Mirna Romero

(Orizaba, Veracruz)

Sociologa de profesión, con una maestría en sicología comunitaria, es una poeta obscura que se entrelaza con las letras, para retratar el alma de más mujeres que agonizan de amor en la soledad de sus alcobas. Piensa que su preparación como socióloga le permite abordar y explicar la realidad en la que estamos inmersos para así participar y transformarla.

Hoy
Soy la noche
Y te amo en la penumbra
Abro de la noche
El corazón
Estrellas
Cometas
Vía láctea
Polvo cósmico
El tacto de los sueños
Se condensa
Cóncavo y convexo

Cometa
Te desangras
En la amorosa entrega
Bebo tu sangre
Viscosidad lechosa
Mineral fuente de vida
Orbitando
Derretida
Miel de tus ojos
Cayendo sobre mi piel humedecida
Hoy
Soy la noche
Que un cometa besa
Con pasión enternecida
Naufraga mi alma
Alas de cristal
Efervescencia trémula
La luna
Palpitante
En la espiral
Se vuelve incierta
Los años luz
Que no-se-paran
Nos hacen girar
Entrar en laberintos
Lo imposible
Es el escenario
De esta convergencia irracional
Noche y cometa
Penumbra y danza etérea
Tu simiente mineral
En la boca de la noche
Se prodiga
Orbitando
Derretida…

-mirna romero-

Bésame la piel
Con tu fugaz mirada
Ven
Con la luz de tu mítico ser
Inúndame al alba
Esta noche
En que tu cuerpo
Explora mi humedad callada
Me yergo
Posesa
Con tu alma en mis entrañas
Me envenenas con tus
Minerales aguas
Sin miedos te agitas
Y Yo te contengo
Se diluyen la tierra y el cielo
En ese instante eterno
Y estalla etéreo
Mi sueño de estrella
Fundido en tu ser
En tu cuerpo se cura mi fiebre
En ti
Nace y radica mi amor y placer…

-Mirna Romero-

No te duermas ahora…
En esta hora quieta
Que la luna vela
Y las hojas
Caen
Resecas
Hay pensamientos alados
Que en versos se han tornado
Y hoy
Quiero escuchar tu voz
Sin velos
Sin raíces
Dime que soy lo soñado
Lo empolvado
Lo hilvanado
O lo raído
Soplándote al oído
Mi canto humedecido
Volemos desquiciados
Sin cuerdas
El silencioso abismo
Hoy
Tu espíritu felino
Protector
Me abriga
Te pido en un murmullo
Que me lleves contigo
Llévame en tus ojos tornasoles
Por horizontes llanos
A las doradas nubes
A los confines vivos
Y al nombrarte
Soberano llega
Quiéreme sin falta
Que los dos estamos solos
Trascendamos el polvo del olvido
Salgamos del camino
De niebla inacabable
Sumérgete en el sueño
De mi vientre florido
No es que te quiera verde
Es que te quiero mío
Le pido a Dios que me ames
Y no me dejes
Por los verdes del olivo
Bésame de luz
Tócame el alma
Que no exista descanso
En los huesos ardientes
No puede haber olvido
Tú y yo
A contrapunto
En un suspiro
Hoy es el momento de estar entre tus brazos
Vivir la inmensa noche
En un alma fundidos…

 

 

Mujer que espera

recluida en el

fondo de los parpados

y susurra un corazón abundante

de promesas.

Fuego helado que sucumbe

a los impulsos

de una ausencia

repetida

en permanente inexistencia.

Eres una sombra que transita

ante el amor desahuciado

por el ansia que despliega

sus tentáculos que asfixian.

Plena mujer

de agua inmaculada

que desdibuja la pasión

y se apodera del orgasmo

vocal

con letras finas.

J. F. H. S.

ABRIL 2011

 

TE VERÉ CON ESA AJENIDAD DE LA VEZ PRIMERA

POEMAS DE LA BRUJA


 

Guadalupe Flores Grajales

 

Como señala Rosario Castellanos, a través de la historia de la mujer, ésta ha sido más que un ser humano, más que parte de la naturaleza, un mito (Castellanos: 2001, 79) y en tanto mito creado por la mirada masculina, la mujer resulta ser un sujeto antagónico, con un principio asociado con lo maléfico. Así, lo femenino surge representado como impuro, asociado a acciones negativas, donde el sexo será su actividad máxima. Sin embargo, también se le atribuyen rasgos positivos como la fertilidad en su representación simbólica coligada con la luna y la tierra, con los antiguos ritos y con las divinidades que los regían. Hécate, diosa de la muerte, pero al mismo tiempo de la vida, era quien acompañaba a los hombres cuando nacían y cuando morían; era común encontrarla en los cementerios, en las casas y en las encrucijadas de los caminos. Selene y Diana, diosas conectadas con la luna, también acostumbraban deambular en los panteones. Junto con Hécate fueron cómplices del despertar sexual en los hombres. Mujeres provocativas y provocadoras de amores transgresores y misteriosos.

Pero, la palabra “bruja” resulta de la combinación de dos mitos precedentes; uno de ellos, de origen grecolatino, es strix o striga[i] y refiere a una mujer que se transforma en una especie de ave nocturna, misma que durante la noche reposa a un lado de la cama de los niños para extraer su sangre y sus vísceras. Otras veces, se asocia también con la transformación en animales como lobos, zorras[ii]. El otro mito es de origen germánico, alude a la existencia de la llamada Compañía de Diana[iii] , ejército de mujeres comandado por esa Diosa. Todas las noches salían a cazar y al final se reunían en medio del bosque y celebraban un gran festín[iv]. Hay diversas versiones sobre este mito, algunas veces Diana Cazadora es sustituida por Herodías[v]; otras, Diana se transfigura en algunas diosas agrícolas del panteón germánico y nórdico: Holda, Perchta y Abundia o Satia. Todo depende de la visión religiosa de que se trate. No cabe duda que la siguiente descripción es una pieza clave en la construcción del imaginario:

Ciertas mujeres desgraciadas, pervertidas por Satán, seducidas por ilusiones y    fantasmas de demonios, creen y declaran abiertamente que, en mitad de la noche cabalgan a lomo de ciertas bestias con la Diosa pagana, junto a una horda de mujeres, y en silencio de la noche vuelan sobre enormes extensiones de tierra y obedecen sus órdenes como si fuera su ama, y son llamadas a su servicio otras noches (Martín Soto: 41)

Observamos como la concepción de la bruja es una de las ideas más antiguas en el mundo y cómo desde el principio va de la mano con las tradiciones profanas del viejo continente que tanta influencia han tenido a lo largo de todos los tiempos. Son muchos los mitos y asociaciones simbólicas con los que se relaciona su origen; ya sea conexión con la noche y la no-vida o con la muerte y el mal.

Hoy en día, existen diversos estudios abocados a este tipo de investigación que, por un  lado, niegan la posibilidad de que las brujas hayan realizado el conjunto de delitos que les atribuyen: provocar tormentas, introducirse por las cerraduras de las puertas, hacerse invisibles o volar sobre un objeto o animal; por otro, hay quienes asumen una postura de credibilidad en torno a su existencia, no sin aceptar un dejo de exageración e invención en cuanto a los poderes de que son objeto. La única verdad es que las brujas, son mujeres capaces de proporcionar daño o salud. De ahí, su conexión con lo maléfico, mujeres temidas por los demás y perseguidas hasta obtener su muerte, en muchos casos, en la hoguera. Mujeres poderosas capaces de manipular las fuerzas mágicas.

 

Luis Ernesto González,  autor de Poemas de la bruja, poemario que hoy nos reúne aquí, recupera una serie de rasgos del imaginario. Conjunto de particularidades que son reveladoras de un afán por reivindicar la esencia de lo femenino, donde se evidencia el poder ejercido de la amada sobre el amante. Mujer-bruja, manipuladora de los sentimientos provocados en el “otro”. Luis Ernesto prefiere el ritmo a la rima, concediendo independencia a la metáfora mediante imágenes que prescinden del símil o la comparación, más bien juega con el lenguaje produciendo imágenes que aluden a la ausencia de la figura amada.Como he querido titular a esta breve exposición, cierta mirada que pretende mantener la vista en la ajenidad de la primera vez.  Tal ausencia permite la construcción del imaginario femenino, la negación de su presencia, confirma sus acciones y atributos.

El yo poético invoca a la bruja, metáfora de la amada, porque ha sucumbido a su hechizo y a los efectos de la simultaneidad cotidiana, de todo aquello capturado por los sentidos. Ya no la toca, pero percibe su presencia y la actualiza a través de la memoria. La imaginación y el silencio nocturno, sólo se ven interrumpidos por el recuerdo que se agoniza gracias a la lejanía de la amante.

El poeta la piensa de manera misteriosa, provocativa y provocadora, conectada con la penumbra, con la no-vida, con el bien y con el mal. Objeto del embrujo femenino, al poeta hacia el final del poemario, se le han paralizado los sentidos y los cuatro elementos comparten su pena: tierra, aire, agua y fuego se funden para compartir la muerte en la hoguera, alegoría del fuego que consume el alma del poeta.

Los Poemas de la bruja están estructurados en cuatro partes, la primera, “La ventana”, refiere la imagen de la mujer mirada a través de la distancia, cual ventana que separa al yo poético de la amada; en la segunda, “De la noche hallada”,  resulta de la evocación de la mujer, cual bruja o hechicera que sólo aparece por las noches para desaparecer en los brazos amados al igual que la lluvia sobre la tierra; en la tercera parte, “Silencio”, se nos muestra el poeta totalmente doblegado y aprisionado por el embrujo femenino, la pérdida es evidente: todo anhelo ha desaparecido y, de manera desesperada, el yo poético prefiere mejor la muerte; por último, la cuarta parte, “Espejo”, el poeta termina aceptando el enamoramiento y el embrujo ocasionado por la simbiosis amada-bruja, con la esperanza de continuar ardiendo ambos en el fuego.

Es evidente pues, en los poemas que integran el libro, la invitación a que el lector interprete la ausencia y presencia del objeto amado. En la poesía de Luis Ernesto González el lenguaje alude a lo conocido y a lo desconocido en el tiempo, se cuestiona principalmente el olvido, su no resignación ante el inevitable abandono, el vacio, la ausencia y la muerte.


[i]En italiano strega, que define a la bruja propiamente dicha.

[ii] Por ejemplo en el Satiricón de Petronio y El Asno de Oro de Apuleyo, las brujas se transforman, algunas veces, en aves nocturnas; y, otras, padecen de licantropía.

[iii]Identificada, también como Cacería Salvaje, Cabalgata Infernal, entre otras formas.

[iv]Actividad generadora de la noción del aquelarre.

[v]Salomé, la hija de Herodes, quien pidió la cabeza de Juan Bautista y fue condenada a cabalgar eternamente.

 

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Texto leído por la poeta Mirna Romero, en la presentación del libro Poemas de la Bruja, Ed. Eón,2010; el Martes 26 de Abril de 2011 en la sesión Adict@s a la Poesía. XALAPA, VERACRUZ. MÉXICO

 

POEMAS DE LA BRUJA

“En torno al caldero girad;

tripas venenosas echad.

Sapo que bajo piedra fría

lleva treinta noches y días

durmiendo y sudando veneno,

serás el que hierva primero

en este encantado caldero”.

(Parlamento de la Bruja Primera, Shakespeare, Macbeth, acto IV)

 

El termino BRUJA, deriva de wicca, la palabra proviene del inglés antiguo, que a su vez deriva del vocablo alemán wic, que significa doblarse o volverse; se creé que una bruja influye en eventos usando la magia.

En tiempos medievales, desde el siglo XIV en adelante, la bujería fue considerada una religión satánica de la que se presuponía pactos demoniacos. Una bula papal, la condenaba en 1484. Sin embargo cabe preguntarse si las brujas existieron realmente o los aquelarres fueron proyecciones de los investigadores.

Algunos investigadores observan que la brujería medieval puede derivar de los antiguos cultos a la fertilidad y toda la mitología vinculada a las brujas, como las escobas voladoras y los aquelarres pertenecen más al dominio de la imaginación y la literatura que a la evidencia histórica, sin duda propiciada por los inquisidores.

Desde estos enfoques antropológicos, se especula que las brujas eran en realidad abortistas, especialistas en métodos anticonceptivos, filtros afrodisíacos y enfermedades venéreas, entre otras prácticas relacionadas con la sexualidad, así como también plantas alucinógenas y conocimiento sobre temáticas esotéricas. Y estas probablemente eran las causas verdaderas por las cuales se las perseguía, aun cuando se les adjudicara supuestos pactos con el demonio.

Existen diferentes acepciones del término “brujería”, muchas de ellas dependen del enfoque disciplinario o incluso del contexto histórico. Hay quienes la interpretan como una creencia con inclinación al mal y a la utilización de determinadas artes con el objeto de perjudicar a los demás o causar desgracias. Actualmente, la brujería puede también interpretarse como la posesión de poderes psíquicos que podrían utilizarse para hacer el mal..

Pero en sociedades tribales, el término de brujo, bruja o hechicera no necesariamente se relaciona con la maldad, aunque en muchos casos pudiera tratarse de personas que utilizaban medios para causar daños en los demás. Es indudable que dentro de estas ideas los conceptos asociados a la brujería se aproximan al de sanador o chamán.

Todas  las culturas hacen referencia a estos personajes.

El Precedente más antiguo que encontramos aparece en la antigua Grecia. Allí descubrimos a Hécate, diosa infernal de la brujería y de la magia a quien se le atribuye la invención de la hechicería y la conexión con el mundo de las sombras.  Se aparecía a magos y a brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales (yegua, perra, loba, etc.).  Atormenta a los humanos recorriendo el mundo por las noches con una jauría de perros infernales.  Preside las encrucijadas, lugares por excelencia de la magia, donde se levanta su estatua, en forma de una mujer de triple cuerpo o tricéfala. De hecho, es una diosa triple, llamada Luna o Selene en el cielo, Diana o Delia en la tierra y Proserpina o Hécate en los infiernos.  Otro famoso personaje es Circe, que habita en la Odisea y en las leyendas de los Argonautas.  Cuando Ulises desembarca con sus compañeros en su isla, la maga convierte algunos de ellos en cerdos y tienta a Ulises para que beba su poción mágica. El  héroe consigue escapar del encantamiento gracias a una planta mágica y sus compañeros recuperan la forma humana.

En Roma, el prototipo de la hechicera es Medea quien tenía la misión de inmolar a todos los extranjeros que desembarcaran en Cólquide. Pero al ver a Jasón se enamoró de él y lo ayudó a capturar el vellocino de oro.  Se le atribuyen muchos crímenes (su hermano, sus propios hijos, etc.).

 

 

Durante el siglo XII se creía en congresos de brujas en los que se declaraba la matanza de niños. Su gran expansión particularmente por Alemania, Francia, Italia y España se producen entre el siglo XIII al XVII. A partir del Siglo XV comienzan las grandes persecuciones y matanzas. Hay quienes sostienen que de la mano de los conquistadores, las brujas llegaron a América, sin embargo, las civilizaciones americanas, contaban con la “machi”, una anciana misteriosa que cocía brebajes sanadores.

 

De la mano de la cultura oral, las bruxas, meigas, machis, hechiceras, adivinas, encantadoras, nigromantes, chamanes, pitonisas, etc. hacen su ingreso a la Literatura a través de los denominados Cuentos Clásicos. Las brujas y hechiceros difieren en las distintas culturas e incluso varían de unas leyendas a otras dentro de una misma tradición, sin embargo, tienen en común conocimientos, intuición, poderes mágicos y don de profecía, qué o eran de origen sobrenatural o habían  sido adquirido mediante un pacto con el diablo sellado con sangre. Podían cambiar su apariencia física y transformar a quienes las ofendían.

 

Hablemos de la influencia del tema en la literatura: Shakespeare, escribe en 1605, Macbeth, la cual es una de las tragedias más celebradas de Shakespeare. Trata de la ambición y reflexiona sobre la predestinación y el libre albedrío. Según la crítica, el autor actúa aquí como psicólogo, ofreciendo una descripción detallada del proceso que lleva desde la ambición al castigo, pasando por el crimen y la culpa. De todo ello partícipes los dos miembros del matrimonio Macbeth.

Mary Elizabeth Coleridge: (1861-1907) es una poeta y novelista inglesa, escribe su famoso poema la bruja, inspirado en una antigua balada medieval llamada la bruja blanca, los cantos y encantamientos de las tales, han ido fusionándose con los cantos y poemas, en una fina línea , haciendo imposible distinguir en dónde comienza la poesía y en dónde termina el conjuro.

En este poema, Mary Elizabeth hace una suplicante petición, después de un  desgastante trayecto por la vida, en que su alma y su cuerpo fueron  heridos, para ser dejada ante la Puerta.

Y qué decir de todos los demás seres mágicos y góticos que trajeron escritores como Polidori, Stocker, Mary Shelly,  Lord Byron, Hoffman, Alan Poe, etc, etc.

A  pesar de su origen ancestral, las brujas siguen siendo protagonistas en el territorio de las letras.

 

Así, las multicitadas brujas, ejercen fascinación, en  nuestros días, a  Luis Ernesto González.

Él nació en el DF en 1966.  Estudió Periodismo y Comunicación Colectiva en la ENEP (hoy FES) Acatlán (UNAM). Ha publicado los poemarios Mar y bosque se buscan  (2001) y De las formas del desierto  (2002), ambos en la colección Voces del Viento (UAEM/Unicedes). Junto con el inédito Cumbre de nevada sombra, éstos conforman la trilogía Cartas geográficas.

El libro Poemas de la bruja apareció en junio de 2010 con el sello de Ediciones Eón. En el cajón, Urania en la caverna y otras historias.

 

En Poemas de la bruja, se transparenta la fascinación de Luis Ernesto, por la mujer en cuya piel, cubierta por las sombras, se ha de perder su voluntad, su fuerza, su razón.

En contemplación insomne, se deja deshojar la sangre, al roce de los dedos de su amada bruja, y se envenena de besos, hipnotizado con su aroma, le suplica, “no me dejes así, entre trozos de vidrio… mátame ya…”, porque es mejor morir que padecer su ausencia cuando amanece.

En éste poemario, el autor, cual jardinero, acude al temblor de la rosa, para florecer en ella, como sueño esperanzado. Y se cobija en ese espacio de luz lunar, contemplando la desnudez de la hechicera traspasando la ventana.

 

 

-Mirna Romero-

26/abril/2011

 

Muerde mi corazón
Arrítmico y tedioso
Muérdeme corazón
Amado misterioso
Hazme desangrar
Anquilosada vida
Volverme mar añil
Volcarme olas salinas
Espuma
En tu playa humedecida
Déjame ser tu subterráneo sueño
La ceniza entre tus rosas
Y en mis venas
Destila aguas cenagosas
Ven
Con tu ternura de alquitrán
Alas astrosas
Y vierte la condena de tu alma
En mi desierto
Sediento de tu boca…

La ceniza tiñe todo
Tiñe el cielo de este cuarto
Hoy quiero partir
Pero algo me detiene
Contemplo las telarañas
En la esquina del baño
Hoy la tarde es de ceniza
Y tú no has regresado
Miro cómo pasea
Con beata lentitud
La cucaracha en el lavabo
La noche cae
Desnuda sobre mí
Y el deseo
Se adhiere a mis manos
Sueño que vuelves
Con tu pelo enmarañado
Y me ves
Con esos ojos de unicornio perseguido
Maltratado
Y con prontitud
Los desencajo de tu cara
Y los meto en un frasco
Quiero preservar tu mirada suplicante
Porque tiene cierto encanto
La ceniza tiñe todo
Desde la sombra
La media noche
Los charcos
Y este siniestro canto
Que como niña idiota
Canto
Y sueño tu boca
Que muerde los silencios
Tus besos de molusco enamorado
Y tu voz
Que como el agua cae
Mojándome despacio

La ceniza tiñe todo
Mis dedos se deshacen
Tocando tu guitarra
Y hoy
Quiero escapar de la hoguera de la noche
De esta sombra persistente
Del color de la ceniza
Y quiero cruzar el fin del mundo
Pero la fracasada muerte
Se niega
A llevarme en el hueco de su abrazo
Y llueve
Llueve tanto
Llueve desde adentro
Y rehago tu cuerpo con cenizas
Y mi alma es un rumor etéreo y mojado
Y lamento en esta hora haber llorado
Y con un beso tibio y callado
De la vida
Te doy el hálito
Y la ceniza tiñe todo
Y todo tañe tan amargo…

Siempre hay un tanto de muerte
Un poco de fuego
Dolor de alas desgajándose
Fulgor
Pasiones calladas
La espuma calmada
La orilla lamiendo
Y no sé en donde
Saciar los anhelos
Si el viento es tan quieto
Y el tiempo
Se humedece de silencio
Y vuelven tus ojos
A latir
Como desbocados caballos
En mi pensamiento
Enloquece mi tarde
Me encierro en las sombras
En tu boca me hundo
Y navego en el mar de tu piel
En tu naciente nombre
En tus signos sin hilar
En tu pelo
Y se amanece la noche
Y sigo anclada en tu voz
En tus manos
Recorriendo mi cuerpo
Y muere el instante
Aguardo despierta tu vuelta
Los días pasan lento
De nuevo el silabario
Vocales uniendo
Sonidos vanos
Mi muerte hilvano
A la vida de campana tañendo
tu sangre de vida
entre mis piernas fluyendo
Se hace la historia
Las flores en botón
Prometen dar fruto a su tiempo
Y todo es en torno a ti
Habiendo cantos y luz
Mujeres pariendo
Niños de la calle
Seres solitarios ladrando a la luna
Profetas surgiendo
Y tu imagen en mi creyendo
Las señales salvan
La saliva de tu boca en mi cuerpo
Y tu cuerpo de ángel
Pecando en mi ser
Regalándole luz a mi oscura pasión
Redimiendo este pacto callado
En este etéreo sueño…

Mirna romero
27 Noviembre 2010
3:31p.m.

Los pies de pesado cemento
Tu imagen
Dibujándose en mi firmamento
El tránsito lento
Te bordo flores añiles
Y las esparzo al viento
Las invoco libres
Desnuda las sueño
Y a tu sonrisa
Le bordo un febril momento
Me velan lóbregas palomillas
Parajes desiertos
Recuerdos en fuga
Se adormece mi boca
Se desbordan ríos
Y sigue lloviendo
Qué puedo escribirte?
Si la tinta escasea
Y se evapora el aliento
Qué puedo decirte?
Si mi cuerpo resiste
Tu tacto incierto
La degradación de tu voz
En mi cuerpo
Como lluvia cayendo
Si es una centella
Este viento cortando
Cada pensamiento
Si la gloria no está hilvanada
En mi falda corta
Ni en tus dedos
Los botones de mi blusa urdiendo
Mis razones
Trascienden este oscuro aposento
Y tu luz me trastorna
Y tu boca se posa en la salvia de mis pétalos latiendo
Y el tiempo se aplaza
Y se aplaza el tiempo
Tu cántico penetra mis parpados cerrados
Y tu luna
Promete de nuevo
Y me descoso las alas
Y con metáforas locas
En tu cuerpo navego
Saciamos las almas
Se fragmenta el vértice del tiempo
Y la noche ya no punza en el centro
Y éste húmedo cuento
Es una estrella fugaz
Corriendo
Descalza en la noche
Dos almas en trance
En esta hoguera
Incinerando el silencio

-mirna romero-
5/IX/10

No hay paz en mis huesos

Y tu nombre taladra

Mi muerta canción

Quise ser

La ola vespertina

Sirena sin ropa

En tu colchón

Y naufraga mi sangre

Se quema mi carne

Al rozar de tu voz

Y en delirante espejismo

Las lenguas rezando

Ángeles sin alas

Demonios sin dios

Qué fuimos?

Qué somos?

Silencioso abismo

Almas de cartón

Hablan tus ojos

De mis nacientes sueños

Los salmos se elevan

Hasta el último cielo

Vestigios de otoño

Se opacan las nubes

Realidades

Mentiras

Y delineo fantasmas

Conjuro tus besos

Qué fuimos?

Qué somos?

Silencioso abismo

Almas de cartón

Ensarto en un hilo

Recuerdo a recuerdo

Sonrisas del niño

Tus ojos de gato

Mis viejos zapatos

Le añado un anillo

Estrellas silentes

Un peine

Tus sueños

Cepillo de dientes

Tu pelo revuelto

Un dibujo a crayón

Qué fuimos?

Qué somos?

Silencioso abismo

Almas de cartón

Y retorno al inicio

La flecha macabra

Maldito Cupido

Las horas danzando

En el viejo reloj

Me llamas

Respiro

La noche se duerme

Un perro que ladra

La flor  sin  ventana

Perturban mi alma

Las  cajas que archivan

Las horas vividas

Y  afilo  navajas

Para cortar el sol

Me quito el vestido

Desnudo mi alma

Te abrazo en mi pecho

(me duermo contigo)

Y sucumbo

Al compás de tu corazón

Qué fuimos?

Qué somos?

Silencioso abismo

Almas de cartón

Mi cuerpo incierto

De lápida fría

Con tus húmedos dedos

Se viste de versos

Me incendio en tus llamas

No alcanzan las noches

Para tejer las vidas

Las ansias

Los cuerpos

Te vas

Yo me quedo

Me rondan negras palomillas

Soy luna menguante

En tu noche

Suspendida

Te espero callada

Para guarecer en ti

Mi lluvia de amor…

-mirna romero-