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Gracias a Carmen Huerta por enviarnos este poema de Erasmo Nava Espíritu.

A las mujeres del pueblo de San Juan Copala, Oaxaca, México.

                                              (Corazón de la Zona Triqui)
Legendarias guerreras ancestrales
de sus vidas que han quedado ensombrecidas,
buscan la libertad con gran ternura
recorriendo esas montañas misteriosas.
Su caminar tiene firmeza añeja
llena de amargos desencantos y pesares;
su bandera es la justicia solariega,
y su escudo es vivir con dignidad.
Buscan un horizonte tranquilo y muy lejano,
que mitigue sus penas
y aplaque sus angustias;
el hambre y sed eternas…
que el viento se las lleve,
y esa hermosa sonrisa
brille al amanecer;
que la alegría ilumine sus corazones hartos
de tantos desengaños y miseria perennes.
Al cruzar por los montes
luminosas y airadas,
parecen mariposas
que alegran el paisaje.
Sus pasos por el mundo
estremecen la tierra,
con ese andar descalzo:
místico y ancestral.
Hay en su andar alegre
un dejo de tristeza,
y grandes esperanzas
de renovar su pueblo.Visten muy orgullosas
su huipil bordado,
que da fuerza a su imagen
como un dios al nacer.
Su huipil es el símbolo
de San Juan Copala,
y el sol es su sustento
para vivir mañana.
Cuando atardece el día,
sus gritos se agigantan
y  a todo le dan vida:
retumban en los montes
y llegan a ciudades;
los repite la gente
que va por avenidas;
se escuchan como un eco
en marchas y en plantones.
Esos gritos son sombras
de un pueblo que se asfixia:
liberan el dolor, y muestran la injusticia.
Por ello esas mujeres
piden con fuerza al mundo:
¡que la justicia alumbre
sus pasos por la vida,
y que lleguen volando
la libertad y la paz !
.
  .
.
                                               Erasmo Nava Espíritu
                                               Ciudad de México, domingo 25 de septiembre del 2011
*Tomado de la Revista Colibrí No. 63
http://elcolibri.webs.com/
         

     HAPPY BIRTHDAY

     ¿Cómo será el mundo cuando no pueda yo mirarlo

         ni escucharlo ni tocarlo ni olerlo ni gustarlo?

     ¿cómo serán los demás sin este servidor?

     ¿o existirán tal como yo existo

         sin los demás que se me fueron?

     sin embargo

     ¿por qué algunos de éstos son una foto en sepia

         y otros una nobe en los ojos

         y otros la mano de mi brazo?

     ¿cómo seremos todos sin nosotros?

     ¿qué color qué ruidos qué piel suave qué sabor qué aroma

         tendrá el ben(mal)dito mundo?

     ¿qué sentido tendrá llegar a ser protagonista del silencio?

         ¿vanguardia del olvido?

     ¿qué será del amor y el sol de las once

         y el crepúsculo triste sin causa valedera?

     ¿o acaso estas preguntas son las mismas

         cada vez que alguien llega a los sesenta?

     ya sabemos cómo es sin las respuestas

     mas ¿cómo será el mundo sin preguntas?

.

Mario Benedetti

 

TE VERÉ CON ESA AJENIDAD DE LA VEZ PRIMERA

POEMAS DE LA BRUJA


 

Guadalupe Flores Grajales

 

Como señala Rosario Castellanos, a través de la historia de la mujer, ésta ha sido más que un ser humano, más que parte de la naturaleza, un mito (Castellanos: 2001, 79) y en tanto mito creado por la mirada masculina, la mujer resulta ser un sujeto antagónico, con un principio asociado con lo maléfico. Así, lo femenino surge representado como impuro, asociado a acciones negativas, donde el sexo será su actividad máxima. Sin embargo, también se le atribuyen rasgos positivos como la fertilidad en su representación simbólica coligada con la luna y la tierra, con los antiguos ritos y con las divinidades que los regían. Hécate, diosa de la muerte, pero al mismo tiempo de la vida, era quien acompañaba a los hombres cuando nacían y cuando morían; era común encontrarla en los cementerios, en las casas y en las encrucijadas de los caminos. Selene y Diana, diosas conectadas con la luna, también acostumbraban deambular en los panteones. Junto con Hécate fueron cómplices del despertar sexual en los hombres. Mujeres provocativas y provocadoras de amores transgresores y misteriosos.

Pero, la palabra “bruja” resulta de la combinación de dos mitos precedentes; uno de ellos, de origen grecolatino, es strix o striga[i] y refiere a una mujer que se transforma en una especie de ave nocturna, misma que durante la noche reposa a un lado de la cama de los niños para extraer su sangre y sus vísceras. Otras veces, se asocia también con la transformación en animales como lobos, zorras[ii]. El otro mito es de origen germánico, alude a la existencia de la llamada Compañía de Diana[iii] , ejército de mujeres comandado por esa Diosa. Todas las noches salían a cazar y al final se reunían en medio del bosque y celebraban un gran festín[iv]. Hay diversas versiones sobre este mito, algunas veces Diana Cazadora es sustituida por Herodías[v]; otras, Diana se transfigura en algunas diosas agrícolas del panteón germánico y nórdico: Holda, Perchta y Abundia o Satia. Todo depende de la visión religiosa de que se trate. No cabe duda que la siguiente descripción es una pieza clave en la construcción del imaginario:

Ciertas mujeres desgraciadas, pervertidas por Satán, seducidas por ilusiones y    fantasmas de demonios, creen y declaran abiertamente que, en mitad de la noche cabalgan a lomo de ciertas bestias con la Diosa pagana, junto a una horda de mujeres, y en silencio de la noche vuelan sobre enormes extensiones de tierra y obedecen sus órdenes como si fuera su ama, y son llamadas a su servicio otras noches (Martín Soto: 41)

Observamos como la concepción de la bruja es una de las ideas más antiguas en el mundo y cómo desde el principio va de la mano con las tradiciones profanas del viejo continente que tanta influencia han tenido a lo largo de todos los tiempos. Son muchos los mitos y asociaciones simbólicas con los que se relaciona su origen; ya sea conexión con la noche y la no-vida o con la muerte y el mal.

Hoy en día, existen diversos estudios abocados a este tipo de investigación que, por un  lado, niegan la posibilidad de que las brujas hayan realizado el conjunto de delitos que les atribuyen: provocar tormentas, introducirse por las cerraduras de las puertas, hacerse invisibles o volar sobre un objeto o animal; por otro, hay quienes asumen una postura de credibilidad en torno a su existencia, no sin aceptar un dejo de exageración e invención en cuanto a los poderes de que son objeto. La única verdad es que las brujas, son mujeres capaces de proporcionar daño o salud. De ahí, su conexión con lo maléfico, mujeres temidas por los demás y perseguidas hasta obtener su muerte, en muchos casos, en la hoguera. Mujeres poderosas capaces de manipular las fuerzas mágicas.

 

Luis Ernesto González,  autor de Poemas de la bruja, poemario que hoy nos reúne aquí, recupera una serie de rasgos del imaginario. Conjunto de particularidades que son reveladoras de un afán por reivindicar la esencia de lo femenino, donde se evidencia el poder ejercido de la amada sobre el amante. Mujer-bruja, manipuladora de los sentimientos provocados en el “otro”. Luis Ernesto prefiere el ritmo a la rima, concediendo independencia a la metáfora mediante imágenes que prescinden del símil o la comparación, más bien juega con el lenguaje produciendo imágenes que aluden a la ausencia de la figura amada.Como he querido titular a esta breve exposición, cierta mirada que pretende mantener la vista en la ajenidad de la primera vez.  Tal ausencia permite la construcción del imaginario femenino, la negación de su presencia, confirma sus acciones y atributos.

El yo poético invoca a la bruja, metáfora de la amada, porque ha sucumbido a su hechizo y a los efectos de la simultaneidad cotidiana, de todo aquello capturado por los sentidos. Ya no la toca, pero percibe su presencia y la actualiza a través de la memoria. La imaginación y el silencio nocturno, sólo se ven interrumpidos por el recuerdo que se agoniza gracias a la lejanía de la amante.

El poeta la piensa de manera misteriosa, provocativa y provocadora, conectada con la penumbra, con la no-vida, con el bien y con el mal. Objeto del embrujo femenino, al poeta hacia el final del poemario, se le han paralizado los sentidos y los cuatro elementos comparten su pena: tierra, aire, agua y fuego se funden para compartir la muerte en la hoguera, alegoría del fuego que consume el alma del poeta.

Los Poemas de la bruja están estructurados en cuatro partes, la primera, “La ventana”, refiere la imagen de la mujer mirada a través de la distancia, cual ventana que separa al yo poético de la amada; en la segunda, “De la noche hallada”,  resulta de la evocación de la mujer, cual bruja o hechicera que sólo aparece por las noches para desaparecer en los brazos amados al igual que la lluvia sobre la tierra; en la tercera parte, “Silencio”, se nos muestra el poeta totalmente doblegado y aprisionado por el embrujo femenino, la pérdida es evidente: todo anhelo ha desaparecido y, de manera desesperada, el yo poético prefiere mejor la muerte; por último, la cuarta parte, “Espejo”, el poeta termina aceptando el enamoramiento y el embrujo ocasionado por la simbiosis amada-bruja, con la esperanza de continuar ardiendo ambos en el fuego.

Es evidente pues, en los poemas que integran el libro, la invitación a que el lector interprete la ausencia y presencia del objeto amado. En la poesía de Luis Ernesto González el lenguaje alude a lo conocido y a lo desconocido en el tiempo, se cuestiona principalmente el olvido, su no resignación ante el inevitable abandono, el vacio, la ausencia y la muerte.


[i]En italiano strega, que define a la bruja propiamente dicha.

[ii] Por ejemplo en el Satiricón de Petronio y El Asno de Oro de Apuleyo, las brujas se transforman, algunas veces, en aves nocturnas; y, otras, padecen de licantropía.

[iii]Identificada, también como Cacería Salvaje, Cabalgata Infernal, entre otras formas.

[iv]Actividad generadora de la noción del aquelarre.

[v]Salomé, la hija de Herodes, quien pidió la cabeza de Juan Bautista y fue condenada a cabalgar eternamente.

 

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Texto leído por la poeta Mirna Romero, en la presentación del libro Poemas de la Bruja, Ed. Eón,2010; el Martes 26 de Abril de 2011 en la sesión Adict@s a la Poesía. XALAPA, VERACRUZ. MÉXICO

 

POEMAS DE LA BRUJA

“En torno al caldero girad;

tripas venenosas echad.

Sapo que bajo piedra fría

lleva treinta noches y días

durmiendo y sudando veneno,

serás el que hierva primero

en este encantado caldero”.

(Parlamento de la Bruja Primera, Shakespeare, Macbeth, acto IV)

 

El termino BRUJA, deriva de wicca, la palabra proviene del inglés antiguo, que a su vez deriva del vocablo alemán wic, que significa doblarse o volverse; se creé que una bruja influye en eventos usando la magia.

En tiempos medievales, desde el siglo XIV en adelante, la bujería fue considerada una religión satánica de la que se presuponía pactos demoniacos. Una bula papal, la condenaba en 1484. Sin embargo cabe preguntarse si las brujas existieron realmente o los aquelarres fueron proyecciones de los investigadores.

Algunos investigadores observan que la brujería medieval puede derivar de los antiguos cultos a la fertilidad y toda la mitología vinculada a las brujas, como las escobas voladoras y los aquelarres pertenecen más al dominio de la imaginación y la literatura que a la evidencia histórica, sin duda propiciada por los inquisidores.

Desde estos enfoques antropológicos, se especula que las brujas eran en realidad abortistas, especialistas en métodos anticonceptivos, filtros afrodisíacos y enfermedades venéreas, entre otras prácticas relacionadas con la sexualidad, así como también plantas alucinógenas y conocimiento sobre temáticas esotéricas. Y estas probablemente eran las causas verdaderas por las cuales se las perseguía, aun cuando se les adjudicara supuestos pactos con el demonio.

Existen diferentes acepciones del término “brujería”, muchas de ellas dependen del enfoque disciplinario o incluso del contexto histórico. Hay quienes la interpretan como una creencia con inclinación al mal y a la utilización de determinadas artes con el objeto de perjudicar a los demás o causar desgracias. Actualmente, la brujería puede también interpretarse como la posesión de poderes psíquicos que podrían utilizarse para hacer el mal..

Pero en sociedades tribales, el término de brujo, bruja o hechicera no necesariamente se relaciona con la maldad, aunque en muchos casos pudiera tratarse de personas que utilizaban medios para causar daños en los demás. Es indudable que dentro de estas ideas los conceptos asociados a la brujería se aproximan al de sanador o chamán.

Todas  las culturas hacen referencia a estos personajes.

El Precedente más antiguo que encontramos aparece en la antigua Grecia. Allí descubrimos a Hécate, diosa infernal de la brujería y de la magia a quien se le atribuye la invención de la hechicería y la conexión con el mundo de las sombras.  Se aparecía a magos y a brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales (yegua, perra, loba, etc.).  Atormenta a los humanos recorriendo el mundo por las noches con una jauría de perros infernales.  Preside las encrucijadas, lugares por excelencia de la magia, donde se levanta su estatua, en forma de una mujer de triple cuerpo o tricéfala. De hecho, es una diosa triple, llamada Luna o Selene en el cielo, Diana o Delia en la tierra y Proserpina o Hécate en los infiernos.  Otro famoso personaje es Circe, que habita en la Odisea y en las leyendas de los Argonautas.  Cuando Ulises desembarca con sus compañeros en su isla, la maga convierte algunos de ellos en cerdos y tienta a Ulises para que beba su poción mágica. El  héroe consigue escapar del encantamiento gracias a una planta mágica y sus compañeros recuperan la forma humana.

En Roma, el prototipo de la hechicera es Medea quien tenía la misión de inmolar a todos los extranjeros que desembarcaran en Cólquide. Pero al ver a Jasón se enamoró de él y lo ayudó a capturar el vellocino de oro.  Se le atribuyen muchos crímenes (su hermano, sus propios hijos, etc.).

 

 

Durante el siglo XII se creía en congresos de brujas en los que se declaraba la matanza de niños. Su gran expansión particularmente por Alemania, Francia, Italia y España se producen entre el siglo XIII al XVII. A partir del Siglo XV comienzan las grandes persecuciones y matanzas. Hay quienes sostienen que de la mano de los conquistadores, las brujas llegaron a América, sin embargo, las civilizaciones americanas, contaban con la “machi”, una anciana misteriosa que cocía brebajes sanadores.

 

De la mano de la cultura oral, las bruxas, meigas, machis, hechiceras, adivinas, encantadoras, nigromantes, chamanes, pitonisas, etc. hacen su ingreso a la Literatura a través de los denominados Cuentos Clásicos. Las brujas y hechiceros difieren en las distintas culturas e incluso varían de unas leyendas a otras dentro de una misma tradición, sin embargo, tienen en común conocimientos, intuición, poderes mágicos y don de profecía, qué o eran de origen sobrenatural o habían  sido adquirido mediante un pacto con el diablo sellado con sangre. Podían cambiar su apariencia física y transformar a quienes las ofendían.

 

Hablemos de la influencia del tema en la literatura: Shakespeare, escribe en 1605, Macbeth, la cual es una de las tragedias más celebradas de Shakespeare. Trata de la ambición y reflexiona sobre la predestinación y el libre albedrío. Según la crítica, el autor actúa aquí como psicólogo, ofreciendo una descripción detallada del proceso que lleva desde la ambición al castigo, pasando por el crimen y la culpa. De todo ello partícipes los dos miembros del matrimonio Macbeth.

Mary Elizabeth Coleridge: (1861-1907) es una poeta y novelista inglesa, escribe su famoso poema la bruja, inspirado en una antigua balada medieval llamada la bruja blanca, los cantos y encantamientos de las tales, han ido fusionándose con los cantos y poemas, en una fina línea , haciendo imposible distinguir en dónde comienza la poesía y en dónde termina el conjuro.

En este poema, Mary Elizabeth hace una suplicante petición, después de un  desgastante trayecto por la vida, en que su alma y su cuerpo fueron  heridos, para ser dejada ante la Puerta.

Y qué decir de todos los demás seres mágicos y góticos que trajeron escritores como Polidori, Stocker, Mary Shelly,  Lord Byron, Hoffman, Alan Poe, etc, etc.

A  pesar de su origen ancestral, las brujas siguen siendo protagonistas en el territorio de las letras.

 

Así, las multicitadas brujas, ejercen fascinación, en  nuestros días, a  Luis Ernesto González.

Él nació en el DF en 1966.  Estudió Periodismo y Comunicación Colectiva en la ENEP (hoy FES) Acatlán (UNAM). Ha publicado los poemarios Mar y bosque se buscan  (2001) y De las formas del desierto  (2002), ambos en la colección Voces del Viento (UAEM/Unicedes). Junto con el inédito Cumbre de nevada sombra, éstos conforman la trilogía Cartas geográficas.

El libro Poemas de la bruja apareció en junio de 2010 con el sello de Ediciones Eón. En el cajón, Urania en la caverna y otras historias.

 

En Poemas de la bruja, se transparenta la fascinación de Luis Ernesto, por la mujer en cuya piel, cubierta por las sombras, se ha de perder su voluntad, su fuerza, su razón.

En contemplación insomne, se deja deshojar la sangre, al roce de los dedos de su amada bruja, y se envenena de besos, hipnotizado con su aroma, le suplica, “no me dejes así, entre trozos de vidrio… mátame ya…”, porque es mejor morir que padecer su ausencia cuando amanece.

En éste poemario, el autor, cual jardinero, acude al temblor de la rosa, para florecer en ella, como sueño esperanzado. Y se cobija en ese espacio de luz lunar, contemplando la desnudez de la hechicera traspasando la ventana.

 

 

-Mirna Romero-

26/abril/2011

 

¡Sean Bienvenidos todos Hermanos de la Palabra Escrita y Hablada!

Por Antelmo Santos

.

Memoria I nos invita a dar un paseo por los nuevos mundos poéticos, creados por esa imperiosa necesidad de ampliar el universo. Tal como lo externa Mario Vargas Llosa, al recibir el Premio Nobel de Literatura 2010: “Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía, pues me apenaba que se terminaran… Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo… las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventura”.

Esta Memoria colectiva es buen pretexto para preguntar a cada uno de los escritores aquí presentes ¿cuál es el motivo de esta pasión por las letras, que algunas personas, muy pocas sin duda, consideran aburrida, pero sobre todo improductiva e inútil? Quizá se deba al poema de protesta y reclamo, como el que Mirna Viveros nos entrega:

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Oye bien obrerito de la construcción

no cierres tus ojos de espanto

abre tu boca para que salgan

las palomas prisioneras

que revoloteando están

y te dicen que no caiga en la indiferencia

el aislamineto y la explotación

que ya está llegando el día

en que a gritos piedras palos

exijamos acabar con todo esto

que oprime y nubla la curva de tu corazón.

Gracias a José Antonio Arias, sabemos lo que dijo Jean Paul Sarte sobre esta vocación de escribir: Uno de los motivos de la creación artística es indudablemente la necesidad de sentirnos esenciales en  relación con el mundo. En ese sentido, el artista busca complementar lo inacabado con su pintura, con su música o escritura. Pero para que ese objeto creado tenga sentido necesitamos que alguien lo vea, lo escuche o lo lea. Por eso los lectores, en el caso nuestro, son tan importantes. Sin ellos, no tendría sentido nuestro oficio de crear. Sin ellos, nuestros escritos serían simplemente, como dice Sarte, trazos negros sobre el papel.

Los poetas de la Memoria nos muestran también la libertad que todos llevamos dentro, pero que muy pocos nos atrevemos a externar como lo hace Mirna Romero:

La noche está a mi lado

Tu cuerpo silencioso

Descansa su descanso

Mi cuerpo oscuro

Al tuyo se adosa

Y con mis manos recorro

Apacible

Tu rostro

Tu pecho

Tus piernas

Tu continente todo…

Sospecho que nuestra libertad se ha vuelto muda, temerosa, y que ni siquiera tenemos el valor de compartir lo que comparte Manuel Martínez Morales:

Solamente en tu cuerpo

sin respuesta

tibio y palpitante

encuentro

el aliento rebelde

que no me dejará dormir

en medio

de esta pesadilla.

Sin duda, la Memoria colectiva nos recuerda ahora la absurda muerte de poetas, como Federico García Lorca.

Esta Memoria de los Adictos a la poesía me hizo recordar al Güero Garibay, en Beber un Cáliz, donde nos narra la agonía y muerte de su padre enfermo, con sentimientos semejantes a los de Elvia Madrigal Moheno, y muchos de los aquí presentes:

El pañuelo de mi Padre

.

Contuvo en él su último aliento

su anhelo persistente a no morir.

En él se hundió el postrer suspiro

por la lidia continua de existir.

Cerró sus ojos y contuvo el llanto,

cubrió su boca y escondió el dolor

secó el sudor que inflige el miedo,

y sus manos lo ciñeron con temor.

Antes de concluir quiero recordar que estamos aquí por una idea del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien propuso la Celebración del Libro, que posteriormente retomó la UNESCO, bajo el argumento de que un 23 de Abril de 1564 nació William Shakespeare y murió un 23 de Abril de 1616. En esa fecha y exactamente el mismo año 1616, murieron el español Miguel de Cervantes Saavedra y el cronista Garcilaso de la Vega. Como si esto fuera poco, también un 23 de aAbril nacieron y murieron otros gloriosos e ilustres escritores.

Pero quizá, los últimos acontecimientos en México, ensombrecen esta celebración tan importante para nosotros. Porque esta maravilla de escribir, tal vez no tenga tanto sentido para el mundo que se ha vuelto sordo, tal como lo ha dicho el poeta que ahora es miembro activo de la Sociedad de los Poetas Muertos, Javier Sicilia. Y que no sé por qué tiene tanta similitud con un poema escrito por Rosa Delia Caudillo Félix, el cual me trasladó al sinuoso camino y a los increíbles paisajes del cerro el Tepozteco. Pero que también, inevitablemente, me puso en el necrófilo centro de Cuernavaca, Morelos, lugar donde mataron a Juanelo:

Tengo náuseas

y me hormiguean los labios.

La cabeza me estalla.

Un joven ahorcado entre los árboles

de un paraje sombrío;

el violador se calla para siempre

en la cárcel del miedo.

Y ya no tengo respiro.

antelmos@hotmail.com

El sábado 23, Norma Bazúa, hoy Lunes 25 de Abril de 2011,a los 93 años

el poeta chileno Gonzalo Rojas, Premio Cervantes 2003 y

Premio Nacional de Literatura de Chile 1992, y autor de poemarios

como “La reniñez” y “La miseria del hombre”. Se están yendo los grandes…

Federico García Lorca, 1929-1930

.


 

Manzanas levemente heridas

por finos espadines de plata,

nubes rasgadas por una mano de coral

que lleva en el dorso una almendra de fuego,

Peces de arsénico como tiburones,

tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,

rosas que hieren

Y agujas instaladas en los caños de la sangre,

mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos

caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula

que untan de aceite las lenguas militares

donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma

y escupe carbón machacado

rodeado de miles de campanillas.

.

Porque ya no hay quien reparte el pan ni el vino,

ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,

ni quien abra los linos del reposo,

ni quien llore por las heridas de los elegantes.

No hay más que un millón de herreros

forjando cadenas para los niños que han de venir.

No hay más que un millón de carpinteros

que hacen ataúdes sin cruz.

No hay más que un gentío de lamentos

que se abren las ropas en espera de la bala.

El hombre que desprecia la paloma debía hablar,

debía gritar desnudo entre las columnas,

y ponerse una inyección para adquirir la lepra

y llorar un llanto tan terrible

que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.

Pero el hombre vestido de blanco

ignora el misterio de la espiga,

ignora el gemido de la parturienta,

ignora que Cristo puede dar agua todavía,

ignora que la moneda quema el beso de prodigio

y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.

.

Los maestros enseñan a los niños

una luz maravillosa que viene del monte;

pero lo que llega es una reunión de cloacas

donde gritan las oscuras ninfas del cólera.

Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;

pero debajo de las estatuas no hay amor,

no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.

El amor está en las carnes desgarradas por la sed,

en la choza diminuta que lucha con la inundación;

el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,

en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas

y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.

.

Pero el viejo de las manos traslucidas

dirá: amor, amor, amor,

aclamado por millones de moribundos;

dirá: amor, amor, amor,

entre el tisú estremecido de ternura;

dirá: paz, paz, paz,

entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;

dirá: amor, amor, amor,

hasta que se le pongan de plata los labios.

.

Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,

los negros que sacan las escupideras,

los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los

directores,

las mujeres ahogadas en aceites minerales,

la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,

ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,

ha de gritar frente a las cúpulas,

ha de gritar loca de fuego,

ha de gritar loca de nieve,

ha de gritar con la cabeza llena de excremento,

ha de gritar como todas las noches juntas,

ha de gritar con voz tan desgarrada

hasta que las ciudades tiemblen como niñas

y rompan las prisiones del aceite y la música,

porque queremos el pan nuestro de cada día,

flor de aliso y perenne ternura desgranada,

porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra

que da sus frutos para todos.

.

Federico García Lorca, 1929-1930