W. Arturo Luna
(México D.F, 1.9.1979)
Mexicano por circunstancia y por convicción. Cuando existe algún motivo, arrancado de lo cotidiano como de lo extraordinario, escribe poemuletas, que le ayudan a caminar en los senderos de la existencia.
Como cree en la educación como un bien fundamental y un derecho de todos, poetizar la vida y socializar la poesía le parece una apuesta noble y placentera, además de una forma más de aprender mediante la experiencia simultáneamente íntima y colectiva de oír, leer o escribir.
Uno come ilusiones
las mastica,
las tritura.
A veces,
las rebana en julianas
delgadísimas,
y se corta un dedo,
sangra.
Luego retoña
una colección
de ellos,
de ellas,
de nuevas
y jugosas
ilusiones.
Uno las hierve,
las pulveriza,
las hace harina,
se coagulan,
se cuajan,
como gelatina.
Les ponemos frutas,
mango, fresa, uva,
revueltas
con sal.
Comemos ilusiones
con limón,
con chile jalapeño,
con chile de árbol,
con maíz tostado,
con nixtamal,
con el corazón
hecho palomitas.
Las ilusiones
no nos dejan en paz,
ni nosotros a ellas.
Hoy tuve una ilusión de huacamole,
fruta y chile verde, de mamey,
ilusión empantanada,
licuada, martajada.
Hoy la tuve, y me desilusioné
de sus verdes ojos,
de su clara piel,
de su moreno ser;
Hoy la tuve y me desilusioné.
Hoy, esa ilusión invitó a otra,
trocada en agua de avena,
en carne de siervo coronado,
en pimienta negra,
ajo y granos de trigo,
abundante carne, delirio.
No comí nada porque estoy a dieta,
de ilusiones:
pura fibra y leche búlgara.
Enero-Abril- 2010
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No son las campanas
la primera impresión
de lo solmene,
sino tu voz,
garganta aprisionada
oloroso alarido a hierba fresca.
Tu voz cavando tumbas,
brechas, trincheras,
en las horas epidérmicas
del bravo valor y del suave reposo,
del subido dolor y del encendido beso.
Tu voz sin tentación ni prisa,
más allá de aquellas
del deseo permanente del encuentro,
de la recóndita cita,
de la unión marchita.
Tu voz de bronce y plata,
tu voz de acero y seda.
Es tu voz solemne,
canto metálico de orden creciente. |
Es tu voz columna fuerte
un rayo decidido,
y ciertas veces,
una mariposa indecisa,
es tu voz, arena movediza,
También es solemne música,
canto de alientos y de cuerdas,
grito ancestral de las cavernas,
intemporal percusión,
oración sacra escrita en los glaciares,
melódicamente rescatada
en tus cuerdas bucales.
Y tu palabra, motivo de mi historia,
me acerca al infinito de tu vientre,
al eterno reflejar de mis miradas,
en tus ojos, en tu frente.
Es tu voz, creación inasible,
de la totalidad del tiempo.
De tu renovada vida,
cántame pronto,
háblame en lengua viva,
dímelo con un canto fuerte,
procedente de tu tierra prometida,
… háblame en canto cardenche. |
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¿Dónde encontraré tus ojos de paraíso?
¿Dónde tu presencia de trazo impecable?
¿Dónde tu exterior hechizo?
¿Dónde tu sonrisa de existencia amable?
¿Dónde tus manos de cielo?
¿Dónde tu rostro bendito?
¿Dónde mi interior consuelo?
¿Dónde mi gozo infinito?
…. en tu voz, en tu pelo, en tu celeste cortijo.
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Mujer bonita: ¿qué he de hacer
si la mirada es efímera
y el sentimiento incompatible,
el recuerdo polvo y yo sus cenizas?
Dos torbellinos suaves,
en una planicie clara,
inevitable mirada,
pelo cobrizo,
renovada ilusión de gloria,
de cielo gozoso,
círculo perfecto,
esperanzadora tez dorada,
pulida piedra preciosa,
cuerpo-paraíso.
Rostro-polígono de trazo luminoso,
dibuja unos labios carnosos,
promesa de eterno desvelo,
beso inmerso en placentero fuego,
flama de hermoso velo,
sensación de inacabable cielo,
sueño con alas de alto vuelo.
Mujer bonita, manos de plata.
Tentación de líquido deseo,
inacción de pétrea resistencia,
el tiempo irrevocable, no cede,
ilusión aérea que se esfuma
al pasar la noche.
Siempre hay un perno que se rompe,
una tuerca que no gira,
un circuito en corto,
oportunidad instantáneamente reducida a polvo,
freno al caballo brioso y su carrera loca,
locomotora rabiosa,
ímpetu maquinístico inservible:
yo no soy un relojero experto en mecanismos nocturnos,
ni músico aficionado a las sinfonías de media noche.
Apenas si conozco los secretos del alba,
las revelaciones de la mañana tierna,
el canto matinal de las aves azules,
de los canoros amarillos de plumaje blando,
desconozco el intercambio presuroso del murciélago,
y su aletear furioso,
estéril intento,
¡qué pronto se acaba la tierra prometida!,
insensata ingravidez de la sustancia mía…
Octubre-2009
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Insulto recibido
térmicas palabras luminosas, llamas verdes, vigorosas, flamígeras sílabas, piedras calientes que en mis oídos se internan…
x-consciente
El inconsciente y el subconsciente son dos tipos cínicos, uno enmascarado y otro descarado (del consciente mejor no hablamos)
Jaimelopeziana
No ando buscando a Jesús, ni ando en pos de la Magdalena, sino de Sor Juana
Josealfrediana
Adictos somos y en la Poesía andamos
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A EZG 5 días antes de que desapareciera… nuevamente
Manos breves, preciosas,
doble inspiración,
pentasilábico verso,
dueto de caricias prometidas,
diez unidades tonales,
dos secretos.
Toma un durazno de tu árbol talentoso
y dame un rojo corazón
almibarado con un beso.
Dame tu par de uvas dulces,
floridos botones encantados,
tus uvas rojas, de vino consagrado.
Dame un poco y beberé entusiasmado,
en dorada copa, esculpida con mis manos.
Toca una nota para mi,
que se extienda en recurrencia,
hasta el inicio de la duda,
y la destruya,
con la certidumbre de su tono,
con la certeza de su timbre.
Regálame una carcajada,
con tu faz rosada,
canto de arpa emocionada,
y descubriré entre sus cuerdas,
la armonía que nos faltaba.
Déjame tocar tu cintura
de musical instrumento,
afinar tu sentimiento
con mis besos,
que se llenen de ilusión
las dos octavas de tu vientre.
|
Combinemos nuestras resonancias
diluyendo la distancia
en que nos tiene
la triste partitura de la vida.
Toma mi aliento
y vuélvelo armónica nota,
sinfonía concreta,
alegre,
espiral de bronce,
ilusión de eólica plata,
placer de metales en fusión completa.
Vuélvenos percusión erótica,
sonar sin paz, pero sin guerra,
sonar de tu recuerdo,
de mi pasión y tu deseo,
toca con tus palmas,
la epidermis de mi cara,
la corteza de mi tierra.
Toca con tus ojos
mi instrumento,
hazlo vibrar con tu mirada,
crea una música dorada,
escribe epitafios, testamentos,
busca luz para mis versos.
|
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-la kehuelga dixit-
[primera parte]
…Las distancias apartan las ciudades,
las ciudades destruyen las costumbres.
Sn. J.A.J.
¿Te imaginas…?
Toda la gente, mirándose sin mirar
apretada en cotidiano espacio
batiendo las lenguas del ansia,
la prisa, y el tembloroso deseo
corriendo en derredor,
invisible, callado, plañidero
inundando el tiempo, invadiendo el silencio.
Deseo hecho hebras, medias luídas,
tacones gastados,
zapatos boleados,
el deseo, el deseo…
el deseo hecho morralla..
pinches veintes tirados en la banqueta,
el deseo hecho hebras
en quesadilla (con queso)
el deseo hecho chile relleno de desesperanza.
La gente-masa mirándose sin mirar,
como si en los ojos negros, cafés,
claros, borrosos,
no existiera más que agua
con renacuajos líquidos, diminutos,
minúsculos anhelos hechos plasma,
hechos masa,
desechos,
desechos de gente,
gente borrosa, gris, plasmada, pasmada.
El espacio cotidiano, tan manchado,
tan vacío, tan apretujado,
tan embarrado de pobreza,
tan pintarrajeado,
tan tiznado,
con pintura de guerra,
con verdades de material negro,
con-ciencia tan llena de hoyos
hoyos negros de inconsciencia.
Espacio plano de tanto ser transitado,
gris y ciego de ver faroles rotos,
sucio de pasos, de besos en la madrugada,
gastado de abrazos falsos,
con postes ampulados de anuncios,
de papeles con letras de tocadas,
de fotos, de caras arrugadas,
con promesas de tanto hijo de la
marejada de cuerpos en el metro.
Sal-picado, como de viruela, de
Charcos repletos de champujones,
de basura humana,
espacio sin planeación urbana,
de espacio hecho a empujones,
perfumado, embutido en traje sastre,
sonríe con rojos labios de semáforo esquinero,
pela sus dientes ámbar de pordiosero mugroso,
guiña sus o-jos verdes de ho-jas de mariguana.
Intransitable laberinto,
de vecindad perdida,
perdida de placeres infames,
lleno de felicidad fecal,
ahorcado con corbatas de treinta pesos,
con estéticas de sin-cuenta el corte
a la circulación.
¡Ah!, el espacio cotidiano,
lleno de tripas fritas,
cuerpos con tripas vacías,
tripas anegadas de picadillo,
de gorditas de corazón prensado,
de achicharrada ilusión,
huarache reventado de ciudadano menor,
rellenos vientres de rellena,
de tortas en bolillo,
guajolotera dieta matinal,
arroz con leche de animal,
que no de mujer como es debido.
Lleno de perros muertos,
de muertos cotidianos,
de cotidianos perros
con charola de violar,
con permiso de morder,
de tragar sin masticar.
Espacio invadido
de consuetudinaria masa
sin credencial de volar.
Edificios de anteojos negros,
huesos de oxidado metal.
Plazas llenas a reventar,
banderas de cobijante palpitar,
de uniformes verdes, azules,
de muchachos sin mujer ni hogar.
de mujeres sin faldas ni tules.
Encuerados por fotografiar.
Gente de mundo, mundo de gente,
gente de lentes, lenta gente,
pasos presurosos,
se pelean por llegar,
pasos firmes que con los codos
se hacen lugar.
Salerosos pasos,
de asalariados sin sal.
Viejitos de perezoso andar,
de canas blancas y verdes.
De herrática esperanza,
de rabia sin venganza,
de zapatos sin par.
Espacio cotidiano,
re-partido en zonas rosas,
rosadas zonas,
húmedas, inun-dadas
de simbólicos estigmas,
de olo-rosas fragancias,
zonas rojas,
vagancias húmedas,
de son-rojados roces
en zonas bajas
con enrojecidas rosas
de ojeras guindas,
con amarillos semblantes,
de intimidades rojas
de amarillentos ropajes.
Espaciosa ciudad,
re-partida de madre-selva-de-asfalto
quebrada en en re-zonificadas colonias,
sin agua, sin luz, sin gas.
…
W. ARTURO LUNA
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Un resplandor pequeño, pero intenso,
atisba tu recuerdo en la obscuridad,
tu cabello, tu estelar mirada,
estrellas y lunas,
en la bóveda café
de tus pupilas encantadas.
Escampa en la madrugada,
aromático serenar de ideas
un peculiar intercambio
entre el sueño y la vigilia
calmada placidez invade el ambiente.
Tu sombra llega a mi pausadamente
serpiente de humo y brillos monocromos.
Es hora de abrir los ojos,
de desperezar las ateridas
ganas de escapar del sepulcro
momentáneo que es la cama.
Aún hay que atender lo cotidiano,
en espeluznante trance,
en trasfiguración constante
entre hombre y máquina.
El criptográfico sueño
confunde mis respuestas
con tus preguntas,
trenzadas en acertijos
con desordenadas letras.
Del beso nocturno queda aún
un ligero rastro, tenue,
figura de tu preciosa boca,
tegumento descompuesto
en ósculos trigueños,
dorados sellos que mi rostro evoca.
Marcadas las espaldas tengo
con tus manos,
digitales frases grabadas
con el código bilingüe
de nosotros,
mi piel que habla tu lengua,
y te hace entender la mia.
Suaves roces dejaron
amplias marcas en mi cuerpo,
invadido del recuerdo
de tus erizados folículos pilosos.
Erguido el pecho siento,
y en él, como tatuaje,
aún tu latir acelerado,
impregnado de la humedad
erógena de tu pecho,
barnizado de un furor gozoso.
El cosquilleo trepidante de tus besos,
aún no abandona mi terrenal cuerpo,
pues mi alma, aún no desciende de tus cielos.
Aún me cubre el velo
que tejió tu mirada,
el tibio respirar
y el insensible sueño,
lo pegaron a mi cuerpo,
sigo atado a esa bella
reminiscencia de tu ser.
Aunque despierto, sigo yerto,
me levanto incierto,
diluyendo la inocencia del recuerdo,
dejando entre las sábanas tu espectro.
¿Cómo saber si tus lugares
íntimos habrán de consumirse,
consumarse, destruirse,
entre recuerdos vulgares,
luego de estos viajes estelares?
Vuelvo a esperar la noche,
vuelvo a esperar tu cuerpo …
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¿Cómo hacerte venir?
¿Cómo hacer para atraer algo más que tu mirada?
¿algo más que tu cabellera tejida en el instante?
¿Cómo componer un verso que te robe la calma
y te anime el deseo?
Quisiera tomar tus manos
y entrar por ellas a tu edén, a tu florido solar.
Deslubrarte quiero con mis maravillas blancas,
con mis tiernos nardos, y mis eliotropos extensos.
Incidir en tu pensamiento brillante, de estructura impredecible.
Dejar mi huella en tus dígitos hermosos,
estenografiar tu piel,
con cariñoso alfabeto,
que comience en mis latidos,
que termine en tus besos.
¿Cómo competir con el universo,
que te tiene tan suya?
¿Cómo hacerte una galaxia, un sol, una constelación de anhelos,
que los veas y los asumas flores de tu jardín, frutos de tu huerto?
¿Cómo agrupar nuestros disjuntos mundos,
convertirlos en bosques habitados por gallardos ciervos,
veloces ocelotes, innumerables flores y laboriosos insectos?
¿Cómo no morir de angustia durante y después de tu silencio?
¿Cómo volverte a nombrar, sin derramar las acuosas gemas,
esas que lloro hasta volverme sal?
¿Cómo imantar tu intelecto y tus emociones,
arrastrándolos a mi centro universal de tentaciones?
¿Cómo llevarte mi humedad de lluvia ancestral, cristales de savia vital,
sin mis lágrimas de ser eterno?
¿Cómo interesarte en mis ecuaciones,
en mis confusos diagramas,
en mis símbolos, en mis locas ilusiones,
en mis tercos anagramas,
en mis sociales preocupaciones,
en mis artificiales programas?
Cautivarte debo,
en los atardeceres de mi cielo,
en las noches azules de mi desvelo,
en las mantas coloridas de mi mediodía,
en las cosas que pinto con mis manos,
en las letras que mi pensamiento logra, si te llamo,
en la agonía de la tristeza, si te pienso,
en las nubes de mi amanecer incierto.
¿Mas, cómo inventar un canto sereno, ardiente,
que te lleve junto a mi alegre pecho de flamas de cristal?
¿Cómo llevarte a mi selva de ceibas prodigiosas,
de raras aves, de plantas misteriosas?
¿Cómo interesarte en mi desierto, si eres delfín del infinito mar?
Dic-2009
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