros- son las palabras que dije a los siete años y repetí en años siguientes por distintas razones.”

Cuando preguntamos a Rafael: ¿A quién obedeces cuando escribes?, su respuesta es muy clara y contundente: “Por muy arcaico, trillado y gastado que se escuche… al corazón. Siempre al corazón.

Aquí un poema de su autoría:

 

DIARIO DE UN PERRO.

 

¿Qué día es hoy?

 

Ah, ni hablar, no hace falta saberlo.

 

Comienzo aquí, un día cualquiera como cualquier otro día.

 

Para qué formular ideas o perderme entre un sin fin de dudas.

 

Desperté hace unos instantes sin saber en qué día me encuentro.

 

Pensándolo bien no estoy seguro si acabo de despertar o aún estoy soñando.

 

Al qué y el por qué no tienen cabida en mi naturaleza canina.

 

No me importa la finalidad de estas palabras.

 

También hoy o ayer o mañana me tumbo al suelo bajo el cobijo de las sombras de los árboles con el rabo entre las patas.

Tengo los parpados muy cansados… cerraré mis ojos y comenzare a soñar que me alimento con croquetas hechas a base de harina de estrellas… se bien que para ese momento un vientecillo bajará a depositar un beso en mi frente.

Más es cierto y sincero decir que nunca encuentro respuestas a cosas que no necesito.

Tal vez sea… no. Me olvidaré de esos pensamientos, mejor dormiré antes que sea tarde y tienda a enfermarme de humanidad.

Aaaaah! Hasta mañana o después de mañana o tal vez hasta hoy “querido diario”.

 

Rafael Ramírez Hernández cambió los estudios de filosofía por la poesía, aunque las dos tienen sus raíces en la cotidianidad, de ella emergen ambas, haciendo posible  establecer un dialógo entre el pensamiento y el sentimiento, entre las razones y los sueños, entre la poesía y la realidad. “…Mientras el hombre conozca sus posibilidades y limitaciones como hombre, algo bueno saldrá… una poesía mayor y un poeta mejor…” concluye nuestro poeta.

 

www.adictosalapoesia.org

adictosalapoesía@yahoo.com.mx


Publicado el domingo 19 de Abril de 2009 en el Diario AZ

 

Para Manuel Martínez Morales


Bajo la sombra de la visera 

las cebollas lucen su elevado precio

tanto como las alineadas verduras

que a la vista pasan,

no hay nada que me asombre

del universo del supermercado

en esta panorámica demanda.

 

Bajo la gorra reviven las ideas

que de niña me animaban,

ahora ando sobre mecánicas piernas

ahora solo me regalan fatalidades

ahora no hay manera de ahorrar

ni de cambiar cuentas de olvido

por incitantes recuerdos.

 

Desde mi visera se dibuja la diferencia

no percibo el poema que me ronda

ni los versos que surcan el camino

la gorra mi perspectiva cambia y resiste.

 

Mi gorra negra lleva gusto

de ir, sobre mi cabeza dañada

por corrientes de modernidad

que atropellan la inspiración,

para reivindicar a las frutas y verduras

a las carnes y mariscos o a la patria

            —si así me place—

con versos subversivos de precios y calamidades,

pañuelos, zapatos, camisas o banderas

que renuncian a la miseria de la humanidad.

 

Podrías comprarte una gorra negra

tan negra como la mía,

que disminuya con su visera el deslumbramiento

del mundo comercial,

pero lo que no encontrarás en el supermercado

ni en ningún escaparate, por más cochino dinero  que tengas,

son ofertas de dignidad, porque la dignidad  ni se compra ni se vende,

la dignidad es el vestido más hermoso que se ha puesto el pueblo

cuando le han llenado de piedras el zapato.

 

Bajo la sombra de la visera de mi gorra negra

veo en la ciudad

calles y rincones anémicos,

personas y  animales callejeros anémicos,

muertos de frío y de miedo,

con hambre y muerte en el estómago,

pero gozosos de sus espléndidas plazas comerciales,

devastadoras del mísero ánimo que queda

en el arruinado epicentro de sus bolsillos

por el costoso espectáculo

de oler mirar

oír y reír

mientras el corazón

quiere dar a luz

su rota niñez de barrio

de monte

de cielo

dibujando  con lápices romos

en un cuaderno de aprendiz de nube

donde agonizan peces de colores

y pájaros, gatos y perros

yacen entre las ruedas de los autos

manchando el rígido pavimento

de la maldita ciudad contemporánea.

 

Bajo la manifiesta mirada de mi gorra

la tortilla tiene olor a petate de muerto

salidas de la máquina que las regurgita

como masa disecada en aparador

para las multitudes de ovejas taciturnas

que se friegan todos los días

de todas la semanas

de todos los meses

de todos los años

en el vaivén de la triste angustia

en este fragmento de historia

donde transita  la esperanza

como esbozo para los pobres creyentes

que piensan, como yo, en la libertad

de mirar bajo la visera de una gorra negra.

 

Mirna V. Viveros

Agosto 25 del 2009

  

 

 

 

 

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