Ev

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la tarde sin ti

es un siglo de oscurantismo,

un agujero en mi calendario,

un claro silencio

inarmónico entre el murmullo de la vida,

un faltante constante

que entorpece mis manos

y vuelve más pesadas las alas de mi poesía.

La tarde sin ti

es un palmo de vacío

que vagabundea por mi cuarto

un inconquistable hueco

con la forma de tus caderas,

un cubo de lluvia que diluvia a mi lado.

La tarde sin ti

es respirar sin vivir,

cruzar sordo, mudo y ciego las aceras,

consumirse en la espera de un verso que no llega.

entre paredes sin puertas
escondo mi cuerpo mudo
manchado

el día huele a orfandad
la medianoche es una hendidura en el muro

sé que no soy una sombra
sé que afuera hay guerrilleros
y hombres mutilados
que hay pájaros desnudos y hambrientos
hay guantes y gatos y gente

pero yo no soy la sombra:

soy el remolino
el huracán
la polvareda

o tal vez no

tal vez soy la huidiza tempestad de mis palabras
o solo una sonámbula que sueña

o no

.

DANIELA CAMACHO (Culiacán, Sinaloa, México, 1980)

tomado de:http://sol-negro.blogspot.com/2010/08/cinco-poetas-actuales-mexicanas.html

“Tomás Segovia, uno de los nuestros” Estas fueron las palabras con las que la poeta Mirna Valdés dio la bienvenida  al poeta del exilio, maestro y colega  (ganador en Octubre de 2008, del premio internacional de poesía Federico García Lorca) el pasado viernes 30 de julio en el Café Latino, este hombre de 83 años y voz gastada de tanta juventud acumulada, quien fue el primero en México en escribir sonetos con palabras comunes, departió con los Adict@s a la Poesía sus sonetos votivos, sus besos, sus Venus venéreas, sus milagros, porque él nos dijo que “el único milagro que existe tiene forma femenina”, y que “nunca ha habido una mujer ahíta de placer”, quiso “hablar del amor con todas sus letras”, por eso nos dijo que, el verso libre es contradictorio, y que las feministas al único hombre al que le toleraban poemas era a Sor Juana.

Todo al oído, a susurros, en un ambiente de petite comité que llenó el café Latino. La calidez poética de Tomás Segovia, quien cruza nuestro mar de amores para llegar de España a México y luego lo vuelve a navegar de regreso, nos regaló también, un poema con este título:

.

.

Mar de amores


Tanto tan diferente tan grávidos amores

Que he podido juntar bajo esta fecha

Con tal diversidad de aromas

De texturas de ritmos de temperaturas

Con sus jugosos tallos delicados

Formando un haz compacto

Que aprieto ahora entre los brazos

Contra el pecho desnudo

Tengo de cuando en vez de detenerme

Cuando lo veo

A recobrar atónito el resuello.


(no sabemos si el poeta conoce nuestro libro publicado con este mismo título, pero sería un honor que se hubiera inspirado en éste para su texto). Mil gracias maestro, por compartirnos de su vida.

Angélica González Macías (Kikalipigia)

Los invitamos a que visiten la pagina del poeta Tomás Segovia:

http://tomassegovia2.blogspot.com/

Gracias Claudia Sedas y Angélica González, por sus imágenes…


De: Majloc D

Por si un día  no veo

Hoy  guardo la  tarde  gris

y los soles tan diversos en cada mañana.


Por  si un día  no veo

Tengo imágenes en mi mente y

olores, y lágrimas  sin salir.


Por  si un día no veo

Capturo cada bello viento al correr.


Por si un día no veo

Conmigo en el sonido encadeno

el color  aromatizado de las  flores.


Por  si un día  no veo

Hoy admiro un corazón herido,

una  mente perdiendo el sentido.


Por si un día  soy cuerdo

Estrecho con fraternidad  la tontera

de gritar por  gritar, de gritar por  amar


Por si un día me  encierro

Hoy saboreo la libertad del frágil tiempo,

un viaje harto sereno para  natura respirar.


Por si un día no siento

Hoy me  ahogo de dolor por el recuerdo

de una  alegría de  tiempos  atrás;

Saboreo lengüetadas de odio

y sucias lamidas  de indiferencia.


Por  si un día no veo

Ya huelo lo que el ciego no ve,

tropiezo con la  piedra  que inventé

y me  río por lo estúpido que  es: Ser

Por si  de día es de noche

o

por si un día no veo

lo que no quiero ver.


Por si un día  me transformo

en un reptante  ser

Hoy guardo mis cosas de  sueño

las  jornadas amenas y la revolución sin hacer

Por si un día  yo quiero

simplemente ya no ver.


Majloc D


Daniela Mendoza

Daniela Mendoza


A mi lobo estepario

Hombre en evolución
Hombre que camina hacia delante
estando atrapado en el atrás

Creando un singular
en masas homogéneas
Buscando calor
en abrazos rotos

Te consumes en la nimiedad
del cigarro
Haces homenaje
a tu hermosa imperfección
que te hace perfecto,
esa imperfección
que me hace adorarte

Hombre en evolución
Lobo estepario
Luchador incansable
en contra de la estupidez humana,
esa maldita, eterna como el universo

Hombre en evolución
Vagabundo de amores
Poeta que escribe sus versos
en los cuerpos de las mujeres
al compás de sus siluetas,
que las ama con palabras
en vez del corazón

Hombre en evolución
Tejedor de alas doradas,
plumas de sueños


Daniela Mendoza

Fotografía: Jennie Mercader

Jennie M35

Daniela Mendoza

.

.

.

Sólo la luna

conoce la razón de mis desvelos,

el por qué de mis insomnios

Sólo ella conoce

mis versos más secretos,

aquellos que al plasmarlos

quemarían el papel

Sólo ella puede ver

la soledad de mi piel en esta hora,

la hora plateada

hora de la inspiración

Hora en que las notas

pierden sentido

entre la boca y la almohada

Sólo ella logra escuchar

el sollozo de mi suspiro,

que se eleva en el eterno beso

de la noche

Quiero alcanzar

esa inalcanzable blancura tersa

que te envuelve,

Quiero compartirte

este fuego que me quema

en una dulce y lenta caricia

Quiero gritarle al viento

que tengo una musa enamorada

Que me visita cada noche,

se desliza por mis sábanas

y susurra a mi oído

los versos más hermosos,

los más secretos,

a esta simple mortal


Pero esta noche no,

Hoy mi piel no está sola

Esta noche mi musa

deja que mi ser se entregue

a los sentidos, sentidos perdidos

Esta noche mi musa, celosa,

deja que el caballero de la sombra

sea quien me guía por el sueño.

Desvanezco,

me envuelve su frio y suave manto

Me hago una con mi musa,

la musa de la hora plateada

musa perdida.


Daniela Mendoza

Fotografía: Jennie Mercader

Descenderá al sepulcro vuestra soberbia. Y echados seréis de él como troncos abominables, vestidos de muertos pasados a cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura. Y no seréis contados con ellos en la sepultura: porque destruisteis vuestra tierra, y arrasasteis vuestro pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.

Libro del profeta Isaías

Ardiente, amado, hambriento, desolado,

bello como la dura, la sagrada blasfemia;

país de oro y limosna, país y paraíso,

país-infierno, país de policías.

Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,

república de ángeles, patria perdida.

País mío, nuestro, de todos y de nadie.

Adoro tu miseria de templo demolido

y la montaña de silencio que te mata.

Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.

Morirse todo de terror y de angustia.

Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos

y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.

Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga

y hay miedo en los ojos y nadie habla

y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,

porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,

sobre el cuerpo del pueblo perseguido.

Porque hay engaño y miseria

y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.

Porque al granadero lo visten’

de azul de funeraria y lo arrojan

lleno de asco y alcohol

contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,

y así mutilan la esperanza

y le cortan el corazón y la palabra al hombre―

y la voz oficial, agria de hipocresía,

proclama que primero es el orden

y la sucia consigna la repiten

los micos de la Prensa,

los perros voz-de-su-amo de la televisión,

el asno en su curul,

el león y el rotario,

las secretarias y ujieres del Procurador

y el poeta callado en su muro de adobe,

mientras la dulce patria temblorosa

cae vencida en la calle y en la fabrica.

Este es el panorama:

Botas, culatas, bayonetas, gases …

¡Viva la libertad!

Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…

todo el país amortajado, todo,

todo el país envilecido,

todo eso, hermanos míos,

¿no vale mil millones de dólares en préstamo?

¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!

¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!

Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,

generosos monopolistas, dulces especuladores;

gracias, laboriosos latifundistas,

mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,

gracias, gente de orden.

Demos gracias a todos

y rompamos

con un coro solemne de gracia y gratitud

el silencio espectral que todo lo mancilla.

¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!

Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.

¡Siempre más y más pobres!

¡Siempre menos, es cierto,

pero siempre más ricos!

Amoroso, anhelado, miserable, opulento,

país que no contesta, país de duelo.

Un niño que interroga parece un niño muerto.

Luego la madre pregunta por su hijo

y la respuesta es un mandato de aprehensión.

En los periódicos vemos bellas fotografías

de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México

que sangran y su sangre

es la sangre de nuestra maldita conciencia

y de nuestra cobardía.

Y no hay respuesta nunca para nadie

porque todo se ha hundido en un dorado mar de

dólares

y la patria deja de serlo

y la gente sueña en conjuras y conspiraciones

y la verdad es un sepulcro.

La verdad la detentan los secuestradores,

la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy

y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores

de huaraches;

la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores

de brujas.

¡La grande y pura verdad patria la poseen,

oh país, país mío, los esbirros,

los soldadones, los delatores y los espías!

No, no, no. La verdad no es la dulce espiga

sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.

La verdad, entonces, es una democracia nazi

en la que todo sufre, suda y se avergüenza.

Porque mañana, hoy mismo,

el padre denunciará al hijo

y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.

Porque pensar que algo no es cierto

o que un boletín del gobierno

puede ser falso

querrá decir que uno es comunista

y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,

vendrán los gases, los insultos,

las vejaciones y las calumnias

y todos dejaremos de ser menos que polvo,

mucho menos que aire o que ceniza,

porque todos habremos descendido

al fondo de la nada,

muertos sin ataúd,

soñando el sueño inmenso

de una patria sin crímenes,

y arderemos, impíos y despiadados,

tal vez rodeados de banderas y laureles,

tal vez, lo más seguro,

bajo la negra niebla

de las más negras maldiciones.

.

.

Efraín Huerta (Silao, Guanajuato, 18 de junio de 1914 – Ciudad de México, 20 de febrero de 1982)

Pintura hecha por Julio César y Compañía... en el 4o Aniversario de Adict@s

Pintura creada por Julio César Suárez y Compañía... en el 4o Aniversario de Adict@s

Julio César Suaréz Cervantes

Sos una mamada,

un estúpido trueque,

una cochinilla floreada,

con alas -alas de polvo,

de polvo de ti, de ceniza tonta,

pisada, violada -por mi lengua insaciable.


Sos la garantía húmeda,

mojada de carne -de nosotros,

de ti y de mi muriendo -solos,

sentados, ciegos -buscándonos,

en tulipanes, en sombras, en árboles,

en vasos quebrados que no suenan,

no sonamos, hay silencio -sos muda,

sos terca y rebuznas -afuera de mi boca,

adentro de mi sangre, abriéndote en las venas,

sudándome, cortándome los ojos, los dedos,

los pies míos -que te siguen, tontos, cansados.


¡Maldita sea! -te quiero


Sos linda y me hartas, sos bella,

sos la dulce muñeca que llora,

y yo también me derramo,

y me arde quererte, pinche

cielo de tus ojos -caídos

en besos y muslos mordidos

y allá vamos, cada quien,

viendo pájaros -viéndonos

y te alejas más y caminas,

y zumbas -adentro

de mi mano -abierta

-porque no estas allí

¿quién de los dos es culpable?


Sos la estúpida mosca

que se enterró en mi pecho. .

y aleteas, y no sales. . .no sales.


Julio César Suárez Cervantes


Fotografía: Jennie Mercader

Julio César Suárez Cervantes

“[…]En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos

piensan entonces que lo saben todo.

Se ven desnudos y lo saben todo[…]

Jaime Sabines

Ay poesía de espejo,

oh pájaro de mis días,

es que enserio pensaba que lo sabíamos todo,

nos mirábamos desnudos y lo sabíamos todo,

no había muros, ni cadenas, ni vergüenza,

nos rompíamos en silencios, encarnados

y no había dudas, ni soledades, ni adultos.

Que estupidez pensar a los quince, que

el mundo se come igual que un ombligo

o tan sencillo como un muslo,

que blasfemia tan correcta

aquella de confundir

la rectitud de la razón

con lo firme de una espalda,

igualar el cansancio de la vida

con el sudor de dos cuerpos,

que tontería pensar que los problemas

se toman como dos pechos,

creer que el camino correcto

esta entre los pies descalzos,

que la mujer amada duerme

y uno mira y la vida es eso,

nosotros, solo dos, solos,

escuchándonos la respiración

en el espacio de nuestros labios

cuando se dicen: te quiero, te amo.

Era tan fácil encontrar la libertad

allá en el país de sus ojos; y

la riqueza de sus manos limpias,

bastaba, para callar la pobreza del mundo,

para apagar el fuego y saciar el hambre.

En esos días de bosques sin ropa,

de batallas en cama y treguas llameantes,

todo era posible: la tierra era un gloria,

un pedazo de cielo, la ventana de paisaje

solo era un espejo, el día podía ser noche

y de mañana, siempre había tiempo.

Ay mundo, ay poesía, espejo,

ahora tengo diecinueve y mira,

solo hace falta, un poco,

una boca donde encaje mi lengua

o unos ojos que rompan mi pecho

y la dulce pobre, maldita ceguera

distorsión adolescente, se repite,

así, implacable, como siempre,

entre dos cuerpos.

“[…]yo no lo sé de cierto, pero lo supongo.”

Jaime Sabines.

Julio César Suárez Cervantes

Julio César Suárez Cervantes


Solo porque el día me lo insinúa

trataré de grabar nuestra fábula

sobre la tarde donde tú y yo,

no estamos juntos, estamos

secos, muertos, mojados

de verbos subjuntivos.

Te escribo y me parto,

lluevo con sed sobre ambos,

lluevo con rabia, escribo a pedazos,

a letras y espacios, desaparecemos,

nos borramos, o mas bien,

a ideas y a silencios nos ahogamos,

te quemas, me enflaco en migajas,

migajas somos, lascas, carne-polvo.

Te escribo a detalle y ya no sé

si la tinta es tinta o gotas de alma,

te pronuncio un “te quiero” amarrado

y tus ojos dicen: la hoja es blanca.

Mis ojos, se te caen, cierras mis manos,

mis ganas se te pierden, hace mucho

que te miro entre serpientes y no te toco,

si me aviento tus palabras muerden, cortan.

Te escribo silaba por silaba,

mi sangre te habla, lenta, roja

mis brazos te esperan, vacíos,

como siempre, y tus ojos me roban,

no comprenden, mi corazón

se deletrea, letra a letra

lees y desfragmentas,

se va por ese abismo venenoso,

se resbala por tu lengua, tu boca

esa que nunca besé, nunca.

Mi corazón se abre,

se desbarata en versos,

solo le quedan las manos que no tomas,

los ojos casi cerrados, los frágiles huesos

que se arrastran derrotados, cansados amor,

cansados de ese cuento fantasma, filoso anhelo,

y no hace falta decirlo, pero

el puente de “nada” se engorda

nuestra frontera de abismo

es mas palpable que nosotros,

ya lo sé, lo sabemos

“ espacios vacíos”

nos sobran.

Julio César Suárez Cervantes