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Rafael Ramírez

Joven estudiante de filosofía considerado a sí mismo como " un escritor que juega y sueña escribir poesías, ensayos y cuentos... Un tipo, borracho soñador y sin sentido que se tropieza cada atardecer con el murmullo de los grillos..." Aprendió a leer a base de golpes… de vida y empezó a escribir a muy temprana edad.


(Martes 30 de Agosto 2011)

 

Como relámpago de ira

la sirena llegó a mi horizonte

y los piratas, bellos, honrados, vistieron la noche

de placer, sinceridad y violenta enemistad

contra los imperios colonizadores.

 

Luna llegó al lugar y la noche no fue mía.

 

Sabines se come a cucharadas

yo lo sabia, ambiciosas noches malas

para capturarme en la maldición de mis textos

soy terrible para escribir, magnífico para gustar

a los lobos que me comen cada madrugada

tu deseo es sensible y grande como el mío

lo dice tu mirada y lo confirma tu palabra

hasta los perros tienen prisa

se hace tarde.

 

La luna que enamora ya ha salido…

Y es hora de aullarle un poema de Neruda

Neruda, Neruda, sur, calor, quema,

y entre guerra, amor, amor, rebeldía, libertad…

Amar para ser libre… ser libre para amar.

 

El amor no se dice… se hace

¿Qué es el amor?

Cuando llega es absoluto,

se vive y se entiende

un tanto travieso

cual cansancio

inhóspito.   

 

 

Mirna V., Manuel M., Majloc D., Victor H., León I., Ma. Antonia H.,

Luis A. M., Julian A N., Jesús B., Génesis R., Adrián V., Alicia C.,

Rafel R.

Rafael Ramírez

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No hago si no dar vuelta a la cuerda del reloj,

ahora que sigue cuerda,

menos mal que existe el desvarío.

Me sé semi-dios,

acaso enfermizo,

tal vez enferma con la edad el corazón.

Que no te muerda la cordura,

ni te inflamen los bolsillos el porvenir.

Que no te detengan las jaquecas,

ni te enfade este lento andar de mis fracasos,

que a mi vera,

estos dedos inquietos juegan a desenredar

el telar de las hermanas del destino.

Querida, no sé si lo sabes o acaso lo imaginas,

pero es imposible descubrir la tierra prometida

que en su hora no descubrimos.

¡Vamos!

No le niegues a nadie que sé de salvar al mundo,

que sé de romper cristales,

y de hincarme para mamar.

Que sé de ese existir de colores en su orden natural,

y sé que saben

y me saben

mártir de tu olvido a flor de manantial.

Que saben del alcohol del medio día,

de los ojos del revés,

que si no me quieres está bien.

Que hay pintura escurriendo en la pared,

donde me sabes muerto

cada vez que te has muerto,

sin ganas de comer.

Cómo te salvo,

di,

o cómo me salvas de este maldecir,

si tengo ganas,

tantas ganas de morir

y perder la razón

cazando moscas para ti,

cómo te salvo de este desvivir si el espejo es mentira.

Y son tantos…

tantos que voy perdiendo la cordura

ahora que está dura la roca angular,

Y se me antojan mentiras y dardos que lanzar…

Y tengo ganas…

Ganas de matar

y maldecir la ventana donde asoma el sol por verte sonreír.

Rafael Ramírez


Oda prima… a grosso modo

Rafael Ramírez


Te nombro por sonar bien

con el filo del gatillo

a raíz de mi sien.

Haciendo caminos,

atajos en ese cruzar de brazos.


Con acento grave

esperar de rodillas.

Mandar todo

al añejo carajo de los años.


El mundo está solo.

Únicamente colgado de un fleco del destino.

Que el gato está solo

tensando el arco con los ojos

en actitud constricta.


Que la soledad es virtud única de la existencia.

De lo que cree existir… de lo que acaso creemos que existe.


Y gracias a nosotros,

esa mala pasada nos gastó el delirio,

ese imbécil que lanzó los dados.


Quizá no suena tan bien después de todo.

La tangente que hemos creado es irremediablemente inútil

como para cagarnos en dios:


Acaso no se de cuenta que la noche es un inminente peligro.

Que llena de ojos ávidos los rincones.

Y a la oscuridad

de cuerpos mutilables.


Acaso no se ha percatado que el chirriar de los grillos

convida a los suicidas

emborracharse con los niños.


Y es fácil saber lo que de sobra sabe

y estar quieto

y tender un orificio en el pecho,

y sepultarte en mi pecho,

y arrancarse las uñas

mientras tus sollozos irritan la melodía de la tarde.

Tal vez, y sólo tal vez, ya no sea tan necesario saber si es lindo nombrarle.


RAFAEL RAMÍREZ

Allí está,

Al lado de las palabras del desdecir

Desigualdad.

Sigo con miedo y esperanza,

Queriendo descubrir al monstruo bajo cama,

Ponerte capa roja y salir en busca del lobo.

Tiemblan las rodillas cuesta arriba

Y poca fuerza

Sujeta las hojas de cortar.

Me aferro al frío que se enrosca

En puta sangre,

Y qué si es tarde,

Y qué si pierdo brillo,

No quiero salir ni sé qué clase de nudo

Sujeta hoy la tierra.

Es triste saberlo:

Muere gente/

a todas horas

dentro del televisor

Y

Mi pecho

Es pájaro que agoniza

Mientras aletea el muy cobarde.


-coro uno-


¿Qué clase de horizonte

Es ese

Que llevas a cuestas?

Nada impide quererte

De a de veras…

Que la tranquilidad

Quiera prenderle fuego

A la torpeza.

Invirtiendo en lo intangible del sentir de corazón,

De ese andar de langostinos bajo tierra.


-coro dos-


Tiembla.

No dejes de temblar

Ahora que la luz es fuerza que se abre,

Y es propicio llegar a ningún lugar sin que nos llamen,

Sin el color de sentir tu guadaña cerca.

Timbra.

Timbra cuanto puedas

Mientras puedas.

Que el querer es oscuridad que se deshace,

Ingenuidad que se aprovecha.

No temas.

Pié para todos.

Al pié de páginas con presteza,

Algo eufórico después de todo.


-vos en off-


Curra la tristeza por sí sola.

Sonríe para todos.

Poda tus gardenias.

Con lo cual después de todo

Sobran veinticuatro instantes

Para esculpir cada tarde.

Rafael Ramírez


A Kike Nieto

¡Puta…! Lo he decidido.

Pero tú celebra mi muerte con los tuyos.

Y ese día embriágate como nunca.

Al lado de mi ataúd verde olivo,

brinda conmigo por la vida.

Allí, me contarás del rumbo que ha tomado nuestra lucha.

Ya hablaremos de cuando dejamos de jugar canicas y aprendimos a izar la bandera de unos valores aprendidos.

Y del porqué pasan injusticias y hambre nuestros niños.

Qué es de tu vida amigo mío.

Sé que no perdonaras que haya elegido tu cumpleaños como fecha pá mi muerte.

Pero qué quieres,

alguna mala pasada debía de gastarte antes de irme.

Recuerdas aquellos días en que soñamos ser bucaneros de libros y metáforas.

Desde acá, abajo, los recuerdo.

De cuando nadamos entre imbéciles

queriendo hacer de este mundo un día mejor,

y una poesía mayor y habitable.

Fuma otro canuto a mi lado.

Escribamos otro cadáver,

y caguémonos en los hijos de puta que nos arruinaron los sueños.

Vaciemos botellas de alcohol corriente,

no tenemos tela suficiente para algo más digno,

acá entre amigos.

Recuerdo cuando salimos a las calles

a reunir monedas a cambio de unos versos fusilados y otros fusilables

pá curarnos el hambre.

Dando tumbos.

Cavaremos con las uñas.

Comeremos tierra.

Enredando en la ceniza palabra por palabra

hasta reunir un poema rescatable.

Pregúntate:

¿Cuántos son los héroes que morirán el día de tu cumpleaños?

Recuerda que cuando se van los héroes,

quedan bufones y payasos;

Y nos llenaremos de gente adicta

a los adjetivos,

a las normas,

a las poses

a las etiquetas.

Pero nuestra fortuna es la miseria

y la harán nuestras miserias,

nuestras palabras cargadas de ponzoña

contra ese mundo que han asesinado los falsos profetas.

Nacimos sin sueños,

adoptar unos o inventarnos otros

nunca ha sido tarea fácil querido Kike;

no tienes patria,

yo tampoco,

pero tenemos y creemos y compartimos con todos

una en Infernalia.

Vuelve a mi tumba cada vez que quieras.

Tiende la voz al muerto que te habla.

Ven con Carlitos y embriaguémonos juntos con esta botella.

Rafael ramírez

En el preámbulo

Alguien llama a la puerta con desmesurada insistencia en el momento justo cuando la mujer (podría leerse como esposa o cualquier genérico) sigue entretenida en sus afanes, tarareando una canción sin el menor reparo. Por cierto, la televisión está encendida.

-Abre ya carajo, ¿acaso no me oyes?
-Un atentado en Pakistán deja 30 muertos…

La televisión sigue monologando mientras que el ama de casa detiene sus labores para prestar atención.
Mientras tanto a la puerta…

-¡Maldita sea! ¿Vas a abrir o pretendes que abra esta maldita puerta a puntapiés?
-Un tsunami deja varias desaparecidos y a muchos sin hogar…
-¡Coño de mujer! Abres o te abro la cara a pun…
-Ya voy, ya voy hombre, pero qué genio. Porqué de tan mal humor.
-¿Está lista la cena? O, ¿tendré que esperar hasta que quieras atenderme?
Ya está lista. ¿Sirvo ya?

Un par de minutos después.

La dama en cuestión comenta con cierto aire de ingenuidad e indescifrable interés:

-Mi amor, tú crees que en la noticias dicen que un terremoto en no sé donde acaba de dejar muchos destrozos y…
-Calla ya por favor, déjame comer tranquilo.
Pero dicen que en Venezuela una manifestación…
-Te dije que callaras, que me dejaras comer tranquilo-
-Ya, ya, pero mira que encontraron a un bebé en una bolsa del…

Suspirando hondo y contando hasta diez… la interrumpe en un tono que sorprende a propios como extraños:

-Mira mujer, tengo un problema más importante que atender en este mismo momento como para que me vengas ahora con cuentos de cómo se encuentra el mundo, ¿entiendes?
-Si, pero mira que ayer la vecina demandó a su marido por vi…

Ante esta situación y como es de suponer, vuelve a romper la calma:

-¿Acaso no escuchaste?
-… este, si, ya escuche. Pero por lo menos dime, qué es lo que tanto te preocupa, cual es el problema que tienes que resolver.
-¿Cómo que cual va a hacer? ¿Acaso no ves que tengo que explicarle a este pollo frito en qué carajo consiste la tesis de la cadena alimenticia?

Rafael Ramírez

 

 

 

Que el mundo acabe a las horas tempranas

En la podredumbre del mundo

En este suelo que solemos pisar

… que no quiero nada

Ni dios

Ni boca

Ni amor que mascar

Ni promesas que rumiar que lo nuestro es el exilio

 

Reincidir, en el suicidio

Bosques por que sí desgranando arenas

Soñando apenas con un árbol de colgar

No he de palpar el camino con los ojos que son dignos de mirar  

Con poleas de tirar rozando lo prohibido  

 

 

 

.

 

 

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ya no hay labios que se busquen en la lluvia roja,
sólo fantasmas me persiguen cada instante
una catedra de amor vacía cada hora
y mi muerte… sigo siendo mal estudiante                                                                      

 
quiero llorar como lloran las almas que duelen
como duelen las cosas del alma de bolero
sincerarme con las cosas que calan en lo hondo
amanecer de gorriones con oficio de loquero
 
temor de hecharte en falta más de lo devido
amar las cosas que se aman en los excesos
pertenecerme al temor del mundo de los delirios
vendarse a los estupefacientes, perder los cesos
 
no me acuerdo de lo que en tí, soy ultimamente
a tu vera soy un incípido objeto del cariño
ya no juega tu amor ni tu lívido conmigo
en lágrimas que secan el alma pobremente
 
hurgo en esta herida que sanar no puede
en ese cariño que nació un tanto muerto
en esa fragancia que sin permiso cultivo
que me vuelve más miserable de lo que he sido.
 
do están aquellos labios que buscaban en los míos
esa palabra de amor escondida y resagada
esas obcenas ganas de mandar todo al diablo
en la pequeña penumbra total de nuestro idilio…
 


                                        A aquellas personas y héroes  -tanto míos como de cualquiera, conocidos como anónimos-  que me han hecho crecer y los cuales han compartido su irremediable amor por la vida. 

MERCEDES 

 

Amén de mis años

¡Qué triste época la nuestra!

¡Mal siglo el de mi vida!

 

Quise alcanzarle el café a la hora de la charla,

y  haber dicho

entre tantas cosas sólo aquello que es indispensable:

 

       -está es mi casa y mi mesa,

              toma de ella lo que os plazca

…por favor,

échale una ojeada al filo de mis ojos-.

             

Rafael Ramírez. 

 

 

En la vida… todo apesta, todo, absolutamente todo.

Nada tiene sentido para mí ni para nadie

por ello nos creamos deberes a manera de flotadores,

por ello escribo poesía y tú rezas,

por ello hay quienes toman un rifle y disparan a diestra y siniestra mientras otros roban o violan

o construyen iglesias o gobiernos o leyes.

Unos más inventamos dioses y nos sentimos santos, o menos culpables.


Nada importa ni dios ni el diablo ni nadie.

Ni día ni noche.

Ni mil o millares o uno.

Ni mi madre ni la tuya ni las madres de todos los hideputas del mundo.

No importa quién se salve o muera o si prolongamos la vida arrancándonos la carne enferma que llevamos en el cuerpo.

 

 Y lo único salvable de todo ello es el amor…

(y ve tú a saber si en el fondo no es más que la misma cosa)

 

Rafael Ramírez

Publicado en la revista Abiert@ No. 3 de Adict@s a la Poesía (2011)