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Rafael Ramírez

Joven estudiante de filosofía considerado a sí mismo como " un escritor que juega y sueña escribir poesías, ensayos y cuentos... Un tipo, borracho soñador y sin sentido que se tropieza cada atardecer con el murmullo de los grillos..." Aprendió a leer a base de golpes… de vida y empezó a escribir a muy temprana edad.

 

Incluso, vivir en estos días resulta tan absurdo e innecesario.

Rozarnos las bocas sin descanso…

Buscar entre tus muslos el tinte de alegría sin encontrarlo.

 

Inclusive, vivir en estos días resulta tan absurdo como vano.

Deshojar una flor, sonreír como idiota, estar  contigo o conmigo sin estarlo.

Soñar el mundo a través de tus sueños, sentir el cielo a raíz de tu tacto.

 

Hablar entre nosotros… vivir en tus palmas resulta tan inhumano.

 

Correr con el viento, llorar en la lluvia en silencio… en silencio dormir en silencio…

Ah! Cómo decirlo, vivir en estos días resulta tan cansado…

 

Voto a dios. Un Voto de silencio.

¿Cómo llorarlo todo en fragmentos?

 

 

También el amor es rojo…

como rojo es el tiempo

bajo el collage de las hojas

donde se amarran

nuestros labios resecos.

 

También el amor es la guerra,

en un rojo holocausto,

en un golpe del destino.

Como cuando se sabe

que rojo es el sabor

de una buena copa de tinto vino…

 

También el amor es rojo…

como el rojo de la pasión

en los ojos del ser amado…

 

También el amor es como el

rojo del clímax al rose de mis palabras;

a flor de ojos (tus bellos ojos)

en pos de tus brazos…

 

así es un escrito teñido de rojo.

Simplemente decir que eres parte de mi vida,

de mi destino, de mis sueños;

todos ellos, pintados de rojo.

 

Roja es la flor que lentamente agoniza

arrastrando su vida en un suspiro,

en un abrazo,

en un vaso,

en un descanso roto…

 

-Dime por favor,

Si esta canción no llega a ti con tal gracia,

será que pretende arrancarte,

con tanto miedo; un suspiro.

Como aquél que de mis brazos te arranca…

 

Por ello escribo con tinta roja.

Por que rojos… son tus labios.

 

México es un país de efecto retardado.

Su crecimiento es retardado.

Culpa de ello la tienen los miles de parásitos que lo nombran… y que lo van mermando.

 

El sometimiento durante estos siglos nos a hecho demasiado daño…

México quiere crecer… pero hay algo que de a poco lo va encerrando y como adormiléra lo va cubriendo de espesos maquiavélicos trabalenguas.

 

Morelia es más que una mala noche de insomnio…

México es más que un triste septiembre o una revolución minusválida.

 

Morelia es más que una noche así sumergida en una fuente donde los arcos y la nostalgia curten en las rocas sus cimientos con los años.

…es el sitio donde la luz y las sombras se disputan en las articulaciones los espacios.

…es el lugar donde lo trémulo nace de la sangre y donde morir de angustia no es sensación ajena a los labios que sujetan a las parejas por los resecos callejones con sus coloniales parques.

 

-Verdad que sabes soñar, purépecha amigo.

-Algo

-¿Y que sueñas?

-El reposo de los años que duerme en las tarascas fuentes pero, guarda silencio por favor que las nubes arman un alboroto como bandada de aves y a mí se me quiebran las lágrimas y el alma.

 

Los mordaces ojos cual serpientes se esconden tras los matorrales…

Qué puedo decir si estoy encariñado.

Sencillamente encariñado caro a los encañados peces, sencillamente encariñados…

Mi lengua de reptil busca absorber la savia de los sencillos lugares…

Sencillos como las cuentas de los cielos en las palmas de la noche.

Y simplemente sencillo…

Sencillo en una Noche Moreliana.

Deambulando con la mirada de botella, cabeceando en las tarascas suertes que sugieren una mirada ardiente… con una dulzura única pero ardiente…

Y esta viene a calarme porque en el aire aún se respira el hedor de la hemorragia de las heridas que no quieren cerrarse.

 

Se oye en el silencio de la noche moreliana los desesperados sueños que de tantos pequeños son descarnados…

Y me revuelco en el vómito derecho de no poder hacer nada…

Y soy sencillo…

Sencillo como una tenue luciérnaga ciega y sin bacterias y sin luz… y sin bacterias…

Y me duele el dolor que se disfraza tras las cejas…

Trato de nadar pero mis palabras se desarticulan de tristeza e intento soñar pero mis sueños parece ser que se han quedado sin ilusiones y sin fuerzas… y sin ilusiones y tristes y sin fuerzas…

y la culpa de todo la tienen los casquillos que en el suelo moreliano se confunden con la arena.

 

Para qué excusarme con mi nostalgia si, sencillamente estoy borracho, somnoliento y borracho y sencillo… pero borracho…

Y descubro que los infelices medios con sus médicos y malditos doctos sabios nos han engañado –murieron más de los que en el suelo encontraron-

 

Ahora, a falta de paisana busco un juguete nuevo… pero lo bonito de la Noche Moreliana me tiene consternado.

 Y es que todos sabían que algo así pasaría pero; nadie hiso caso.

 

Ahora, las noches allí suelen ser dulces como muslos de mujer enferma del Tábano de la soledad… pero bien amargos…

Amargos como la pólvora que estalló con la hipocresía y la impunidad amarga.

Todo en una noche…

 

Reviento cada una de las arterias de la esperanza porque el efecto de sanación es retardado y amargo como la pueril y maldita manía de creer en la esperanza de que un inservible dios venga a salvarnos y limpiarnos el alma.

 

¿Acaso no es Morelia la antigua Valladolid donde se mezcla también con el polvo, el polvo del ombligo de Pavón y de Cárdenas?

Es triste… pero de esto, ya casi todos nos hemos olvidado.

 

Me jode el triste devenir de los días y la cuenta que llevan los calendarios al decir que todo esto a sido superado.

Me jode… cómo me jode desarticular el amor a México si yo mismo ya no sé si soy mexicano.

-México no es territorio de terroristas; si lo es, en cambio, de un nido repleto de Iscariote´s por todos lados-  

 

Mis palabras y mis puños se revuelven sin embargo con el fango… y no puedo más que escribir y esperar a quienquiera o cuales quieran venir a cruzarme la cara a latigazos por que simplemente no puedo quedarme con los brazos cruzados.

 

Sabemos pues, que no calan las cenizas del destierro cuando nos negamos a seguir los pasos de cualquier cerdo multicolor y filisteo.

No.

En definitiva, no amo a México.

No amo al México  que tanto pretenden vendernos los políticos y los medios.

Y quizás es muy probable que no ame tanto como ustedes al México de los atlas pero igual que todos nosotros lo sufrimos, de igual forma igual que ustedes me levanto… y alzo mi voz para decir que somos libres y que ni el emponzoñado plomo de su cobardía logrará sellar nuestros corazones y nuestros labios.  

 

 

De: Rafael Ramírez

kenjiro

 

Hace tanto que te quise y como hoy, hace tanto que te quiero…

Hace tanto que quería quererte como quererte quiero.

 

Hace tanto que te quise y como hoy hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto cuando los peces eran peces, los hombres hombres  y los cuervos cuervos.

 

Hace tanto que te quise hoy como hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto cuando era un  niño y como hace tanto que crecer no quiero.

 

Hace tanto que te quise como hoy y como hoy hace tanto que te quiero…

Como cuando verdes eran los verdes  campos y azules los azules cielos.

 

Hace tanto que te quise y como hoy… hace tanto que te quiero.

Como hace tanto que debí morir y de apoco voy muriendo.

 

Hace tanto que te quise como hoy y como hoy hace tanto que te quiero como hace tanto…

Como hace tanto que un corazón late en el lado izquierdo de mi pecho…

De: Rafael Ramírez (kenjiro)

…la mujer que yo amo
tiene agujas 
en los dedos
alquitrán
en la mirada.
una cenefa 
de sueños rotos,
unos
cuantos dientes
y
una cabeza calva.
 
…la mujer que yo amo
tiene 
una gran 
propensión al destierro
y
una habitación
que
comparte 
con las ratas.
 
…la mujer que yo amo 
tiene
la voz muy alta
sus susurros 
son estridentes 
y mortal 
es escuchar 
sus carcajadas
 
…la mujer que yo amo
tiene 
un 
par
de
agujeros 
negros 
en 
el
alma
no la aman los hombres valientes,
ni los cobardes le alaban
 
…la mujer que yo amo
tiene 
un 
corazón de concha
que guarda 
desprecios,
nubes,
hambre
y del amor,
las ganas.
 
…la mujer que yo amo
es
tinta negra…
mojó mi pluma en las sombras
por temor a los suspiros 
                 que nos nombran
y a las sábanas
                 que nos amarran
 
…la mujer que yo amo
es 
tierra,
fuego,
es
como ninguna, 
a fin de cuentas   
es 
como la nada
 
…la mujer que yo amo
es
como las bestias
míra con igual indulgencia
de la misma forma 
en que mis infantiles ganas 
se marchan 
cuando mis manos 
intentan tocarla
…la mujer que yo amo
el orgullo que me queda es que
la mujer que yo amo…
como yo; nadie más puede amarla.

De: Rafael Ramírez (kenjiro)

                                                …A Itzamaná, mi pequeño sol, mi pequeña musa,

                                             gracias a ella, esta prosa es posible y es posible la

                                              alegría en mi vida.

 

               

¿Tan extraño es ese hombre? 

Tanto

¿Lo conoces? ¿Lo has visto alguna vez?

Claro. Todos lo hemos visto, pero pocos o nadie le recuerda.

Mmm  ya veo, parece que el olvido se lo ha tragado antes de tiempo.

No, no creo que haya sido el olvido… si no la actualidad.

Por qué lo dices… ¿cómo es él?

 …es azul y muchas veces blanco.

¿Cómo? ¿Azul y blanco?

Si, mira, es difícil explicar… es como el cielo sabes, nunca es el mismo, pero siempre lo vemos azul

O como las nubes, siempre tienen un rostro, pero con muchas facetas, siempre se le ocurre un buen disfraz para cada instante de la vida.

Vaya…  y sabes donde puedo encontrarlo…

Probablemente.

Quizás si cierras los ojos… mirarás que la mayor parte del tiempo se encuentra jugando a las escondidas, buceando entre el punto cero del viento y de la nostalgia… otras tantas se le puede ver en la humedad o en la calina.

Cómo es… podrías decirme…

Tiene en las yemas de sus dedos una especie de cúpula, en cada uno de ellos,  va por allí recolectando lágrimas de todos los tipos y formas,  ácidas, alegres, enlutadas, acaracoladas, oscuras, blancas, dulces, amargas, y al rozarlas con cierta ternura las convierte en copos de nieve y con ellas se alimenta.

No, no es posible que exista alguien así…

Es verdad.

Aparece en la temporada de lloviznas,  juega conmigo todo el tiempo. Me regala un par de besos, uno por mejilla, y deposita un copo de lágrimas en mis ojos y se marcha, como cualquier viento. Como cualquier hoja sin rumbo y sin prisa.

¿Quieres jugar conmigo?

DE: Rafael Ramírez (kenjiro)

Mira, cuenta la leyenda que cuando una mujer al parir, el niño llora por que al primer respiro el aire que entra en sus pulmones tiende a quemarles… es el primer aliento fuera del vientre de la madre. Mientras tanto, la partera corta el cordón umbilical y hace un nudo en el corte y lo va arrimando hacia su estómago para que al crecer este pueda andar, sea por las aguas o por la tierra… pero hay una parte del ombligo que sobra, y ésta,  la enredan y la empolvan de cenizas; la entierran en el brasero si es niña, entonces el fruto de este acto casi religioso vuelve a las mujeres excelentes amas de casa y cariñosas madres. Si es niño, el ombligo es empolvado de tierra y entonces será  un gran campesino amante de su tierra, entregado al campo y al hogar que lo viera nacer.

Se me ocurre pensar que este ombligo llegó a ser alimento de aves, y la fuente de éste se convirtió en migrante de suelos. 

También pudo ir a parar al mar, entonces su alma se convirtió en un espíritu libre, fue marinero o un romántico naufrago en las indulgentes soledades del océano.

¿Por qué me cuentas esto?

De: Rafael Ramírez

Mucho menos probable es que se haya ido extinguiendo como dices…

Ya vez. Son cosas que el viento susurra cuando pilla a la soledad holgazaneando.

 

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Desconozco si tengo un botón de tu blusa, un pezón de sirena.

Media vida, mal que bien vivida en una taberna
un carájo de excusas, el elixir del pretexto

Despojando tus ropas al compás de un incienso

Una virgen puta, un salmón en la guantera.
Una Biblia autografiada por “El Diego”.

Una sala de autopsia donde mi orgullo sufre pesadillas.

Una dentadura del viejo barba roja menos una muela.

Un villancico que guardo como si fuese una fiera.
Un gato misógino, un lobo exiliado,
a Rosa la niña del cuerpo oxidado
Mi isla sin tesoro, mi desorden después de una borrachera.

Mi Gulliver, mi Frankenstein, mi  Robinsón,
Maquiavelo jugando a las marionetas.

Cuando sueño que el berrinche vale tanto como la plegaria o las blasfemia.

Mi canto, mi hambre, mi colmillo.

El andén donde me atropellaron el alma de niño.

Al bastardo colgado de un crucifijo

A mi corazón empeñado en buscar el tónico para el olvido

Al negro capaz de vivir con el alma en pena

A mi cuerpo mutilado en la casa de citas

Donde sufrí descalabros con todos los hideputa de virus

 

Curtiendo la tristeza me siento exiliado

En el timbrar de tu nombre escurriendo de mis labios.

-Maldita- te llamo mientras confieso te amo

Al compás de las estrellas de los olvidados…  

Enciendo un cigarro, cebo un mate

En el antes de hoy cuando gané lo que sembré con mis manos…

                                                                                    

Qué importa cómo te quiero si que te quiero a fin de cuentas:

desnuda, simple o muerta…

Qué importa cómo te quiero si te quiero a fin de cuentas.

Ya lo sabes: angustia, desdicha o tristeza,

si te quiero infeliz,

o si te prefiero ebria,

en los prados o en las aguas flotando inerte y sedienta…

Te quiero serpiente, maloliente y deshecha… en el silencio, en las blasfemias…

No importa cómo si quiero que me quieras como te quiero a fin de cuentas…

Te quiero por que sí, porque estás y no estás… porque llegas, porque me hieres y me dejas… porque el amor y la estupidez van de la mano a fin de cuentas…

Qué importa que me quieras o no me quieras si te quiero a fin de cuentas…  

Repartida, añorada, ausente y pendeja…

Te quiero en la oración, en el silencio y en el cantar de las botellas…

Te quiero en la muerte, en las gaviotas, a solas, a tientas…

Te quiero ciega, a veces sorda. ( a veces sueño que me sueñas…)

A veces me gusta que finjas que me quieres a fin de cuentas…

Porque te quiero sin importar que tu cariño muerde mis venas…

Qué importa que me quieras o no me quieras si te quiero a fin de cuentas…